De la dictadura de Primo de Rivera al Congreso de Sevilla

TALLER DE HISTORIA DEL PCE "MARUSIA"
Manuel Tuñón de Lara[1]
La historia de un partido, en general, no se puede estudiar en círculo cerrado, sino que tiene que ser el estudio de una clase y a través de esa clase, el estudio de un país.
El peso específico de ese partido en la vida del país y en la vida de la clase obrera, es uno de los hilos conductores que nos sirve de guía para conocer su función en la historia contemporánea o en la historia de ese país o formación social que se estudia.
Pero nos encontramos en un caso muy concreto de historia de un período, diría más bien de prehistoria. En este período hay muchos hechos que es necesario estudiar, pero que pasan más a nivel de dirección o de grupos de dirección, de luchas por la dirección, etc., y hay que decir francamente que el PC queda marginado de los grandes hechos, de las grandes corrientes de la época, hasta el año 30-31. No se puede tener la pretensión de que las decisiones de aquel Partido Comunista que había nacido en circunstancias muy difíciles, incidieran con fuerza en la vida del país. Incluso la recogida de fuentes y documentación siempre es difícil, aunque hoy en día es ya más fácil a nivel de órganos de dirección. Es una labor a emprender por los historiadores, ver cómo aquí o allá, en los grupos que había en Asturias o en Vizcaya primeramente y luego los que se inician en Andalucía, etc., se va viviendo la práctica militante de los comunistas en aquellos años difíciles de la Dictadura de Primo de Rivera. Pero todo esto está en gran parte por hacer.
A LAS PUERTAS DE LA DICTADURA
En efecto nos situamos en 1923 cuando se está con la Dictadura de Primo de Rivera en puertas. ¿Por qué la Dictadura? Este es desde luego uno de los grandes temas en que no podemos entrar hoy, pero sí esbozar ligeramente las hipótesis que explican el hecho: La guerra del Rif, las derrotas sufridas allí, el clamor que surgía a causa de ellas, su utilización por los distintos partidos políticos, la posibilidad de implicación del monarca. Todo llevaba naturalmente a un clima de golpe militar, precisamente en vísperas de la reunión de la Comisión Parlamentaria de Responsabilidades que debía realizarse el 1 de octubre de 1923.
También influyó la psicosis patronal que se produce entre pánico y odio de clase, y las fases de terrorismo y contraterrorismo de Cataluña; hay que pensar que los asesinatos de Salvador Seguí por un lado y del Cardenal Soldevilla por otro, tienen lugar en el año 23; y también, mirándolo en una onda larga, la necesidad que tenía la gran burguesía de asegurar los beneficios a la inversión de capital acumulado en los años de la I Guerra Mundial y posteriores, de buscar otra fórmula para seguir reproduciendo el modo de producción, en unas circunstancias en que ya había problemas de equilibrio entre burguesía agraria y financiero-industrial.
En estas circunstancias nos encontramos con la situación del PC desde su fundación. De los jóvenes del Partido Comunista primero y luego del Partido Comunista ya unificado, las corrientes que lo integran: por un lado los jóvenes, los llamados “cien niños” del Partido del año 20; luego los veteranos socialistas de izquierda que habían formado en 1921 el PCOE y luego más tarde los que llegan de corrientes sindicalistas con una organización de tipo clásico, de tipo agrupaciones como las que había en las mismas, tomadas del Partido Socialista; con una dirección en la que se manifestaban estas corrientes: los veteranos que venían del Partido Socialista por un lado, los jóvenes de tendencia izquierdista por otro.
Una dosis de intelectuales más fuerte que la que correspondía a las bases de la organización y muy poca base sindical, lo que explica que, a pesar que la diferencia de votos, cuando la escisión del 21 no fuera tan grande. No había coherencia en el Partido que se formaba. Sus resultados electorales, sus resultados en huelgas, etc., no eran brillantes salvo en Vizcaya, donde en efecto, había una base sindical, lo mismo que en Asturias y en Pontevedra, más algunos sindicatos aislados de Madrid, pero muy pocos.
EL II CONGRESO DEL PCE
En el verano del 23 estamos ya en el momento del II Congreso del PC que comienza el 8 de julio y en el cual estas tres corrientes se siguen manifestando. Por un lado, los antiguos miembros del PSOE, o del Partido Comunista Obrero, por otro los del Partido Comunista de los jóvenes, “los cien niños”, y por otro los de origen netamente sindicalista, por ejemplo podríamos señalar a Arlandis por Levante. En este Congreso Arlandis representa más a los antiguos sindicalistas, Andrade a los más jóvenes, y Pérez Solís a los que venían del Partido Socialista.
Fue un Congreso muy tenso: el representante de la Internacional, Humbert-Droz, intentó combinar las diferentes corrientes y llegar a que una no aplastase por completo a la otra. Aunque se llegó a una composición más bien momentánea y ficticia, con una dirección del Secretario General, de César Rodríguez González, el hijo de Virginia González; Sec. De Organización, Portela; de Agit.-Prop., Andrade, que tenía la dirección de La Antorcha; para Asuntos Exteriores, Baena; Sindical, Almoneda; Administrativo, Joaquín Ramos; Secretaria femenina, María Mayorga; Feliciano Alonso se ocupaba de la Secretaría agraria y luego, como vocales, estaban Arroyo, Evaristo Gil, Rafael Millá, Torralba Becia, Sanz, José Barón; y también estaban en el Comité Central, Solís, con mucha influencia, que no había querido tomar cargos en el Comité Ejecutivo, Anguiano, Bullejos, Arlandis, Pereira, etc.
Esta fue la dirección que tuvo que afrontar la huelga general de Bilbao de aquel verano, huelga que procede de un conflicto minero que luego se transforma en huelga general, dándose un tono muy violento, demasiado violento, como se le daba entonces, con una especie de asalto a la Casa del Pueblo, bastante discutible, y que naturalmente los medios gubernamentales y políticos exageraron mucho más, diciendo que se quería matar a Prieto, etc., cosa que no era cierta. Es con ocasión de esta huelga cuando se destaca el sindicato de mineros donde se encontraba ya Bullejos de Secretario, aunque él era de origen madrileño y de Telégrafos.
En estas condiciones viene el golpe de Estado de Primo de Rivera, y se hizo público, como sabemos todos, un manifiesto del Partido Socialista y UGT diciendo “cuidado, no aceptamos esto, no nos gusta nada, pero no hay que hacer tampoco nada, no hay que ceder a las provocaciones, vamos a dejar ver lo que pasa, etc.” En fin, “lo rechazamos, pero sin hacer nada”. Y hay frente a esto una posición mucho más activa, en Madrid un manifiesto conjunto del PC y de la CNT, pero que no tiene incidencia en la vida de la población ni de la clase obrera; hay por fin, un intento de huelga general en Vizcaya también gracias a la actividad del PC.
Más tarde se producen esos momentos de duda después de que la Dictadura llega al poder. Hay una reunión en Barcelona a la que va César Rodríguez González, con cenetistas y con miembros de Estat Catalá, pero no se llega a un acuerdo preciso; por otro lado, tiene lugar la visita de Llaneza a Primo de Rivera, que consolida más la táctica de aceptación de la situación por parte del Partido Socialista y de la UGT, aunque una minoría con Prieto y Fernando de los Ríos la criticase fuertemente.
REPRESIÓN POLICIAL
En estas condiciones se produce un golpe policial muy fuerte contra el PC y contra sus locales. En el mes de diciembre se desploman en realidad los comités centrales por completo; se detiene a César Rodríguez González, se le condena a un año de prisión; también se encarcela a Bullejos; sólo queda La Antorcha, que seguirá existiendo una serie de años, pero lo demás queda perfectamente liquidado desde el punto de vista de la legalidad.
A propósito de esto, el Gobierno se servía de una circular del 10 de marzo del mismo año 23, según la cual había que llevar en los Libros de las Asociaciones cuáles eran los asociados, dónde vivían, en qué trabajaban, en fin, toda una serie de detalles y ponerlos en manos de la autoridad; hay una circular –después del 13 de septiembre- de Martínez Anido, que era el miembro del Directorio que se encargaba de esto, o más exactamente del Subsecretario de Gobernación, diciendo que esas disposiciones se aplican solamente a los cenetistas y a los comunistas, es decir, que no se aplican a los socialistas, se trataba de una argucia pseudolegal para poder golpear a las organizaciones con más facilidad.
En este medio, en esta confusión, se va a reunir el V Congreso de la Internacional Comunista, cuando el PC español está más descabezado que nunca. Este es precisamente el momento en que entra en el Partido Maurín, con su grupo de “La Batalla”, de Barcelona. Al V Congreso de la Internacional asiste una delegación formada por José Rojas, Isidoro Acevedo, Pérez Solís y Alonso, que son los que firman el informe al Congreso, un informe que está fechado el 20 de julio. En este informe se dice, entre otras cosas, “el poder central no ha decretado aún la ilegalidad de nuestro partido, de hecho impide su funcionamiento, por cuyo motivo la actuación de él tiene que ser completamente clandestina. Debido a los secuestros de documentación, encarcelamientos y violencias de todo género que se cometen contra el Partido, no es posible fijar exactamente la cifra de afiliados, pero aproximándose mucho a la realidad, podemos evaluarla en 5.000. Un 5% de mujeres, número de secciones 80” –bueno, era de un optimismo sin límites aquello, como veremos después-, dice: “no hay células de fábrica, el 10% son intelectuales y empleados, 5% campesinos pobres, el resto obreros industriales. La tirada de La Antorcha es de 6.000 con tendencia a aumentar, dice. El Partido atiende sobre todo a la actividad sindical, hemos logrado formar una corriente de opinión dentro de la CNT” (la CNT que estaba en su peor situación, desplomándose también). Esta delegación regresa a España; hay datos documentales de que pide una entrevista con Zinóviev, pero yo no sé si la llegan a realizar o no.
Al mismo tiempo se celebra el Congreso de la Internacional Sindical Roja, al que asisten Maurín, Desiderio Trilles, Jové y algunos más. Algunos aficionados que se han metido a historiadores, como el policía Comín Colomer, han mezclado las cosas como si fuera Maurín el que hubiera estado en el Congreso de la Internacional y no en el Congreso de la Internacional Sindical Roja, etc.; son confusiones que algunas veces, incluso a historiadores de buena fe, también les ha ocurrido, porque no ha habido suficiente documentación, pero hora es de ir poniendo estas cosas en claro.
En cuanto a Andrés Nin, residía ya en Moscú y se quedó allí. En este momento en España hay un verdadero barullo en la dirección; encontramos, por ejemplo, un comunicado confidencial enviado a los Comités Regionales el 28 de agosto, firmado por Andrade como Secretario General –los demás debían estar en Moscú todavía-. El comunicado se refiere a la existencia en Cataluña de dos grupos: uno el de “La Batalla” y otro el de la Agrupación Comunista, que era la forma legal, por así decirlo, del PC. Según este texto, dice: “Con la Dictadura y el cierre de los sindicatos se presentó en absoluto la descomposición de la CNT”. Insiste en la necesidad de constituir la base del partido en Cataluña y de que “los comunistas de “La Batalla” vengan a nuestras filas”.
LA REORGANIZACIÓN DE BULLEJOS
Mientras tanto, los acontecimientos se precipitan, tienen lugar los sucesos de Vera del Bidasoa, que son el fondo una provocación que permitió a la policía de Primo de Rivera intensificar la represión, coincidiendo también con otro tipo de provocación, lanzando a unos anarquistas de buena fe, en Barcelona, en los cuarteles de Atarazanas; todo esto se realizó al mismo tiempo y facilitó la represión.
Solís es detenido entonces, y con él todos los que estaban en Barcelona donde se había trasladado la sede del Comité Central. Por otra parte, Portela, Trilla y Gorkin se repliegan a París.
Al salir de la cárcel, Bullejos se encuentra en la disyuntiva de marcharse o volver a prisión, según le dice el Gobernador de Bilbao. Se marcha de acuerdo con el Partido, toma en París contacto con la Delegación y de allí va a Moscú; mientras que él está allí hay en España una Conferencia Nacional, una sedicente Conferencia Nacional, que obliga a dimitir al Comité Central, y forma una dirección con Solís, Maurín, Arlandis y Canet, que son los que van a ir a la cárcel inmediatamente. En efecto, esta dirección es detenida en Barcelona, a finales de 1924 (con excepción de G. Canet). Una comisión del Ejecutivo de la IC se reúne con Bullejos, Gorkin e Ibáñez, y se otorgan poderes a Bullejos para proceder a una reorganización del PCE.
En 1925, poco a poco, se reorganizan algunos trabajos y es cuando se produce algo interesante, que son las relaciones con Estat Catalá y con la CNT. Se crea en París un Comité Revolucionario en el que participan Macià, Ventura Gassol, Vidiella, que estaba entonces en la CNT, y Bullejos por el PC. Tiene entonces lugar ese famoso viaje a Moscú con Macià que mucha gente no conoce, en el año 25, y una serie de reuniones, con Zinoviev, Humbert-Droz y Andrés Nin. Por cierto que Macià no pudo ver a Trotski porque ya no le dejaban ver a extranjeros. Vieron en cambio a Bujarin, pero parece ser que éste no se tomó muy en serio las proposiciones de insurrección que tenía en la cabeza Macià, y que luego va a intentar, dejándose arrastrar por un provocador italiano que era descendiente lejano de Garibaldi; fue entonces cuando montó toda la intentona de Prat de Montlló y fue detenido por la policía francesa en la frontera catalana.
El Comité siguió funcionando cierto tiempo en París, hasta que Macià se alejó y dicho Comité murió sin pena ni gloria, como también vivió sin pena ni gloria un Comité de enlace entre el PC español y el francés sobre la guerra del Rif, que no incidió mucho en la realidad española. Lo que sí hay como reorganización del PC es que poco a poco se prepara la Conferencia Nacional de Burdeos, no sin que antes surja un problema. El problema es que se envía a Portela desde París a Madrid para reorganizar el grupo; no sé qué litigios hay allí (desgraciadamente las fuentes son fragmentarias y de repente hay lagunas y no se sabe), total, que expulsan a Portela y cuando nos encontramos con que ya en la Conferencia Nacional de Burdeos está expulsado, quiere participar, no lo dejan, etc., etc.
Esta reunión o Conferencia Nacional se celebra en Burdeos el 25 y 26 de diciembre del año 1925. Hay dos delegados de Vizcaya, dos de Levante, dos de Andalucía, dos de Galicia, dos de Cataluña, dos jóvenes, uno del Socorro Rojo Internacional, pero que no era afiliado del PC, luego Dupuy y Rigaut en representación del PCF, que tal vez debían tener una delegación de la Internacional, uno de la Internacional Juvenil, más Bullejos y Canet de la Ejecutiva.
Hubo un largo informe de Bullejos en el que afirma que sobre todo fue un ataque contra el antiguo Comité y contra Maurín y en segundo lugar también fue un ataque muy duro, muy amargo en lo que calificaba de falta de ayuda del Partido francés.
LA INCIDENCIA POR REGIONES
De hecho en los informes de los delegados, ¿qué se ve? Primero cierta reorganización que hay ya de los Comités Regionales de Asturias, de Vizcaya y de Levante. Esto es una constante, Asturias, Vizcaya, Madrid y luego más tarde Sevilla. Es una constante de organización a lo largo de la historia del Partido Comunista. En Madrid y en Barcelona en cambio no funciona nada; los delegados lo dicen claramente. En cuanto a organización se dice como un éxito que se ha pasado de 600 a 1.500, o sea que los 5.000 del año anterior no eran verdad, naturalmente, y de La Antorcha se dice también que se ha pasado de 5.000 a 8.500. Entonces cuando hablaban de 6.000 con tendencia a aumentar, tampoco era verdad; ahora a lo mejor los 8.500 tampoco lo eran.
En fin a esto se reducen los informes. Es interesante ver lo que pasa abajo, lo que pasa en la base. Por ejemplo, la organización de Vizcaya se encontraba muy asilada, además quejándose del Comité Central que separaba gentes a los que les atribuía desviaciones derechistas, diciendo que eran buenos militantes. En cambio, los de Levante se pelean con los de Vizcaya y les dicen que son unos burócratas. Los de Cataluña dicen tener 100 afiliados, 21 en Barcelona, “entre los cuales 6 activos” (sic). En fin, el Comité Regional está disgregado por completo. En cambio, en Galicia, cuyo Comité Regional se había trasladado, por razones que ignoro, desde Pontevedra a Santiago, se reorganizó a base de células; es la primera vez que en un documento del PC español se habla ya de una organización a base de células. Y en el informe gallego se dice que en Vigo luchaban entre socialistas y comunistas para conseguir la dirección de los Sindicatos, pero que por otra parte tenían un miembro en el Comité Regional de la CNT.
En el País Valenciano se veía que había mala organización y en cuanto a los de Andalucía, dicen que el movimiento sindical es casi inexistente, lo cual debía ser verdad a medias nada más, porque de ese movimiento sindical va a surgir uno o dos años después el Partido Comunista de Sevilla con toda su fuerza.
¿Qué piensan los delegados extranjeros de todo esto? ¿Qué piensa, por ejemplo, Dupuy en un informe que hace a la Internacional después de la Conferencia? Piensa que se trata de un Partido Comunista muy débil, pero que Bullejos y Canet son los únicos dirigentes posibles, a pesar de sus defectos, mientras dure el encarcelamiento de los camaradas de Barcelona, es decir, de Maurín, Pérez Solís, etc. Por otro lado, hay cosas muy curiosas pero fragmentarias. Por ejemplo, cuando Dupuy dice a la Internacional que Bullejos atribuye a Zinoiev unas declaraciones, unos puntos de vista que él ignora que tenga. Claro, esto en los grandes momentos de conflictos de la Internacional, a lo mejor podía tener su importancia, pero visto así fragmentariamente, nos deja sin saber qué decir.
Luego hay otro informe de Rigaut del que se pueden desprender las posiciones sindicales del PCE. Es importante por saber que seguía teniendo el sindicato de mineros de Vizcaya. También dominaban en el PCE los sindicatos metalúrgicos de Ortuella, Bilbao, Guecho y Lejona; las sociedades de tipógrafos y de transportes de Bilbao; el sindicato único de mineros de Asturias; el sindicato metalúrgico y de la construcción de Oviedo, de CNT; la Federación de Sociedades Obreras de Pontevedra; de ahí habían venido cuando el Congreso de la UGT y las expulsiones de sindicatos rojos, habían sido de Pontevedra y Vigo; y también la Asociación de Canteros de Madrid y la célebre Asociación de Dependientes de Comercio de Madrid.
Ya con esta dirección -que está en España en el año 26- Bullejos se instala en Bilbao y entonces coinciden dos hechos. Por un lado esto y por otro lado la fortificación del grupo de Sevilla. Entre los primeros que entrarán del grupo de Sevilla es Adame, que se va a ocupar de las cuestiones sindicales; es interesante señalar que con esta entrada coincide también una especie de conflicto que opone a Canet con el resto de la dirección. Hay unas circulares de Canet a todos los afiliados, en septiembre del año 26; se refiere a la fracción de Trilla que mangonea y cuenta con el apoyo de la Federación de Valencia a su postura.
Mientras esto sucede, Pérez Solís, todavía en la cárcel el 6 de septiembre del 26, escribe al Comité Ejecutivo diciendo: “Podéis disponer de mí para lo que os parezca más útil y mejor sirva al interés supremo del Partido”. Hay otras cartas de septiembre y de octubre del año 26 en que Solís invita a Maurín a que se reúna con la dirección, pero Maurín responde que no, porque Bullejos y Trilla no están elegidos por la base y que no se reunirá con ellos. Este era el tipo de conflictos que había.
Hay, en fin, una conferencia de la Unión de Juventudes Comunistas, a finales del año 26, de la cual se ve que hay en total en el país 327 militantes, sin contar los de Galicia, de los que dice: “Estos no se cuentan porque cotizan al partido”. Del total de militantes, 115 eran de Vizcaya; 109 de Asturias y 30 de Madrid.
LA DICTADURA SE DESCOMPONE
En estas circunstancias se entra en el año 27 en un momento en que la Dictadura, aunque aparentemente era fuerte después de terminada la guerra de Marruecos, en realidad empieza a tener una serie de quebrantos. Por un lado, en el enfrentamiento entre militares; por otro, ciertas desconfianzas financieras y finalmente una crítica, de lo más avanzado por lo menos, de la clase obrera y de los intelectuales del país.
Se producen las huelgas de Vizcaya y Asturias y esta vez sí que se puede decir que, por primera vez, hay una acción del Partido Comunista de España que incide en acontecimientos de la vida política del país, porque la huelga de Vizcaya en octubre coincide con la apertura de la Asamblea Consultiva de Primo de Rivera y, además, está precedida por una serie de huelgas parciales dirigidas también por el PCE.
Después de la huelga de Vizcaya tiene lugar la huelga minera de Asturias, comenzada por el Sindicato Único, precisamente en una reunión clandestina muy pintoresca celebrada en el monte Naranco, que es una réplica a la pérdida de la jornada de 7 horas y a la disminución del 12% a la retribución de destajistas, a la que había llegado Primo de Rivera, y a la actitud vacilante de Llaneza y del Sindicato de Mineros. Llaneza decía que “no se podía hacer nada, que si nos oponíamos se nos declararía rebeldes al cumplimiento de lo pactado con nuestro país y la lucha sería contra el gobierno actual y el carbón inglés entraría en cantidades suficientes para el consumo industrial y domiciliario, llevando el hambre a los hogares obreros”. Esto creó una serie de luchas internas, sin embargo la huelga duró varias semanas hasta que al final el elemento más moderado consiguió que el Sindicato Minero, de dirección ugetista, en un referéndum votase por una diferencia de unos 600 votos –entre más de ocho mil- la vuelta al trabajo.
A pesar de todo sale fortalecida la acción del PCE y del Sindicato Único. Además, desde el punto de vista histórico, es interesante ver que es cuando hay octavillas y manifiestos y se mueven ya los militantes. Se produce también la formación de lo que llamaban “Comités de Resistencia” que luego fueron transformados en “Comités de Resistencia y Lucha”. Se constata una actividad, una incidencia en la vida de la clase obrera.
En este mismo año, 1927, se celebra la Conferencia Nacional de Durango, con participación de 15 delegados. Están allí todas las regiones más el Secretariado. La Conferencia rechazó toda idea de participación en la Asamblea Consultiva, cosa que extrañaba un poco al delegado de la Internacional, que pensaba que había que colaborar en todas estas cosas, hasta que se le explicaron las razones. Se produce la incorporación de Adame como Secretario sindical.
Después de las huelgas vino la represión que alcanzará a la Dirección. Dos meses después es detenido Bullejos y estará en la cárcel hasta el final de la Dictadura. También fue detenido poco después Adame y la Dirección, formada por Arroyo y Trilla, acabó por instalarse en París.
EL NÚCLEO COMUNISTA DE SEVILLA
Poco a poco se produce una nueva disgregación de los centros de dirección; en los niveles más bajos está formándose ese núcleo extraordinario, verdadero ejemplo a estudiar en la historia del movimiento obrero español, que es el núcleo comunista de Sevilla. Además es una experiencia muy interesante, partiendo de la organización anarcosindicalista de los sindicatos de CNT, con una vinculación verdaderamente importante con la clase obrera sevillana.
A final de 1927 se puede decir que controlaban los Sindicatos de Sevilla siguientes: el del Puerto, de Transportes, Artes Blancas, Metalúrgicos, Cigarreros –Cigarreras-, Aceituneras (aceituneras no son las que recogen la aceituna, son las que están metiendo la aceituna en los botes, que se exportan; son muy importantes en Sevilla y el sindicato era muy importante). También el Sindicato de Dependientes de Bebidas, Camareros, Artes Gráficas, etc. Todo había empezado con la entrada de Adame, a la que seguirán las de Barneto, Núñez, Delicado, Pepe Díaz, Mije, Roldán, por poner los hombres más conocidos, pero fue una verdadera oleada.
En estas condiciones se entra en el año 28 con la Dictadura debilitándose poco a poco. Prácticamente la dirección central del Partido Comunista es Arroyo, que está en París; los otros están en la cárcel; y al mismo tiempo hay una organización de Sevilla cada vez más vigorosa. Los militantes en Asturias y en Vizcaya, hablando popularmente, están aguantando marea y haciendo lo que pueden. En Sevilla se hacen cosas enormes; la huelga de la Exposición, que será cuando se revele con todo su talento de dirigente y de hombre sencillo y formidable, Pepe Díaz. Del 18 de julio al 1 de septiembre tiene lugar el VI Congreso Internacional, que es muy importante, de una izquierdización enorme, cuando se adopta la postura de clase contra clase que se quiso meter con calzador en España, a la que no le cuadraba en absoluto. Pero claro, el Partido Comunista de España estaba un poco al margen de todo esto; allá fue Arroyo, como delegado y nada más, porque había una dificultad enorme de contacto. Mientras tanto, Primo de Rivera y Martínez Anido siguen con sus recursos de hablar de los complots comunistas hasta sus últimos momentos. Hay unas circulares de septiembre de 1928 de Martínez Anido en las que reincide en esa cantinela.
Por otra parte surgen una serie de problemas, los problemas de Cataluña que por si eran pocos, encima la creación del Partit Comunista Cátala en noviembre del año 1928 que también se independiza un poco por su cuenta. Tendrá forma legal en 1930 con el nombre de Partit Obrer i Camperol, con el periódico Treball como órgano de prensa.
CONGRESO Y RECONSTRUCCIÓN DE LA CNT
En estas condiciones, en el año 29, con la Dictadura dando las últimas boqueadas, se convoca el III Congreso del Partido Comunista de España, que se celebra en París, pero con tan mala fortuna que muchos delegados no llegaron. Dolores Ibarruri ha contado en su biografía cómo al no poder pasar la frontera tuvo que volverse a Bilbao. Carro tampoco puso ir; fue algo dramático. Se quejaron los españoles de que no se les había ayudado por parte de los camaradas franceses, en cuestión de pasos de frontera, etc.
Este Congreso, sin embargo, es importante por el esfuerzo por caracterizar la situación. ¿Cuál es la situación? “Es un reagrupamiento de todas las fuerzas reaccionarias en torno a la Dictadura”, se dice en los informes y por la misma Internacional. Y por otro lado, se habla de la radicalización de las masas. Bien, estudiemos lo que enseña la Historia de España. Ni hubo reagrupamiento de las fuerzas ni bastante radicalización de las masas, y en cambio se trataba precisamente de la descomposición del bloque dominante, porque había una serie de fracciones de clase a quienes ya no interesaba Primo de Rivera y estaban dispuestos a eliminarlo. Es el momento en que el Duque de Alba le está diciendo a Primo de Rivera, en una cacería por Extremadura, en la finca del duque de Hornachuelos, “mi general hay que marcharse”. Fíjense si aquello era un reagrupamiento. Pero lo que se había dicho en el VI Congreso se colocaba allí pasara lo que pasara.
Por otra parte, se toma una decisión que va a dar lugar a una serie de problemas y discusiones durante años; que es la de la reconstrucción de la CNT. El principio era el siguiente: la CNT está deshecha; hay que reconstruirla. Entonces, como tenemos ya fuerza, tenemos que reconstruirla nosotros.
Lo de que estaba deshecha no era cierto. Aparentemente sí, había estado en un momento casi deshecha, pero en esos momentos se estaba recomponiendo; Peiró y Pestaña se movían por todas partes. Se discutió mucho sobre esto, efectivamente, pero en el III Congreso se acuerda preparar la conferencia de reconstrucción, aunque se dice -y esto con bastante cordura- que no se diga que se va a obligar a nadie a entrar en la Internacional Sindical Roja.
Tras este Congreso hubo una serie de problemas, de roces, no sé si con la Internacional o porque hubo un artículo de un cuadro italiano, Garlandi, hablando de los grandes propietarios feudales interesados en el capital por acciones de las sociedades industriales -una cosa de locura- y criticando muy fuerte al Congreso.
Bullejos respondió con una carta muy fuerte. Pero, ¿cuál era la realidad? La realidad es que se estaba en un momento de coyuntura, de cambio político en España, que la descomposición de la Dictadura era cada vez más evidente, pero el Comité Ejecutivo en una circular a los Regionales, a 10 de diciembre del 29, es decir, mes y medio antes del desplome de Primo de Rivera, les dice: “Sobre todo no contraer compromisos con ningún partido político, ya que ninguno aceptará nuestra consigna de Revolución obrera y campesina. Preparad vosotros mismos el movimiento revolucionario que forzosamente ha de producirse en España”. En realidad, se quedaban sentados a la orilla de la corriente...
DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA Y SORPRESA DEL PC
Mientras tanto, la contradicción consiste en que se solidifica la organización de Sevilla; lo prueba nada menos que desde Sevilla piden 100 ejemplares de la Correspondencia Internacional. Los que ya no somos jóvenes, sabemos que la lectura de Correspondencia Internacional no era ligera precisamente y cuando había 100 lectores esto significaba la existencia de una organización muy importante en Sevilla.
Toda Andalucía se movía y en Córdoba se aseguraba en los informes regionales: “Hay muchos simpatizantes en las localidades agrarias, pero todavía nada de organización.”
En general, todo lo que hacía el Comité Regional de Andalucía era muy serio. En cambio en Asturias se dedicaban a meterse con la dirección, con problemas internos, pero no hacían grandes cosas. Y por otro lado, el divorcio con Maurín y la Federación Catalano-Balear, era muy grande.
Por una parte, era una cuestión de orden estratégico general, pero luego se acusaba a Maurín de tener contactos con su cuñado Boris Souvarine, un trotskista conocido, y más adelante, con Nin.
En esto llega el año 30. ¿Qué les voy a decir a ustedes del año 30? Que D. Miguel Primo de Rivera se marcha y D. Dámaso Berenguer forma gobierno, tras una reunión en el Palacio de Liria, en casa del Duque de Alba, con personalidades de la oligarquía, como el Duque de Maura, allí presente, Cambó, etc.
Todo esto sorprende al PCE sin haber hecho el menor análisis de la descomposición interna del sistema, pero devuelve la libertad –aunque sea momentánea- a Bullejos, a Arrarás y a Trilla, que estaban en la cárcel.
La Internacional envía entonces a Rabaté de delegado y también a otro alemán. Mola de esto no se entera, no localiza en sus memorias más que a “Stirner” al que expulsa, de los demás, ni se entera. Lo más fuerte es que no supo todos los meses que está en España Jacques Duclos, con nombre falso.
Duclos, perseguido entonces en Francia, hace el viaje nada menos que a través de Bruselas, Londres, etc., y se instala en Madrid. Luego va a Sevilla, recorre el país. Sale de España otra vez en el verano de 1930. Vuelve en noviembre de ese mismo año y está en Madrid hasta que es elegido diputado a primeros del año 31. Es decir, que poco antes de proclamarse la República sale definitivamente y deja más o menos organizada una delegación de la Internacional que componían cinco miembros, cuando todos los miembros del Comité Central estaban en la cárcel menos Silva. O sea, Silva por un lado y todos los demás delegados de la Internacional por otro; cinco contra uno.
Volviendo a 1930 tiene lugar lo que se llama la Conferencia de Pamplona, que en realidad es una Conferencia Nacional celebrada en Bilbao en el mes de marzo del año 30, con un informe que preparó la delegación de la Internacional Comunista. Hay un debate muy importante sobre si es el capital financiero desarrollado lo que domina en España o son los restos feudales. Es una de las grandes polémicas sobre el carácter de la revolución que dominaba entonces; la otra, la cuestión sindical, la eterna cuestión de la CNT, la reconstrucción o no reconstrucción del sindicato anarquista.
Se llega a decir en el informe: “La CNT no existe como organización” y ya en ese momento les estaba dando Mola la legalidad, y sin ser legales habían celebrado el Pleno de Regionales de Blanes. Y se habla de “rechazar todo compromiso con los Pestaña, Peiró y compañeros, buscando el acuerdo con los sindicalistas autónomos de fila” (sic-galicismo).
Hay una discusión muy grande sobre el problema de la reconstrucción de la CNT, incluso una disputa en el seno de la Conferencia entre Adame y Rabaté. Se sigue con la confusión de “clase contra clase” por un lado y se dice, al mismo tiempo, que es una revolución “democrático-burguesa” en la que normalmente hacen falta aliados. Componer las dos cosas era difícil, hasta el punto de que en las Resoluciones de la Conferencia hay una primera parte internacional en que se apoya más la idea de “clase contra clase”; y una segunda sobre problemas españoles, insistiendo más sobre el carácter de revolución “democrático-burguesa” donde el problema de los aliados ya se esboza, aunque tímidamente. Se sigue haciendo un extraño maridaje entra la táctica de “clase contra clase” y la idea de revolución democrático-burguesa y de un gobierno obrero y campesino que nadie acaba de definir.
Por otra parte, en esta misma Conferencia, los representantes de la Federación Catalano-Balear discreparon, es verdad, en el problema de la reconstrucción y el de si se debían hacer alianzas o no con la pequeña burguesía republicana, pero aceptaron una serie de críticas. Ahora bien, Maurín no estaba en España; cuando regresa en el mes de junio se agrava la situación porque se niega a hacer las rectificaciones que sus otros compañeros habían aceptado. Entonces Bullejos y la dirección, ni cortos ni perezosos expulsan a toda la Federación Catalano-Balear, que Maurín mantiene organizada pretendiendo negociar con la Internacional. Hay incluso relaciones de Humbert-Droz delegado de la Internacional con Maurín a final del 30 y primeros del 31, relaciones en el sentido de negociar una solución.
Esta Conferencia ratificó la Dirección: Secretario General, Bullejos; de Organización, Silva; Sindical, Adame; Agitación y Propaganda, Arroyo; Vocales, Trilla -que estaba en la Internacional- luego Vera, Jesús Hernández, Carro y Arrarás. Esta Conferencia es la que nombra a Dolores Ibarruri miembro del Comité Central.
CADENA DE HUELGAS
¿Cuál es en realidad la base de la organización comunista en el año 30?
Había, desde luego, una reorganización muy importante en Vizcaya, aunque en alguna reunión se hable de que ha decaído un poco la actividad en el mismo año 30. En cambio, se había retrocedido en Galicia, en Asturias, en Castilla. Se había hecho una reestructuración buena del trabajo en el País Valenciano, y Andalucía marchaba mejor que nunca.
En Sevilla, donde tuvo lugar la Asamblea Sindical Andaluza, se realiza la huelga del puerto en marzo de 1930, dirigida por los Sindicatos Rojos, que eran sindicatos procedentes de la CNT pero que ya poco a poco formaban la Unión Local y acabaron afiliándose a la Internacional Sindical Roja y dirigidos políticamente por el PCE y en el verano se llega a la huelga general del 21 y 29 de junio, de gran importancia, que preocupa mucho al Gobierno.
Coinciden en declarar la huelga el Partido Comunista, con los Sindicatos de la Unión Local por un lado; y por el otro la CNT, pero sin ponerse de acuerdo, sin hablarse, pero coinciden y, claro, la huelga es total. Comenzó, como muchas veces, por una corriente sentimental. La Guardia Civil detuvo a dos obreras aceituneras y les pegó una paliza monstruosa, por lo visto, pero dijeron que habían matado a una y cundió la indignación en los locales, por todas partes, y se fue a la huelga con una facilidad pasmosa. Huelga que empezó el lunes 23 de julio y duró hasta el jueves 26 y que además se encadenó con otra huelga en Málaga, por solidaridad, en la que también participaban cenetistas y comunistas, y con otra en Granada que seguramente fue cosa de cenetistas más que nada.
Hay una cosa curiosa y es que los republicanos de Sevilla, dirigidos entonces por Martínez Barrios, enlazan con el Partido Comunista, proponiéndoles ayudarles en una acción común, pero esto no se realizó nunca, ya que se les miraba con mucho recelo, al considerar que sería un pacto con la burguesía.
En octubre habrá otra huelga general, otra huelga en la cual el eje es el Partido Comunista de Sevilla. En aquellos tiempos es cuando Pepe Díaz fue enviado a la Escuela Leninista de Moscú, de la que regresará en junio de 1931; por eso no estaba en abril del 31 en Sevilla.
El problema sindical constituía siempre algo que quebraba la cabeza de todos, porque o bien había que constituir una central sindical, o se reconstruía la CNT. ¿Qué se hacía? El Partido Comunista celebró entrevistas con Chacón, dirigente de los tabaqueros; con los dependientes; con los canteros, es decir, con los sindicatos más próximos. Pero éstos estaban en contra de crear una nueva central sindical. La cuestión se discute, sin llegarse a una solución, todo el año 30. Es más, incluso en la prensa republicana se leen las cosas más confusas, porque las personas corrientes debían creer que en Sevilla era ya una nueva organización, que existía el Comité de Reconstrucción.
Me acuerdo de El Liberal de Sevilla diciendo en otoño de 1930: “El Comité de Reconstrucción de la CNT ha decretado la huelga general para mañana por el asesinato de tal obrero, etc...”, pero en realidad son los comunistas los que dirigían esta huelga y los Sindicatos Rojos de Sevilla.
LA CAÍDA DEL “FASCISMO ESPAÑOL”
En 1930 la Internacional seguía diciéndole al PCE que “debe presentarse como objetivo político próximo la instauración de la dictadura democrática obrera y campesina. La palabra de orden (sic; subrayo el galicismo) del Partido debe ser: República Federativa Ibérica de los obreros y campesinos”.
Mientras tanto se iba galopando hacia la República, de la caída de Primo de Rivera a la caída de la Monarquía. No deja de ser curioso que por aquel entonces se hablase en la Internacional de “la caída del fascismo español” para referirse al fin de la dictadura de Primo de Rivera; es un argumento fácil que Stalin utilizará poco después para decir que en España se ha derribado el fascismo. La verdad es que en España no había dictadura fascista y que era mucho más fácil que cayese Primo de Rivera, sobre todo que cayese como ocurrió, a causa de una serie de contradicciones internas. En la Internacional se presenta esto como la caída del fascismo, fórmula que se repite en todos los testos de La Correspondencia Internacional de 1930 que tratan sobre España.
En mayo de 1930 Bullejos celebra una reunión con Ercoli (Togliatti) en París. Y por entonces aparecen los textos de Togliatti sobre España en Lo Stato Operaio. Togliatti se refiere al “fascismo español”, pero diferencia la situación entre España e Italia afirmando que éste último es un país más desarrollado; por el contrario, en España, los vestigios feudales son más importantes; la burguesía española es más débil y la pequeña-burguesía es mayor... De todo esto concluye que en España “la revolución democrático-burguesa no ha sido terminada”.
Refiriéndose a las causas de la caída de Primo de Rivera, Togliatti habla de la “crisis industrial aguda”, error de peso; todo el mundo sabe hoy que el año 1929 fue el año punta de la producción industrial española, que no ha podido ser superado hasta 1953-54. Acierta a decir en cambio Togliatti que “las clases dominantes (españolas) han sentido la necesidad de un régimen sobre bases más amplias, más sólidas y mejor organizado que el de Primo de Rivera”. Sin embargo, el desarrollo acrítico de esa tesis le llevará un año más tarde a caracterizar erróneamente la República como “el régimen que han elegido los banqueros y los industriales”.
En esas mismas fechas Bullejos publica un artículo en la edición francesa La Correspóndance Internationale (31 mayo 1930), donde ya aparece la tesis del socialfascismo. Dice así: “Durante la dictadura de Primo de Rivera el Partido Socialista ha realizado su transformación en socialfascismo”.
Estas deficiencias de análisis sobre la realidad española no sólo son imputables a la IC, sino también a la fragilidad teórica y orgánica del PCE que, como hemos dicho, estaba en su prehistoria.
En estas circunstancias Bullejos fue de nuevo detenido y poco después Adame; luego Arroyo y todos los miembros del Ejecutivo, con excepción de Silva. Por cierto que Mola hace un comentario muy curioso sobre esto, al hablar de Bullejos, dice: “Permaneció en prisión varios meses contra mi opinión personal, por entender que es de más efecto la modestia constante que no la prisión preventiva prolongada”.
A pesar de todo, es el momento en que se consigue la aparición de Mundo Obrero como semanal el 23 de agosto de 1930. Pero no como órgano del Partido Comunista (no lo dejaron), sino como órgano de los obreros y campesinos. Es también el momento en que se va agravando la situación con Maurín, que propone un Congreso que no se acepta, y en el que, por otra parte, con el regreso de Nin, se van creando pequeños núcleos de la Izquierda Comunista de carácter trotskista.
En estas condiciones el Partido Comunista sigue acéfalo verdaderamente y es cuando tiene lugar el movimiento de diciembre de 1930 de Galán y García Hernández, etc., donde la parecer colaboraron individualmente militantes comunistas. Pero el Partido estaba acéfalo, los delegados internacionales no pensaban en ninguna acción de este tipo, mientras que, en cambio, los que estaban en la cárcel de la dirección, sí creían que había que participar en estas cosas. Pero como ello implicaba contacto con otras organizaciones, las republicanas sobre todo, y se les decía que no debían tener contacto con las organizaciones burguesas, el resultado era la paralización.
LA SORPRESA DEL 14 DE ABRIL DE 1931
Las semanas que preceden a la República son, hablando familiarmente, de total despiste. Por un lado, la manía de Humbert-Droz de que se participase en las elecciones que había convocado Berenguer, en las que no participaba ni Romanones. Esto por fin se arregla. Incluso Bullejos desde la cárcel –simplemente como español veía mejor las cosas- se enfrentó con él, en el sentido diametralmente opuesto, claro que exagerando del otro lado, hablando de situación insurreccional; y Humbert-Droz comentaba: “Nos ha costado mil trabajos convencer a los camaradas del Comité ejecutivo que el programa del Partido debe trazar la perspectiva de los soviets”.
En fin, lo que vemos en este sentido es verdaderamente delirante, como un informe de Manuilski el 25 de febrero de 1931, en que se habla de las elecciones municipales. Se dice que son “el sonajero electoral con habilidad de retrasar la fecha” (traduzco del francés el “hochet éléctorale”); un juguete infantil. Figúrense el juguete infantil el resultado que dio. Habla también Manuilski de “la gran pasividad de las masas”.
Por otra parte, el problema del Comité de Reconstrucción seguía restando adhesiones en Barcelona, donde había un desarrollo de la CNT, y en Asturias. La CNT se enfadó, reprochó la usurpación de un nombre legal. Entonces se decide que: “En las regiones donde la CNT ha sido reconstruida por los anarquistas, o donde domine la UGT, nuestra táctica no está hecha para atraer a las masas; es difícil de comprender, incluso para los miembros del Partido”. Pero hay que hacerlo en las otras regiones, y conviene sustituir la idea de reconstrucción de la CNT por la de formación de un Comité de Unidad Sindical.
Esta es la línea sindical que va a durar mucho tiempo, porque se convocará utilizando a la Delegación Local de Sociedades Obreras de San Sebastián, una Conferencia de Unidad Sindical, que se celebrará en el año 32. La Conferencia será el embrión de la CGTU que agrupará a todos los Sindicatos Rojos, llegando a tener más de 100.000 afiliados, y será la que luego entrará en masa, en el momento de la unidad del Frente Popular, en la UGT, en noviembre de 1935. Podemos así ver fácilmente el esquema sindical del Partido Comunista desde que llega la República hasta el final, hasta la guerra.
Mientras tanto, otra vez salen de la cárcel Bullejos, Arroyo, Arrarás y la Dirección del Partido vuelve a Madrid, adonde llegaron después Jesús Hernández y Silva. Aquí se produce una coincidencia de todos: de la Internacional, de Bullejos, de los que formarán después la dirección y claro, la de los modestos historiadores; y es que el 14 de abril de 1931 sorprendió al Partido Comunista y a la Internacional comunista por completo.
Con una organización que a los sumo debía tener un millar de afiliados -unos dicen que 800, otros que 1.200, quedémonos en 1.000- dispersos geográficamente y divididos sobre la táctica general a seguir, el 12 de abril se presentan unas candidaturas comunistas, cuya legalización fue muy difícil conseguir porque no estaba legalizado el Partido. Fueron candidaturas llamadas de obreros y de campesinos. Hubo problemas sin fin incluso para lograr los interventores, pero claro, el obrero sencillo en un momento como aquella coyuntura, veía que si votaba aquello no votaba la conjunción, que era la candidatura de la democracia para acabar con la situación, incluso en Sevilla.
LA RUPTURA DE MAURÍN
En cuanto a problemas internos, la tensión entre Bullejos y Humbert-Droz no cesaba de aumentar; entonces Humbert apoyaba sus análisis sobre la existencia de supervivencias feudales en España y Bullejos los suyos sobre la tesis de que era un régimen dominado por el capital financiero.
Existía también el problema de Maurín que de hecho colocaba a la Federación Catalano-Balear fuera del PCE en su Congreso de marzo de 1931. La Comisión Internacional de Control de la IC había enviado una carta convocando a Maurín, pero el Comité Ejecutivo del PCE decidió no entregársela. De ese modo se dificultaron las negociaciones, aunque todavía Humbert-Droz mantuvo algunos contactos con los Maurinistas; pero éstos constituyen ya el Bloque Obrero y Campesino y, aunque las negociaciones con la IC duraron hasta agosto de 1931, no llegaron a ningún resultado positivo; la ruptura estaba consumada.
Llegaron las elecciones municipales del 12 de abril; se presentaron unas candidaturas comunistas cuya legalización fue difícil de conseguir, y aún así figuraron como “de obreros y campesinos” y no del PCE. El fracaso fue total; incluso en Sevilla no llegaron al millar de votos (4% de votantes), muy por debajo de su influencia sindical). Hubo más: en Sevilla, Bilbao y Oviedo se rechazaron puestos que fueron ofrecidos al PCE en las candidaturas de la conjunción.
La dirección estaba formada el 14 de abril por Bullejos, Adame, Trilla, Arroyo, Silva, Vega y Hurtado. Redactan un manifiesto abogando por la república obrera y campesina que sólo se reparte en Madrid, Andalucía, Asturias y Bilbao. Movilizaciones comunistas de masas sólo las hubo en Sevilla, con banderas rojas y de hoces y martillo en los barrios obreros de la Macarena y de Triana.
El 15 de abril hubo una manifestación convocada por la CNT seguida de un asalto a varias armerías; al día siguiente llegaba el general Cabanellas y declaraba el estado de guerra. El PC de Sevilla negó en una nota de prensa que hubiese participado en los referidos asaltos, y añadía: “pero el Partido Comunista será el primero en coger las armas para combatir a la reacción, si ésta tratara de implantar otra vez la Monarquía”. Siguieron las manifestaciones, se encadenaron las huelgas una tras otra, suscitadas por la Unión Local de Sindicatos o por la CNT; y así se llegó en Sevilla al 1º de mayo; fue un éxito para el PC que consiguió realizar una gran manifestación y prolongar la huelga durante todo el día 2.
En los demás lugares, el PC estuvo un poco marginado, si se exceptúa la huelga de los pescadores de Pasajes, cuya organización dirigía el PC y en la que participó también la CNT; la huelga terminó con la matanza de Ategorrieta en la que la guardia civil disparó a quemarropa contra los manifestantes –mujeres y niños incluidos- matando a ocho de ellos, y comentando en sus Memorias el ministro de la Gobernación, Miguel Maura, que “podían haber matado más”.
Por entonces, Bullejos y Adame fueron a Moscú donde celebraron una reunión con Manuilski, Kuusinen, Piatnisky, Pieck, Losovsky y Matinov. A pesar de la desorientación reinante se decide ya transformar el Comité de Reconstrucción en Comité de Unidad Sindical, pero todavía en una reunión del BP de 6 de junio se persiste en hablar de Comité de Reconstrucción.
Al mismo tiempo se reorganizaba lo que ya entonces empieza a llamarse Buró Político, con Bullejos, Adame, Hernández, Arroyo y Vega y también se reorganiza la Delegación de la Internacional. Es cuando viene Stoeker, el alemán, y Purman el polaco; Humbert-Droz está un poco, pero luego se marchará, y es entonces cuando se recibe la primera carta de la Ejecutiva de la Internacional, la carta del 21 de mayo, que no se difunde, insistiendo en los principios fundamentales de “clase contra clase”, de prohibición de pactos, aunque sean momentáneos y en no defender en ningún momento al Gobierno Republicano.
Sin embargo, también en la carta, hablando de la situación se dice: “Que el Partido Comunista Español oponía mecánicamente la República Burguesa a la República Obrara y Campesina; que subestimaba los restos del régimen feudal, cuya destrucción es lo que da a la revolución su carácter democrático-burgués; insistía sobre el problema de las nacionalidades y calificaba las futuras Cortes Constituyentes de tentativa revolucionaria”, cosa que se verá siempre expresada en Mundo Obrero, cuando es diario, por la dirección del Partido. Pero hay que señalar que la Internacional se apoyaba mucho en dos cosas: una el problema de las nacionalidades y otra el problema del campesinado.
La carta criticaba a la dirección del PC por no haber comprendido su papel dirigente en la revolución democrático-burguesa: “su primer llamamiento -dice- está totalmente orientado hacia la revolución proletaria y no hacia la revolución democrático-burguesa”.
CANDIDATURAS, ELECCIONES Y RESULTADOS
Entretanto se celebró el Congreso de la CNT, que demostró que era una organización que había resurgido como el Ave Fénix, de sus cenizas –probablemente porque no era sólo de las cenizas-, que tenía 600.000 afiliados y que esto planteaba los problemas de trabajo desde otro punto de vista. También se preparan las elecciones a Cortes Constituyentes.
Se preparan candidaturas por doquier; pero al mismo tiempo que se está preparando esto se está estudiando la manera de organizar la toma de la tierra de Andalucía y la organización de los soviets, lo que parecía un poco descentrado. La organización del PCE existís en Sevilla, Málaga, Córdoba, Asturias, Guipúzcoa, Vizcaya, un poco en Galicia y Madrid.
Desde luego, en las reuniones del Comité Ejecutivo se considera que lo más importante es Andalucía, luego Bilbao y posteriormente Asturias. Esto es una fruslería. Como en la represión, el triángulo es permanente, pero es que además hay otra cosa. Si excluimos Andalucía, porque el siglo pasado el movimiento de obreros agrícolas sobre todo era más anarquista que otra cosa, el triángulo Asturias-Vizcaya-Madrid es la organización clásica del Partido Socialista desde su nacimiento, es el trípode en que se apoya; y es curioso que viene a ser luego el trípode también –ese trípode obrero- en que se apoya el Partido Comunista, aunque sobre todo bajando más hacia Andalucía. En Madrid hay una organización del PC que en tiempos de la República nunca llegó a ser fundamental, teniendo en cuenta la importancia de Madrid. En cambio eso se traslada a Sevilla y a Andalucía en general. Se traslada a otro pequeño trípode que es Sevilla-Córdoba-Málaga, muy importante también. En las elecciones el resultado fue flojo, muy flojo, mucho más de lo que se ha escrito, o de lo que hemos escrito. Porque al no querer ceder a las exageraciones y creyendo hacer un cómputo muy severo me puse a hacer cálculos y a bajar aquello “oficial” de los 140.000 votos y me salían 85 ó 90.000, pero es que luego, trabajando documentalmente, me encuentro que en la reunión del Buró Político se dice: “Hemos tenido 40.000 votos”. Tal vez eran muy pesimistas ese día, me parece incluso exagerado. Esos días tienen una bronca muy grande. Bullejos opina una cosa, Adame otra, Arroyo otra; unos están desesperados, otros dicen que no hay que desesperarse, pero yo creo que se pueden calcular 50.000 votos, por lo menos. Hay sin embargo cosas importantes. Me obstino en señalar Sevilla porque me obstino en señalar las organizaciones de base y claro, no quiero hablar en el vacío. Hablo de organizaciones de base de las que se conoce relativamente algo, por eso me apoyo más en la cuestión andaluza. En Sevilla, Adame tiene 5.106 votos, 9,7% de votos; Bullejos 9,5% (en Sevilla ciudad, Bullejos llega a tener el 10,5%, una cosa importante), sin embargo, no se reúnen los 25.000 afiliados a los Sindicatos Rojos.
Eso hace montar en cólera a la Internacional y también nos ha chocado a todos los que lo hemos estudiado; sin embargo hay que tener en cuenta: Que se votaba a los 23 años, una cuestión, y había muchos muchachos que trabajaban desde los 18 años y estaban sindicados; segunda cuestión, que en los Sindicatos Rojos había rojos y rojas, estaban las trabajadoras, las tabaqueras, las aceituneras; y luego otra represión de alcance político importante que hay que pensar es que esta masa de trabajadores que seguían las consignas de lucha del Partido Comunista, procedía masivamente de la CNT, pero no unos pocos, unos cientos, sino miles y miles de trabajadores y esta masa era reacia a las elecciones; y por encima de todo eso -lo que sean de mi generación se acordarán perfectamente- estaba la candidatura social-revolucionaria andalucista, en la que iban Ramón Franco, Balbontín, un tipo tan estupendo como Blas Infante, etc. Era una curiosa mezcla que atraía a mucha gente.
Porque hay que ver y estudiar con detalle esto, los votos de localidades obreras y campesinas que atrae esta candidatura. Y luego hay que ver cómo cuando no hay esa candidatura en otras elecciones, hay unos votos que van hacia el Partido y otros votos que van hacia los radicales socialistas que no se casaban con Martínez Barrios y Albornoz y se presentaron por su cuenta. O sea que es una mezcla muy curiosa. Sevilla era un microcosmos muy interesante de estudiar en este sentido.
AUMENTAN LAS DIFICULTADES
Mientras tanto, no cabe duda de que en el País Vasco, pero sobre todo en Asturias, y en Galicia un poco, se habían hecho esfuerzos también, pero lo que ocurría arriba –desgraciadamente tenemos que volver arriba- es que el conflicto entre las críticas de la Internacional, la resistencia a aceptarlas por parte de Bullejos y de la dirección, las ganas de la Internacional de eliminarlos como fuera, las ganas de los otros de no marcharse o de crear problemas, van creando una tensión constante. En unas reuniones conjuntas, Adame les dice: “La autocrítica no debe alcanzar al Comité Ejecutivo, sino también a la Delegación”. Los otros se enfadan, Stroeker responde: “Aquí hay que discutir y discutir” (Bullejos decía: “Este es el camarada ‘discuta’, porque siempre decía “hay que discutir”). Una de las frase suyas tomadas de un acta de una reunión es: “Nuestro Partido –que es el alemán- discute semanas y meses enteros y a través de los palos que ha llevado es hoy uno de los mejores”. Vale la pena tener en cuenta esto como filosofía y por lo que pasó después en Alemania, que todos sabemos.
En julio de 1931 tiene lugar la gran huelga de Sevilla. Mientras en Madrid las Cortes Constituyentes comienzan sus sesiones, en Sevilla las elecciones son seguidas por una nueva cascada de huelgas iniciadas por la de sombrereros, que era de la Unión Local. Como telón de fondo estaba la huelga de la Telefónica, llevada por la CNT con métodos violentos y agravada por la intransigencia gubernamental, que pretendía imponer el jurado mixto y no admitir la negociación entre el sindicato y la empresa.
El 12 de julio hubo una elección complementaria de diputados en Sevilla, que ganó el radical Domínguez Barbero; hay muchas abstenciones, pero los comunistas aumentan en porcentaje (12,8%).
En un clima de múltiples huelgas, resulta muerto el 18 de julio, en un enfrentamiento con la Guardia Civil, el huelguista cervecero Antonio González. Al día siguiente habla Ángel Pestaña en el Teatro Duque ante una multitud enardecida. Al mismo tiempo, en la Unión Local de Sindicatos se celebra una asamblea en la que intervienen José Díaz, Barneto, Mije y Núñez. Se va a la huelga general para el lunes 20, decidida por cada organización aparte, pero coincidiendo en los hechos. El Partido va la huelga de 24 horas; para él no es una huelga revolucionaria, relacionada con el poder (a pesar de la carta de Manuilski nadie piensa en la consigna de los soviets); por otra parte, sin consultar con Madrid no pueden ir más lejos.
Pero cuando los obreros van a enterrar a su compañero muerto y se enteran de que ya han sacado el cadáver para enterrarlo casi en secreto, se produce un choque con la guardia civil en el que resultan muertos cuatro obreros y tres guardias (de ellos un capitán, pero por bala de mauser). El gobernador, Bastos, dice que la huelga es “revolucionaria” y empieza entonces el cierre de locales y las detenciones de militantes. La respuesta es la prolongación de la huelga y la réplica de tiroteos frente a las cargas de a guardia civil; la huelga toma un extraordinario alcance y se extiende a todos los pueblos importantes de la provincia (aunque no se intentó una “marcha sobre Sevilla” como pretendió decir la prensa reaccionaria).
En Sevilla mismo los grupos de acción cenetistas realizaron una acción de hostigamiento de la fuerza pública desde las azoteas del mismo centro de la ciudad. Se declaró entonces el estado de guerra, y en la noche del 22 al 23 cuatro militantes comunistas fueron asesinados por el sistema de “ley de fugas” en el parque de María Luisa: Francisco Parra, Jerónimo Navarro, Luis Rivera y Dionisio Olivar. Fueron asesinados por la “guardia cívica” formada por señoritos que colaboraban con el gobernador y dirigidos por el capitán Díaz Criado (que en 1936 será uno de los mayores responsables de la abominable represión en Sevilla).
El 23 de julio la huelga tuvo una parte grotesca por parte de Ruiz-Trillo; el bombardeo de “El colmado del Salvador” o “Casa Cornelio”, establecimiento donde solían reunirse los comunistas (José Díaz entre ellos) porque su dueño, Cornelio Mazó, era un militante del PCE.
Felizmente, lo que bombardeó Ruiz-Trillo fue la casa vacía, después de haberla hecho evacuar por sus moradores, sólo para publicar en toda la prensa del país que “la artillería había bombardeado el centro de los revolucionarios”. (Azaña en sus memorias le echa la culpa a Miguel Maura, pero éste, en las suyas, trata de descargarse y culpa a Trillo, pero lo cierto es que estaba todo previsto y ordenado desde Madrid.)
CRECIMIENTO DEL PCE EN LA REPÚBLICA
Mientras esto ocurrió en Sevilla, el Comité Ejecutivo del PC en Madrid estaba al margen de todos los acontecimientos. En la reunión del día 24 Bullejos se quejaba de la falta de informes directos de la huelga de Sevilla, y Arroyo llega a decir: “Nuestros camaradas no han sabido aprovechar la ocasión para crear un soviet”. El delegado de la Internacional coloca su “disco” sobre el frente único por la base en los lugares de trabajo y allí termina todo. El mismo CE había redactado un documento una semana antes criticando al Partido de Sevilla por falta de organización y por no haber tenido en las elecciones los 25.000 votos de los obreros de la Unión Local.
A pesar de esa práctica inexistencia de dirección, el PCE crece orgánicamente durante los primeros meses de la República; en mayo hay ya 6.000 afiliados y a finales del otoño 7.800. Mundo Obrero empieza a publicarse como diario en el mes de noviembre (en la redacción trabajan Navarro, Ballesteros, Silva, Miguel González, Arroyo, Dolores Ibarruri, Pumarega, Helios Gómez...). El PCE va creando grupos de Oposición Sindical Revolucionaria, va intentando lanzar la idea de la Conferencia de Unidad Sindical (para ello se utilizará, en diciembre, a la Unión Local de Sindicatos de San Sebastián), va creando los Bloques de Oposición Escolar Revolucionaria dentro de la FUE, etc., etc.
Se observa un importante nivel de combatividad en las organizaciones del PC; por ejemplo en las huelgas del puerto de Sevilla, o en las importantes huelgas de Altos Hornos de Vizcaya en noviembre y diciembre.
En el aspecto sindical no hay ningún progreso en Vizcaya ni en el Sindicato Único minero de Asturias; sí lo hay, en cambio, en Andalucía, donde el Congreso regional de adheridos a la Internacional Sindical Roja reúne a 95 delegados de 80.000 trabajadores.
Nos vamos aproximando al Congreso de Sevilla. ¿Cuántos comunistas organizados había en España a finales de 1931? En medio de una serie de actividades importantes, en medio de organizaciones campesinas locales en Toledo, en Córdoba, que se iban creando a base de acciones parciales, podemos señalar que en Vizcaya hay 800 militantes, sin contar los jóvenes; el Cataluña 450, de los cuales 300 están en Barcelona; en Andalucía 3.400 en diciembre y en febrero 5.600; era el único sitio donde rápidamente iban creciendo las organizaciones; en Asturias 650, en situación de estancamiento porque varios meses después son 688; en Castilla la Vieja 500, con tendencia a bajar y se hunde a 200 menos al año siguiente; en Castilla la Nueva 900, de los cuales hay 703 en Madrid y lo curioso –yo no sé si es un error de estadística- es que los 703 de diciembre, en marzo seguirían siendo 703; en el País Valenciano (entonces decían Levante) 500; en Galicia 300, con una tendencia muy débil; en Aragón 180; en Canarias 60, con una tendencia al crecimiento; y 100 más entre varios contando los que estaban en Marruecos.
Suman todos 7.810 y al celebrarse el Congreso de Sevilla serán 11.584, más los miembros de las Juventudes que pueden calcularse aproximadamente en alrededor de 6.000. Teniendo en cuenta que partía de 800 era un avance espléndido, pero dadas las necesidades que tenía esta revolución democrática española, la coyuntura de la situación, el empuje de los campesinos, de los obreros agrícolas de Andalucía, etc., era poco, naturalmente.
Se va entonces a la organización de Comités de fábrica (que se consigue en Sevilla únicamente), organización de comités de lucha y resistencia, etc. Mundo Obrero empieza a salir diariamente y después de una huelga en enero del 32 será prohibido, pero es sustituido por La Palabra, por Frente Rojo, con una tirada que según la documentación es de 37.000 ejemplares. Pienso que es un poco optimista, aunque tal vez sería tirada pero no venta, porque cuando evidentemente la influencia era mucho mayor, a primeros del año 34, un período que es importante, era de 40-50.000 ejemplares. Pero había además una serie de periódicos que se tiraban en provincias: El Obrero Astur, La Bandera Roja de Vizcaya, el Heraldo Obrero de Barcelona, Andalucía Roja de Sevilla, que era importante también, otros en Palma, en Orense.
TENSIONES ANTE EL CONGRESO DE SEVILLA
Esta es la organización que va a ir al Congreso de Sevilla, en medio como digo de una situación cada vez más tensa, porque después de no haber publicado la primera carta de la IC, de nuevo la Internacional llama a la dirección, que va a Moscú en el otoño del año 31. Tiene unas reuniones violentísimas –la documentación hoy es pública y casi todo el mundo la conoce-, las críticas eran muy fuertes. Luego hay una carta que hay que distribuir a todos los afiliados y que está firmada por el Secretariado Latino de la Internacional, ésta es todavía mucho más crítica y en ella hay una parte primera de críticas de orden político-teórico, pero luego están las afirmaciones de que “la dirección es un grupo de amigos, de propagandistas, pero no hay organización, hay caciquismo, etc.”. Unas críticas bastante agudas en este sentido sobre la vida interna del Partido.
En esta situación se celebra el Congreso de Sevilla. Evidentemente se ve que había una tensión enorme y que no era el momento de desplazar a la dirección; no obstante, se hará un esfuerzo en ese sentido y de la dirección para agarrarse al poder.
El Congreso se celebra en Sevilla en el Pabellón del Brasil de la Exposición Internacional, después de una preparación de Conferencias Regionales importantes en todas partes. Importante es la de Andalucía, pero también la de Asturias, la de Madrid, muy envenenada por la existencia de grupo trotskista y probablemente con un gran deseo de la dirección central de envenenarla más para desviar la atención de los problemas hacia ahí. Estudiando el conjunto de la situación se demuestra una amplitud de organización muy grande.
Se va al Congreso habiendo discutido también la segunda carta de la Internacional en la que se habla, por un lado, de incomprensión de la revolución, pero también de pasividad y de sectarismo, de no ser más que un grupo de propagandistas, de utilizar métodos anarquistas, de falta de funcionamiento del Comité Central, dirección burocrática por circulares, en suma: sectarismo hacia fuera, caciquismo hacia dentro. Y sintetizo todo lo que puedo.
El 17 de marzo del 32 se celebra el Congreso hasta el día 23, con 208 delegados, más de 20 de las Juventudes, 21 por el Comité Central, 4 miembros del Buró Político, 5 más del Comité Central de las Juventudes y 55 delegados de fábricas y sindicatos. Se quiso de las Juventudes y llevando delegados de Comités de Empresas, etc., y por eso se hizo en Sevilla, evidentemente respaldados por las masas, en un ambiente de gran Partido.
En uno de los informes se dice: “En verdad, solamente en Sevilla podríamos hoy celebrar un Congreso de esa naturaleza”. Se dan 90.000 representados en muchos documentos y es verdad. Contando los 80.000 que se adherían hay más, se puede hablar de 100.000, pero de ellos, once mil y pico de militantes, más los de las Juventudes.
Bullejos hizo un informe kilométrico, que duró tres sesiones y que versó fundamentalmente sobre los problemas con los trotskistas, los Maurinistas, etc., además de hacer múltiples referencias a la carta de la Internacional. Fue aquel informe una reiteración de las apreciaciones de la IC, de las apreciaciones de “gobierno contrarrevolucionario de Azaña” de los socialistas como “avanzada de la contrarrevolución”, no dejando mejor parados a los dirigentes de la CNT, “que han estado en connivencia con la burguesía por el pacto de San Sebastián, que entregó el proletariado a sus enemigos” (sic).
El informe resultaba una mezcla entre los análisis de la Internacional (que insistían mucho sobre los vestigios feudales y la revolución democrático-burguesa) y la postura más personal de Bullejos, que sostenía el carácter hegemónico del capital financiero (sin aportar datos ni cifras, desde luego).
No obstante, con un tono que quería ser autocrítico, señaló que las cuestiones esenciales eran la del campo y la de las nacionalidades.
Adame realizó otro discursorio justificando la labor del Comité pro unidad sindical y aconsejando la formación de comités de fábrica. Trató de mala manera a la UGT acusada de “tener un millón de obreros al servicio del capitalismo” (en esa UGT y en el PSOE entraría él mismo un año después).
Fueron mucho más interesantes las intervenciones de José Díaz, por Sevilla, de Astigarrabía y, sobre todo, la de Dolores, muy hermosa y muy importante, pero en otro nivel, el emotivo y el de verdades esenciales: “por encima de las diferencias ideológicas y tácticas está el interés común de los obreros y campesinos”; hablando también de las mujeres y de los caídos en a lucha, en términos muy emocionantes.
¿Cuál es el resultado?, ¿cuál es la dirección? Sigue en cabeza Bullejos, con Adame, con Silva, con Hurtado (pero Hurtado era más sensible a la política de los delegados de la Internacional); Dolores pasa al Buró Político. Está Barbado; está Pepe Díaz, pero como Secretario General de Sevilla; Adriano Romero para el Campo; Casanellas porque dirigía Cataluña; Larrañaga, Delicado, Vega; por las Juventudes, Trilla, que estaba en Moscú y luego la Internacional. Los Delegados consiguen que Astigarrabia y Mije sean agregados al Buró Político, que representaba un poco la nueva línea.
Se toma así una dirección netamente obrera en la que hay también un campesino y un intelectual, como contraposición a aquellas primeras. Estos son obreros y una dirección de andaluces y vascos que correspondía bastante a la composición del Partido: 15 andaluces en el Comité Central que representan el 37,5%, de ellos 6 de Sevilla, 4 de Córdoba, 2 de Málaga, 1 de Cádiz, 1 de Almería y 1 de Jaén; 8 vascos que representan el 20% de los dirigentes, mientras que Vizcaya y Guipúzcoa representaba el 12% de militantes de base. Proporcionalmente había toda la experiencia y veteranía de los vascos. Pero son, si se observa los nombres, las dos corrientes, los dos orígenes, los que van a formar la base de la dirección en ese momento.
DEFENSA DE LA REPÚBLICA ANTE LA “SANJURJADA”
La situación se precipita con la acción reaccionaria de Sanjurjo y es cuando el Partido sale a la calle en Sevilla diciendo: “defensa de la República o defensa Revolucionaria de la República” y la Internacional les dice –como “Medina” que acaba de llegar como instructor- “hay que decir los ‘soviets’, la consigna de los ‘soviets’, nada de defensa de la República porque esto es la contra-revolución, porque Azaña es la cabeza de la contra-revolución”. Claro que, hasta al propio Bullejos que otras veces había repetido esto, en una reunión se le escapó: “Bueno, pero a Azaña no lo quieren los burgueses, los terratenientes”. Pero no había manera de convencerlos y lo curioso es que se tomó este pretexto para sacarlos, cuando en realidad había muchas más razones, naturalmente, porque es verdad que la dirección era un obstáculo al desarrollo del PC. Con tal motivo hay unas broncas fenomenales, con intervenciones muy interesantes. No me acuerdo qué miembro del secretariado llega a decir: “Bueno aquí es que estamos ya hartos porque los miembros del Comité Ejecutivo español tenemos que limitarnos a ser los mecanógrafos de los delegados de la Internacional”.
Todo esto hay que estudiarlo con detalle. Efectivamente, sin incurrir en los “eslóganes” de siempre, la defensa que hizo Bullejos, Adame, o sea la defensa personal, fue también de trapicheos de hacer trampas, “a ver si convocamos otras reuniones y envían delegados”, etc.; en fin, aquello se perdió por esas razones. Pero ahora se veía con perspectiva que desde el año 25 la Internacional había dicho de los dirigentes del PCE: “Bueno es que estén ahí porque son los menos malos y los otros están en la cárcel y vamos a ver qué pasa”; y con esto se precipitó la marcha tumultuosa del pueblo español en la que no había soñado nadie y fue en esa marcha tumultuosa en la que se fue formando el Partido Comunista de España, a pesar de muchas cosas de éstas.
REFLEXIONES SOBRE TRES ETAPAS DEL PCE
Yo quisiera terminar haciendo unos esquemas de reflexión; se trata de concretar las corrientes, el tipo de organización, el tipo de dirección y la implantación por regiones del PC a través de las etapas básicas estudiadas, a saber: 1º, hasta 1923 (hasta la Dictadura); 2º, de 1923 a 1930 (dictadura de Primo de Rivera y etapa Berenguer); y 3º, 1931-1932 (la República hasta el Congreso de Sevilla y el cambio de dirección).
En la primera etapa hay varias corrientes, representadas más o menos en la dirección; las dos primeras: 1º, los viejos socialistas, es decir, los “terceristas” del PSOE, que habían fundado el PCOE en 1921; 2º, los jóvenes que procedían de las Juventudes Socialistas y habían fundado el PCE en 1920) sabemos que el PCE y el PCOE se fusionaron a finales de 1921; 3º, la corriente sindicalista, que procedía de los marxistas de la CNT, como Maurín, Arlandis y otros.
Estas corrientes permanecerán bastante tiempo durante el periodo de la Dictadura, pero ya ahí interviene Bullejos y su quipo, en el que pronto se integra Adame. Durante mucho tiempo hay una lucha entre esa corriente y la “sindicalista” representada por G. Canet y por Maurín (que está en la cárcel); la de éste último evoluciona, al final del período, con una postura específica sobre alianza con clases medias y sobre la cuestión catalana que lleva a la formación del BOC.
Los antiguos “terceristas”, ya veteranos, son menos importantes (algunos abandonaron como Almoneda o C.C. Rodríguez que vuelven al PSOE); Solís se pasa a la reacción; mueren Quejido y Virginia González..., otros suspenden momentáneamente su actividad; de los antiguos “jóvenes” va surgiendo el núcleo trotskista cuando este problema se plantea ya en la Internacional (Andrade, Lavid, etc., Nin, que está en Moscú, tenía una trayectoria diferente, habiendo pasado por el PSOE y por la CNT).
En la última etapa hay una importante corriente “capitalizada” por Bullejos y Adame, pero está la andaluza, cada día más importante, y con más experiencia en la acción, aunque no exenta de prácticas algo anarquizantes; también la vasca, que también tiene ciertas reliquias de ese género.
En la dirección se reflejaron más o menos esas corrientes, pero a partir de 1927-28, la hegemonía de Bullejos y su equipo es total y cierra el paso a todos; tan sólo, bajo presión de la Internacional, empieza a diversificarse la dirección a partir del Congreso de Sevilla. En cuanto a su composición social, en la primera etapa la dirección es de intelectuales y algunos obreros veteranos; poco a poco se opera la transición hacia su composición obrera, que tendrá plena hegemonía en la última etapa. En cambio, la composición social de la base es fundamentalmente obrera, al 90% desde el principio, a pesar de los intelectuales y empleados que existían en la dirección.
Más adelante, aunque los afiliados son muy pocos, apenas un millar, son obreros; poco a poco se irán formando núcleos de trabajadores del campo en Andalucía (Córdoba y Sevilla sobre todo); y se va implantando el PC en las minas asturianas y vizcaínas, entre los ferroviarios del Norte, entre los portuarios de Sevilla, etc., entre los tabaqueros. La importancia de intelectuales y estudiantes en las bases y como trabajo específico empieza en la última etapa estudiada, la republicana.
La implantación original se hizo en las escasas zonas donde el PCE tuvo base sindical: zona minera de Asturias, ídem de Vizcaya; Pontevedra y Vigo. En la segunda mitad de la Dictadura se forma la importante organización sevillana y, en general, el PCE adquiere su fuerza orgánica esencial en Andalucía. En la etapa 1931-32 sigue la hegemonía andaluza, con zonas de implantación importantes en Asturias y Vizcaya y el núcleo de Madrid; se va pronto a esa época en que hay de todo; desde los portuarios de Sevilla y los campesinos de Villanueva de Córdoba, hasta los mineros de Turón, los intelectuales del Ateneo, los estudiantes de la Universidad.
CONCLUSIONES
¿Qué conclusiones podemos obtener de todo esto?
1º. Que en líneas generales, como partido con presencia en la clase obrera y en el país, se desploma tras los primeros meses de Primo de Rivera y sólo renace, en ese sentido, durante la República.
2º. Que los métodos de trabajo siguieron siendo malos durante ese primer periodo republicano (también después del Congreso de Congreso de Sevilla y del cambio de dirección, porque no hubo tal viraje; el viraje era una consigna internacional que se había inventado Manuilsky en 1931 y que, como todo, se aplicó mecánicamente a España; a partir de ahí se implantó un mito que ha tenido larga vida: “el viraje del 32”. No hubo tal viraje, sobre todo porque no se cambió de estrategia (más que táctica de “clase contra clase”. Cuando se cambia de estrategia es en la época del Frente Popular). De modo que los métodos eran malos; sin embargo, el Partido Comunista se beneficia en los primeros tiempos de la República del desencanto –como ahora se dice- de algunos medios obreros por la participación socialista en el gobierno, por el retraso en las medidas agrarias, etc.; se beneficia también del prestigio de la URSS y del primer plan quinquenal, etc.
3º. Se choca, sin embargo, con la existencia de una poderosa corriente anarcosindicalista que canaliza a la mayoría de los obreros descontentos del reformismo; y todavía hay otro sector que acabará siendo recuperado por la izquierda del PSOE desde 1933.
4º. La interpretación de “clase contra clase” entraba en contradicción con la interpretación de la revolución democrática. El extremismo de poner, por ejemplo, por encima de todo la consigna de los soviets, una consigna que no sentían las masas, llevaba en la práctica a las mismas consecuencias que el derechismo de Besteiro. Éste decía: “Se trata de la revolución burguesa; nosotros nos quedamos viendo la que hacen, porque no es lo nuestro”; y los otros decían: “Sólo queremos la república obrera y campesina”, y se quedaban al margen del camino, gritando que iban a dirigir la revolución, pero no dirigiendo nada.
5ª. La IC estaba decidida a cambiar la dirección del PCE, pero en cambio jamás partió de un análisis estructural serio de lo que era España, la formación social española; por eso nunca supo comprender las coyunturas. Porque -y esto es el abc de la historia- para comprender una coyuntura, hay que conocer primero la estructura en que se produce. Pero esos análisis nunca se hicieron. No es que se pueda culpar a nadie de ello (es más, los socialistas nunca llegaron a hacer un análisis marxista de la formación social española), pero naturalmente, los resultados no podían ser buenos. Además, los famosos delegados de la Internacional daban la impresión de sustituir en su trabajo a los dirigentes del país. Sé bien que hubo otros casos, en otros países, de identificación admirable, como el checo “Clement” en el PC de Francia. Pero “Medina” no era “Clement”. Esto no lo digo yo. Esto lo dice Togliatti en sus informes mucho después, cuando la guerra civil, hablando de Codovilla (“Medina”) y de otros más, y diciendo que “ya va siendo hora de que aprendan que aquí no han venido a dirigir ni a sustituir a los compañeros de la dirección, sino simplemente a dar consejos”. Si esto ocurría con la madurez del año 1937, ¿Qué no sería en 1931 o 1932?
6ª. Otro aspecto a señalar es la diferencia que se observa entre la esterilidad de la dirección, perdida en luchas internas, en cuestiones personales o discusiones que nada tenían que envidiar a los bizantinos sobre el sexo de los ángeles, mientras por otro lado está la vida auténtica de las organizaciones de base, por lo menos en estos sitios: Sevilla, Córdoba, Asturias, Vizcaya, con una cantidad de huelgas, de propaganda, de vida activa en su haber; porque no hemos tenido tiempo de ocuparnos de la huelga de los mineros de Asturias en 1931; y hemos mencionado, como de pasada, la de doce días en Altos Hornos de Bilbao, a finales de 1931, con un esfuerzo gigantesco (y el aparato burocrático de la UGT enfrente).
Por último, lo que señalábamos hace poco: que en 1932, si bien hubo una transferencia de dirigentes en la dirección con entrada de varios más combativos y más vinculados a la realidad de las luchas obreras (y, en general, más jóvenes) sólo fue un primer paso, realizado en verdad por la IC, hacia un nuevo equilibrio de fuerzas en la dirección que permitirá ulteriormente el cambio del equipo dirigente por la misma IC. Pero la línea política no cambia; la estrategia no cambia. Tan sólo unos dos o tres años después empezará el gran cambio. Hasta entonces el PCE y su dirección se verán constantemente frenados porque la Internacional no ha cambiado su estrategia; y aún cuando la cambia, después del VII Congreso, dice que es “una rectificación de táctica”.Y sin embargo, el largo camino del PCE que hemos estudiado, con todos sus grandes defectos, con todo aquello que incluso pudiera hacernos sonreír en un momento determinado, constituye los primeros pasos de una historia ya muy rica, que es inseparable de la de los pueblos de España. Es igual que lo que puede hacernos sonreír el hombre de la piedra de sílex, de la prehistoria; pero de ese hombre descendemos, y gracias a sus pequeños esfuerzos, hay luego una civilización del avión y del automóvil o de la bioquímica moderna. Es igual, a través de los errores, incluso de las luchas personales, de las falsas decisiones pero también de los sacrificios de aquella gente que iba a la cárcel constantemente, que se entregaban por entero, a través de todo eso se ha ido pasando a lo que luego sería una organización grande de masas, que ha incidido e incide con todo su peso en la historia de la clase obrera y de España entera.
[1] TUÑÓN DE LARA, Manuel: “De la dictadura de Primo de Rivera al Congreso de Sevilla”. En VV.AA.: Contribuciones a la historia del PCE. Madrid, FIM Fundación de Investigaciones Marxistas, 2004, pp. 176-190

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