“Aportación-Testimonio”

TALLER DE HISTORIA DEL PCE "MARUSIA"



Víctor Díaz-Cardiel[1]


En la medida que ordeno mis recuerdos de estos años de democracia en España, del periodo que media entre los años 1974-1978, y pese a la ya considerable literatura en torno a la llamada transición, pienso que aún no se conoce mucha información que permita aclarar la función real, concreta del PCE, especialmente la del año 1976, vital para poder explicar y explicarse el porque siendo el PCE en aquellas circunstancias el “centro” de la gravedad política, por así decir, y hoy en apenas treinta y pocos años, haya pasado a no “pintar nada”. La creación de IU es, ciertamente, años después.


Mi aportación a este segundo congreso sobre la Historia del PCE se centra, por así decir, entre los años 1974-1978, que es lo que mejor conozco. Previamente intento hacer una breve cronología del rol jugado por la organización del PCE en estos apasionantes años.


La parte fundamental de esta comunicación viene determinada por un hecho concreto. A saber:


El 22 de diciembre de 1976 al ver desde la ventana del domicilio situado en la calle Padre Jesús Ordóñez Nº 14, 5ª A, domicilio de D. Luís Manuel López Tolosa, la detención, en la calle de Santiago Carrillo, y en la espera paciente de nuestra propia detención (Pilar Bravo, S. Montero, Y. Ballesteros, Julio Aristazabal, J. Manuel de Azcarate y V. Díaz Cardiel) pasamos a romper papeles, y quemarlos en la estufa; especialmente yo (metí en la estufa una buena porción de documentación). La policía de la brigada político social “rescató” de la estufa los papeles. Los restituyó, y yo mismo años después, en el archivo de Alcalá de Henares los recuperé. Con las fotocopias de esos papeles he articulado esta intervención.


Una prueba concreta de la recuperación de estos papeles quemados, y recuperados, un buen ejemplo de ello son las fotografías de diez de los doce procesados, y fusilados después. El expediente del 3 de julio de 1941, en la causa general contra el partido comunista, en el que figuran: Domingo Girón, Eugenio Mesón, Barahona, Poveda, A. Caino, Labarca y …


El tener esas fotos en esa reunión se debía a que la dirección del partido en Madrid pensaba llevar a cabo un homenaje a tan extraordinarios y destacados miembros del PCE. Un hermano de Poveda y otros familiares de los fusilados habían logrado hacer un dossier del expediente 3/07/1941. por entonces, diciembre de 1976, ya no pintaba mirar excesivamente atrás. La recuperación de la memoria histórica no tenía su momento, no tocaba.


ENERO DE 1976.


A partir del día 7 de enero los trabajadores madrileños desarrollaron el mejor movimiento huelguista conocido en la capital, Madrid. 400.000 trabajadores fueron los protagonistas de ese movimiento. La Junta Democrática y la Plataforma Democrática de Convergencia, se solidarizaron con la huelga y las movilizaciones (ver. Enero-1976. Madrid en huelga). La semana del 11 al 18/01/1976, fue sencillamente extraordinaria; la inclusión al paro de los trabajadores del metro madrileño, la huelga llevada a cabo en este vital medio de transporte fue decisiva para desarrollar la lucha del movimiento obrero pero, al tiempo, para dar un impulso importante a la situación política, como vamos a ver más adelante.


Es fundamental retener que el papel de los militantes comunistas madrileños en esta impresionante actividad es de no ser una cosa “aparte” de sus compañeros de trabajo. En ello está lo verdaderamente destacable. Es una constatación práctica, concreta, de la teoría. Resulta en fin la expresión clara de la unidad dialéctica entre teoría y práctica, práctica y teoría, o lo que es igual la verdadera constatación de la unidad entre teoría y práctica; pensamiento y acción.


No hubo ni una sola huelga en cualquier centro de trabajo, del metal, textil, construcción, transporte (Metro. RENFE, EMT, Iberia, Taxis…), banca, seguros, artes gráficas, donde los militantes del PCE en Madrid no desarrollaran un rol básico, a favor de las libertades y de sus intereses salariales, de vida, etc…


La iniciativa, el entusiasmo de unidad de acción, tanto en las huelgas, como en las manifestaciones, en las concentraciones y marchas ciudadanas, donde los militares comunistas del PCE de Madrid, tiraban del carro de las libertades..


En enero de 1976, antes de que Santiago Carrillo pasara clandestinamente a España, el 7 de febrero de 1976, la iniciativa, la unidad en la acción, el entusiasmo lograban, en Madrid, y no sólo en Madrid, ciertamente, romper ya con la costra de la clandestinidad.


28 DE FEBRERO DE 1976.


Tras el 23 de febrero, o sea después del llamado “espíritu de febrero” que se dio en llamar al discurso de Arias Navarro, jefe del gobierno de la época, el 28 del mismo mes el PCE, Madrid y Central, llevó a cabo una rueda de prensa, multitudinaria para el momento y época, en la que participamos miembros de ambas direcciones (Ver. Mundo Obrero)


Dos temas impedían avanzar en el proceso democrático:


- Acabar con el gobierno Arias. - La legalización del PCE.


Aclaración: en el acuerdo de 1978 publicado por el PCE, se habla del 28 de enero de 1976. en realidad la rueda de prensa tal y como hemos reseñado fue el 28 de febrero de 1976.


19 DE MARZO DE 1976.


El 19 de marzo, entonces, era fiesta nacional. La fiesta del padre, la llamaban.


Ese día, fiesta, lo elegimos para llevar a cabo una amplísima reunión (Santiago Carrillo, en su libro “El año de la peluca” habla de una conferencia del partido), en una fábrica de muebles de los hermanos Ruiz Sánchez (Timoteo y Felipe), situado entre los términos municipales de Villaverde y Villaviciosa de Odón, la fábrica sigue existiendo en el mismo lugar. La reunión la concebimos desde la dirección del PCE en Madrid, que consultando a la dirección del PCE, convenimos en que podría ser uno de los primeros actos, no público, de Santiago Carrillo. De que podíamos discutir democráticamente, con gran participación en una amplia reunión de cuanto estaba ocurriendo, primero en Madrid, después en el conjunto del país: huelgas y movilizaciones del movimiento obrero madrileño, movimiento político, actividad del partido, etc…


La reunión fue preparada con máxima precisión. La visita de Santiago Carrillo a la misma con auténtico interés, Conjuntamente, no se podía fallar, no se falló, se cuidaron todos los detalles para la celebración de tan importante encuentro. Estamos dando verdaderos pasos de gigante en la legalización del PCE.


Así la relación del Comité Provincial y el Central del PCE en cuanto a la visita de Santiago Carrillo corre a cargo de Luís Pérez Lara y Jaime Ballesteros.


A la reunión, que va a debatir sobre la situación política, la importante movilización del movimiento obrero, mostrar, a la vez que impulsar un movimiento asociativo, en general, asisten militantes de todas las organizaciones del partido. Asisten los militantes del PCE que se han destacado, que más han influido en las huelgas del transporte público (Metro, EMT, RENFE, Iberia, Taxis), del metal (polígonos industriales, fundamentalmente de Getafe, Villaverdes, Corredor del Henares, Méndez Álvaro,…) de la construcción y las comunicaciones (Telefónica, etc..), de banca, de seguros, de textil y artes gráficas, agua y electricidad, de la administración pública y de la cultura y el arte. (años después de esta reunión, por ejemplo, Juan Diego diría que no era disculpable el no haber salido fotografías del momento, por tan bello e importante momento en la vida de los comunistas madrileños.), del cine y el teatro, de profesionales y técnicos, del movimiento asociativo (AAVV, Apai), de abogados, médicos, el no grabar el exitoso evento no fue acertado, ciertamente. A la fábrica, que estaba cerrada por ser fiesta llegamos en autobuses y varios coches particulares. Toda la fábrica fue habilitada para la ocasión, o sea: la asamblea de los comunistas madrileños. La adhesión con los asistentes a la reunión, que esperaban la llegada de un dirigente importante era, puede decirse así, de fervor incondicional (ver Sábado Santo Rojo de Joaquín Bardavío). No hubo ovaciones, se siguió con los informes y el debate. Santiago Carrillo, hablo brevemente, que en su libro “el año de la peluca”, se deshace en elogios hacia aquel acto.


Se siguió trabajando.


Antes, por seguir en esta breve cronología, es decir, los días 12 y 13 de febrero de 1976 habíamos llevado a cabo unas jornadas verdaderamente destacables, del PCE en Madrid, sobre la mujer trabajadora. Fue un acierto, que permitió más adelante dar un verdadero impulso a lo que, en octubre del m9ismo año fuera la conferencia del PCE acerca de la liberación de la mujer que el tiempo pasaría a impulsar el Movimiento Democrático de la Liberación de la Mujer (ver documento sobre el tema en Mundo Obrero).


14 Y 20 DE JUNIO DE 1976.


Entre estos días se llevó a cabo lo que desde el interior de la organización se llamó, la semana ciudadana, impulsado, en lo fundamental, por el PCE madrileño. Entonces los presidentes de AAVV, Antonio Villanueva, Julián Rebollo, etc… jugarían un destacable papel en el impulso de este importante movimiento.


Durante esta semana se llevó a cabo la gran concentración de la calle Preciados; la manifestación contra la subida del pan en Moratalaz; la consolidación de las AAVV, APAS, etc…


El acierto se expresaba en la gran extensión que los comunistas madrileños, la penetración en el tejido social. Algunos de los “pro-hombres” del PSOE de esos momentos, que ocupan hoy destacados papeles en la política europea, empezaron a destacar algunos de sus miembros a los distritos para incorporarse a la lucha y actividad del movimiento asociativo, el andar de la actividad del partido durante ese año. Más todo lo mucho que vendría en actividad política, en el sentido más amplio y noble del término. Estábamos ganando a pulso la conquista de la libertad, la conquista de la ansiada libertad democrática.


SEPTIEMBRE DE 1976


A la vuelta de la celebración del pleno ampliado del Comité Central del PCE celebrado en Roma (julio-1976) la dirección del PCE en Madrid convocó una rueda de prensa en la cual damos a conocer la política aprobada en dicha reunión (el tema de la territorialización, lo informamos en una serie de amplias reuniones: de sanidad, enseñanza, transportes, etc…) la composición de la dirección del partido en Madrid (nombres y apellidos), los propósitos de su actividad: convenimos celebrar una semana del partido en Madrid, consistente, en concreto, de aplicar la política de salir a la superficie. Ese fue un momento estelar, por así decir, de la actividad de las/os comunistas madrileños. Revisando la prensa del partido a los largo de ese año, especialmente, “Mundo Obrero” y “Hora de Madrid” puede seguirse toda esta actividad con detenimiento. El 15 de septiembre de 1976, cierto que después del pleno ampliado del Comité Central del PCE celebrado en Roma, en julio del 76, por primera vez desde el final de la guerra civil, el comité provincial de Madrid del PCE hace su presencia pública a los medios de comunicación (ver “Mundo Obrero”) antes en la revista “personas” el entonces secretario provincial del partido en Madrid es entrevistado por un redactor de la citada revista donde declara (ver entrevista en “personas”, revista , que acompaño en esta comunicación)


22-28 DE NOVIEMBRE DE 1976


Llevamos a cabo la semana del partido en Madrid. En las páginas dedicadas en esta comunicación a informar de los actos celebrados, señalamos detenidamente, aunque no de manera exhaustiva, todos ellos,, el lima existente, la voluntad, la iniciativa de los militantes comunistas que dieron un verdadero ejemplo práctico, concreto de identificación con una política concreta. En medio de esa semana, o sea, el 23 de noviembre de 1976, el comité ejecutivo del PCE se reunió en un molino, propiedad de miembros del PCE madrileño, Carlos Borasteros, entonces miembro del comité de técnicos y profesionales. El molino estaba (está) en la provincia de Guadalajara.


Se puede preguntar ¿Cómo recordamos cada uno de los miembros, asistentes a cada reunión, lo que dio de sí, por así decir, el intenso debate? Tendremos que conocer, cosa que yo conozco, el arte de la reunión, lo primero. Segundo los juicios que yo he leído en diversas memorias publicadas, en primer lugar por el propio Santiago Carrillo, pero también por J. Sandoval, M….., no resulta muy esclarecedor que digamos. En ese momento el verdadero fondo era: por encima de todo está la legalización del PCE, a posterior claro. Poner todo, apostar, todo por la legalización del PCE hasta el extremo de que reconociéramos la bandera, la Monarquía, etc… visto lo ocurrido a las alturas del 2007, no fue lo más acertado. Se puede seguir opinando, tal y como hace Santiago Carrillo en el “año de la peluca” y otros comentarios acerca de que el PCE ya se había pronunciado en 1942 por una España democrática, que el tema no era Monarquía o república, etc, pero lo cierto es lo cierto. La verdadera fuerza del PCE, lo que le daba el prestigio era, por encima de todo, su capacidad de movilización. El PCE al aceptar la bandera y la Monarquía, no hicimos otra cosa, por decirlo así que hacernos el Harakiri.


En diciembre de 1976, primero, los militantes del PCE, su Comité provincial recibimos una larga carta, aparecida en “Hora de Madrid” con la firma de Santiago Carrillo.


Santiago Carrillo primero hace la felicitación a los camaradas madrileños. Después algún juicio crítico, con el propósito de poner las cosas en su sitio. Después enfrentamiento, habla de:


1.- La organización del PCE en Madrid no viene ni de dos ni tres años (diciembre-76). Lo cual no es discutible


2.- Una recomendación. La de no desperdiciar las capacidades de cada miembro en cada cuadro del partido. No caer, no, en la práctica de los partidos dirigentes que se superponen ignorando a los anteriores, casi como su negación y que no podemos dejarnos invadir por un espíritu de antisatisfación que podía ser paralizante. En fin la carta causó mucha extrañeza. Lo que de verdad es, resulta paralizante es el error político, la perseverancia en él, tal y como ha pasado a lo largo de varios años.


El 1 de diciembre de 1976 la organización del PCE en Madrid comenzó a entregar los carnés de pertenencia al partido.


Antes, es bien sabido, se había celebrado la primera aparición de la dirección del PCE, a la cabeza de su secretario general, Santiago Carrillo, en la calle Alameda, 5 sede actual de la FIM.


El 22 de diciembre de 1976, eran detenidos en el Nº 14 de la calle Padre Jesús Ordóñez, en primer lugar al señor Carrillo, hacia las 18:00 h. más o menos, después serian detenidos, Pilar Bravo, Julio Aristazabal, Simón Sánchez Montero, M. Azcarate, J. Ballesteros, Santiago Álvarez y Víctor Díaz-Cardiel. A las pocas horas había una extraordinaria respuesta de movilización rápida y efectiva, emotiva.


De la detención del 22 y de los papeles quemados-desquemados, hablo a continuación.


ADJUNTO:


1.- Informaciones de “Mundo Obrero” acerca de cuanto comento en esta breve cronología.


2.- el trabajo colectivo de los comunistas madrileños lo dirigieron, lo orientaron el Comité provincial del momento.


La legalidad del PCE la habíamos ganado en 1976, la habíamos ganado en la calle, en las fábricas, en la orden política con iniciativas, con entusiasmo, con tesón y realismo. Después en enero del 77, tras el asesinato de los militantes del PCE, abogados laboralistas de la calle Atocha, con la demostración de serenidad y madurez del PCE, en especial de su organización madrileña, la legalización del PCE, sería oficialmente un hecho. La legalización, el Sábado Santo rojo todavía no está aclarado- la aceptación de la bandera y la Monarquía- han dado, pasado el tiempo, en estos 30 años, de legalización del PCE un icono, y la consagración del discurso institucional de la transición, Santiago Carrillo, El apoyo a los pactos de la Moncloa…


Debemos aclarar y aclarar los verdaderos costes políticos de la estrategia del PCE.


Madrid, 1 de octubre.



[1]
DÍAZ-CARDIEL, Víctor: “Aportación-Testimonio”. En BUENO, Manuel (coord.): Comunicaciones del II Congreso de Historia PCE. De la resistencia antifranquista a la creación de IU. Un enfoque social”. CD, Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), 2007

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