La aportación del Partido Comunista a la historia de España

TALLER DE HISTORIA DEL PCE "MARUSIA"

José Maria Laso Prieto[1]

I. INTRODUCCIÓN.

El Comité Federal del Partido Comunista de España (PCE), decidió dedicar la totalidad del año 1995 a conmemorar el 75° aniversario de la fundación del PCE. ¿Existen motivos para que se celebre tan destacadamente la fundación del PCE? ¿Es una conmemoración que sólo tiene sentido para sus militantes? ¿No incurriremos los comunistas españoles en el fenómeno que Gramsci denominaba "chovinismo de partido"? Sin embargo, existen datos más que suficientes para dar una respuesta negativa a tales preguntas. El PCE no es uno de tantos partidos políticos, de los muchos que se han fundado en España desde el siglo XIX. Por el contrario, es un partido que no sólo tiene su propia historia sino que también ha aportado contribuciones muy relevantes a la propia historia de España.

II. LAS APORTACIONES HISTÓRICAS DEL PCE.

De entre otras muchas podríamos señalar las siguientes:

1. El PCE fue el único partido político español que, ya en la década del 30, fue consciente del carácter monstruoso del fascismo y alertó al pueblo del peligro que éste suponía para la consolidación de las conquistas sociales y democráticas ya conseguidas. Ese fue el origen de su célebre campaña "Contra la guerra y el fascismo".

2. Los militantes del PCE se distinguieron, especialmente, en la lucha armada que, en Octubre de 1934, desarrolló la clase obrera asturiana contra el intento de imponer en España el fascismo por la vía legal, al igual que se había hecho en Italia, Alemania y Austria. De tal actuación de los comunistas españoles, procedió el primer gran impulso para el ascenso del PCE.

3. El testimonio del presidente del Gobierno republicano, doctor Juan Negrín, del jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de la República, general Vicente Rojo, así como del análisis de los más competentes historiadores, se coincide en considerar que, en general, las unidades militares comunistas fueron las más combativas y disciplinadas durante la guerra civil española. Prueba elocuente de ello, fueron las actuaciones del 5° Regimiento de Milicias Populares- en la defensa de Madrid y como matriz del Ejército Popular de la República--de la XI División del V Cuerpo de Ejército, del Ejército de Ebro, etc. De sus filas surgieron mandos militares, de origen popular, tan combativos y eficientes como Líster, Modesto, Tagüeña, etc., y Comisarios Políticos tan prestigiosos como Santiago Álvarez, etc. Si el golpe "Casadista" no hubiese frustrado la posición del PCE y del doctor Negrín, de mantener la resistencia armada después de la Pérdida de Cataluña, nuestra guerra civil hubiera empalmado con el comienzo de la IIª Guerra Mundial y España se hubiera liberado del fascismo en 1943 o 1944. En todo caso, tal resistencia hubiese salvado la vida de miles de republicanos que fueron entregados inermes a la vesania franquista.

4. Mientras que dirigentes socialistas, como Indalecio Prieto, recomendaban la pasividad ante el franquismo triunfante, ya que, según su propia frase, "había fascismo para cien años", el Partido Comunista de España llamó a que el pueblo español no se resignase con la derrota militar que le había infringido el fascismo internacional y la "política de no intervención" de las denominadas "democracias occidentales". De hecho, fue el PCE el único partido político que mantuvo sin descanso la lucha por el restablecimiento de la democracia en España. y ello tanto en la ciudad como en el campo, en la clandestinidad urbana y en la guerrilla rural. Como se podía prever, fue a un costo humano muy alto, ya que fueron miles los comunistas españoles asesinados por los franquistas entre 1939 y 1963, en que se fusiló al miembro del Comité Central del PCE Julián Grimau. Si al Partido Comunista Francés se le dio el nombre de "Partido de los fusilados", por el alto costo que pagó en sangre, debido a haber sido el principal protagonista del Movimiento de Resistencia antinazi, con no menor motivo, puede ostentar tal denominación el PCE. Nuestro Parido fue el principal organizador en la clandestinidad, tanto del Movimiento Obrero y Campesino, como del Movimiento Guerrillero y el Movimiento Universitario de oposición. También de los intelectuales y artistas contrarios a la dictadura franquista. Por ello, hasta el fin de la dictadura franquista, el PCB fue el Partido por antonomasia. Cuando alguien mencionaba "al Partido", no hacia falta mencionar que se refería al PCE. Todo el mundo sabía a que atenerse, a que organización política se refería.

5. El PCE preconizaba, durante la última etapa de la lucha contra el franquismo, un "Pacto por la libertad" que aglutinase a todas las fuerzas democráticas para derrocar a la dictadura y formar un Gobierno Provisional que restaurase las libertades democráticas. Tal Gobierno debía de convocar a un referéndum en el que el pueblo español se-pronunciase libremente sobre la forma de Estado: monarquía o República. Esta vía democrática, significaba una clara ruptura política con el régimen franquista, que tenía que ser seguida por una democratización en profundidad de los aparatos del Estado. Lamentablemente, los compromisos de la cúpula del PSOE con la socialdemocracia alemana, y diversos poderes fácticos -nacionales e internacionales- no hicieron posible la ruptura política. El proceso político culminó con la denominada "ruptura pactada", en la que la democratización del Estado fue muy epidérmica. No obstante, el sentido de responsabilidad del PCE, facilitó la transición política democrática, a pesar de que en aquel momento, el prestigio político del PCE y su capacidad de movilización de las masas populares, podía haber originado graves perturbaciones sociales susceptibles de frustrar la transición política. El PCE actuó no solo con sentido de responsabilidad sino con una gran flexibilidad para facilitar tal transición política, llegando a realizar concesiones políticas que ahora, con la debida perspectiva histórica, se pueden considerar objetivamente como excesivas. Así se actuó también para que se pudiese elaborar una Constitución de consenso -la vigente Constitución de 1978- y los denominados "Pactos de la Moncloa", en cuya aplicación la clase obrera fue la parte más sacrificada.

6. Aunque Comisiones Obreras (CC. OO.) surgió como un movimiento espontáneo de la iniciativa de las masas obreras, el PCE desempeñó una relevante función en su desarrollo y consolidación, no sólo aportando a CC.OO. muchos de sus cuadros obreros más destacados sino también mediante una permanente orientación para asegurar su permanencia y estabilidad. Asimismo colaborando a su defensa frente a la represión franquista, mediante la información y la realización de campañas de solidaridad. Gracias a esta justa política sindical del PCE, CC. OO. se fue consolidando como uno de los pilares fundamentales del nuevo movimiento obrero español.

7. Una de las aportaciones más importantes del PCE a la historia de España, y a la causa de la democracia, fue la formulación, en 1956, de la política de Reconciliación Nacional. Había surgido ya una nueva generación, después del comienzo de la guerra civil, que en las fábricas, el campo y la Universidad, se sumaba a la lucha por la democracia, con independencia del bando en que lucharon sus padres. En consecuencia, la divisoria entre los españoles no debía pasar ya por las trincheras de tal guerra, sino por la que separaba a los que luchaban por el restablecimiento de la democracia y los que trataban de mantener la dictadura franquista. La política de Reconciliación Nacional fue una contribución decisiva de los comunistas españoles a la superación de la guerra civil y a rechazar el mantenimiento de la distinción entre vencedores y vencidos.

III. ORIGEN Y DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA.

Generalmente, se toma como referencia, para la fecha de fundación del PCE, la del 15 de Abril de 1920. Ese día, la Federación de las Juventudes Socialistas de España, decidió, en una Asamblea General desarrollada en Madrid, constituirse en el Partido Comunista Español. A su vez, el 13 de abril de 1921, se fundó el Partido Comunista Obrero Español, como consecuencia de haber rechazado el Congreso Extraordinario del PSOE -celebrado el 9 de abril de 1921 en Madrid- la adhesión que en julio de 1920, otro Congreso del PSOE había realizado, con carácter provisional, a la Internacional Comunista. La propuesta de confirmar definitivamente tal adhesión a la III Internacional, fue rechazada por 8.808 contra 6.025 sufragios. Treinta de los delegados asistentes al Congreso, dirigidos por Antonio García Quejido, se separaron del PSOE para fundar el Partido Comunista Obrero Español (1). Daniel Anguiano fue elegido, provisionalmente, Secretario General del mismo. Aplicando el principio de la Internacional Comunista de que en el territorio de un Estado sólo podía existir un Partido Comunista, del 7 al 14 de abril de 1921, se celebró en Madrid la Conferencia de fusión del Partido Comunista Español y del Partido Comunista Obrero Español. Desde aquella fecha, existe el histórico Partido Comunista de España. Su primer Congreso tuvo lugar en Madrid el 15 de marzo de 1922 y fue elegido Secretario General Antonio García Quejido, que había sido uno de los obreros fundadores del PSOE y que era entonces el responsable del Sindicato de Artes Gráficas de la UGT. Como después expresó Dolores Ibárruri, los comunistas españoles remontamos nuestras raíces al añoso tronco del árbol del socialismo español, y nacimos bajo el impulso de la Revolución de Octubre. En España el impacto de la Revolución Soviética, sobre el movimiento obrero español, fue tan considerable que ello explica las adhesiones iniciales tanto del PSOE como de la CNT a la Internacional Comunista, aunque después esa adhesión fue contrarrestada por las maniobras de sus oportunistas cúpulas dirigentes. Para el proletariado español, como para el proletariado de los demás países, la II Internacional (La Internacional Socialista), había quedado completamente desacreditada por el revisionismo del marxismo y el oportunismo de sus dirigentes. Además, al violar las resoluciones de su Congreso de Basilea (1912) contra la guerra imperialista, que se inició dos años después, aunque ya era previsible, socialistas y socialdemócratas cayeron abiertamente en el chovinismo burgués. De ahí la bancarrota de la II Internacional y la necesidad de fundar la III Internacional Comunista, ya que el término socialdemócrata había quedado totalmente desacreditado. Con ello se produjo el auge inicial de los comunistas españoles. En el momento de su primer Congreso, el PCE contaba con 80 Agrupaciones.

En Vizcaya y Asturias, los dos centros de mayor influencia comunista, funcionaban federaciones regionales del Partido. Los comunistas dirigían el Sindicato Minero de Vizcaya y, con ello las Casas del Pueblo de Bilbao y las de Gallarta, Somorrostro, Ortuella, Galdames, etc. y tenían fuertes posiciones en el Sindicato Metalúrgico de Vizcaya y en varios sindicatos locales. En Asturias, los comunistas dirigían el Sindicato Único de Mineros; en San Sebastián la Casa del Pueblo; en Pontevedra, tenían la dirección de la Federación de Sociedades Obreras. En Madrid, Levante, Andalucía y Toledo, los comunistas dirigían secciones sindicales. Además tenía el PCE 50 concejales y tres diputados provinciales(2). Sin embargo, tan buena implantación inicial no se pudo mantener, tanto como consecuencia de la represión que contra el PCE llevó a cabo la Dictadura del general Primo de Rivera, como del sectarismo que predominó en la organización comunista. Tal Dictadura fue implantada el 13 de septiembre de 1923, mediante un golpe militar que consagró el fracaso de la Monarquía a gobernar según las normas constitucionales que ella misma había promulgado. El Directorio de Primo de Rivera efectuó una represión selectiva: favoreció al PSOE, hasta el punto de que Largo Caballero fue designado miembro del Consejo de Estado, mientras reprimió duramente al PCE y a la CNT. Como consecuencia, el número de militantes del Partido descendió hasta un núcleo de 800 afiliados. Se sucedieron también los Secretarios Generales Cesar R. González, Ramón Lamoneda y José Bullejos.

Tras la caída de la Dictadura, y en la etapa de la denominada Dictablanda.- en marzo de 1930 se celebró clandestinamente en Bilbao una Conferencia Nacional del PCE -la primera de su historia- en la que se reafirmó la línea política elaborada en su 111 Congreso, al caracterizar dicha etapa como parte integrante de la revolución democrático burguesa, en la que el proletariado debería ejercer la función dirigente. Por razones de clandestinidad, tal Conferencia fue denominada "Conferencia de Pamplona".

En ella, Dolores Ibárruri fue cooptada para el Comité Central. También se produce entonces la fundación de "Mundo Obrero", como semanario del PCE, el 23 de agosto de 1930, pasando a ser diario a partir del 12 de diciembre de 1931. Un hito importante, en esta fase del desarrollo del PCE, fue la realización de su IV Congreso. Se inauguró en Sevilla, el 17 de marzo de 1932, y se caracterizó por la lucha abierta que se desarrolló contra las posiciones sectarias que frenaban el desarrollo del Partido. Aunque el Congreso mantuvo en el Buró Político a Bullejos, Adame y Trilla que encabezaban tales posiciones sectarias -confiando en que rectificasen- al no hacerlo, fueron definitivamente desplazados de la dirección del PCE el 21 de octubre, y José Díaz, pasó a ser el Secretario General del PCE. A su vez, Dolores Ibárruri pasó al Buró Político, pasando también al núcleo dirigente del Partido cuadros como Pedro Checa, Vicente Uribe. Antonio Mije, Manuel Delicado, Jesús Larrañaga, Cristóbal Valenzuela, Daniel Ortega, Luis Zapirain, etc. Es decir la mayoría de los cuadros que dirigirían el Partido durante la guerra civil y la posterior clandestinidad, así como también en el exilio. En 1934, el VII Congreso de la Internacional Comunista, superó el dogmatismo que había caracterizado la etapa denominada de "clase contra clase", al elaborar la política del Frente Popular antifascista. En España, ello permitió el triunfo electoral de la izquierda el 16 de febrero de 1936, y que el PCE tuviese por primera vez un grupo parlamentario, del que formaron parte 16 diputados. No vamos a entrar en la descripción de la posterior actuación del PCE -salvo en lo que se refiere a su política de alianzas- ya que no es nuestro propósito detallar exhaustivamente la historia del PCE.

IV. LA POLÍTICA DE ALIANZAS DEL PCE.

Desde que surgió como partido político obrero, el PCE se caracterizó por una política de apertura hacia las alianzas de clase, que permitiese al proletariado desempeñar su función dirigente en la revolución democrático- burguesa. En ese sentido, tanto la política de Frente Único como la del Frente Popular, procedían de la III Internacional y eran comunes a todos los partidos comunistas. Sin embargo, los partidos que mejor aplicaron la política del Frente Popular, fueron el PCE y el Partido Comunista Francés. A partir de la política denominada de ."Unión Nacional", el PCE elaboró por si mismo su política de alianzas. La política de Unión Nacional, desencadenada ya la IIª Guerra Mundial, perseguía conseguir que en la lucha contra el franquismo y el nazismo, pudiesen participar fuerzas políticas y sociales que fuesen más allá de las que habían participado en la defensa de la legalidad republicana.

Gracias a ello, se obtuvieron varios resultados satisfactorios en la clandestinidad, tanto en Francia como en España, aunque también se cometieron errores, como la penetración masiva en el valle de Aran, de la Agrupación Guerrillera Española que operaba en Francia. La política de Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, constituyó una demostración de la flexibilidad táctica de la política de alianzas del PCE, ya que se renunció a la política de UNIÓN NACIONAL en aras de que el PSOE y la CNT pudiesen participar en una organización unitaria más amplia. Con esta finalidad, a comienzos de 1946, el PCE ingresó en tal Alianza, dando así pruebas de su voluntad unitaria. Más, pese a sus esfuerzos por lograrlo, resultó imposible convertir a la Alianza en un órgano de unidad y de acción contra el franquismo. Quienes integraban la Alianza-- con excepción de los comunistas-subordinaban más y más su conducta a los dictados de Londres y Washington. (3)

Del 1 al 15 de noviembre de 1954, se reunió en Praga el V Congreso del PCE. Después de estudiar en profundidad la situación política, económica y social de España, se expusieron las soluciones que el PCE propugnaba para sus problemas. En el nuevo Programa, elaborado en el V Congreso, se diferenciaban dos etapas. En la primera, se propugnaba la creación de un amplio Frente Nacional Antifranquista, cuyos objetivos serian el derrocamiento de la dictadura y la constitución de un Gobierno provisional democrático. Los puntos fundamentales de la Plataforma política de ese Frente serian:

1) Restablecimiento de las libertades democráticas.

2) Liberación de los presos políticos y ayudas para la repatriación de los exiliados políticos.

3) Derogación del pacto militar yanqui-franquista.

4) Adopción de medidas urgentes para mejorar las condiciones de vida de las masas populares y convocatoria a Cortes Constituyentes, para que el pueblo español pudiese decidir libremente sobre la forma de Gobierno: Monarquía o República. Sobre la política de Reconciliación Nacional, ya hemos expuesto sus rasgos fundamentales.

Más tarde, el PCE elaboró la propuesta de una Alianza entre las "Fuerzas del Trabajo y las Fuerzas de la Cultura" que trataba de reforzar los nexos entre los trabajadores manuales e intelectuales. Aunque, desde una perspectiva teórica, sea discutible tal formulación. pues las fuerzas del trabajo son también fuerzas de la cultura, como consigna movilizadora funcionó bien y tuvo su eficacia. Finalmente, el PCE propuso un "Pacto por la Libertad", que actualizaba la propuesta elaborada por su V Congreso, para lograr la salida de la dictadura y el restablecimiento y consolidación de la democracia. Esta fórmula alcanzó concreción política con la fundación de la Junta Democrática en el verano de 1974. Aunque tal Junta, más tarde se fusionó con Convergencia Democrática para crear Coordinación Democrática.

Lamentablemente, no fue posible lograr el objetivo de la ruptura política que se había propuesto la Junta Democrática. Y ello por las razones anteriormente expuestas.

Todas las Plataformas unitarias expuestas tuvieron su especificidad, respondiendo a las condiciones concretas de cada etapa histórica. En su fase actual, a partir de 1983, se generó, surgió y se desarrolló, la denominada política de convergencia. Mediante tal política de convergencia, se trataba de aglutinar diversas fuerzas políticas y sociales suficientes, no sólo para consolidar la democracia formal existente, sino para impulsarla hasta los umbrales de una sociedad socialista. En definitiva, se trataba de crear las condiciones objetivas y subjetivas para una transformación en profundidad de la sociedad española.

Esta política de convergencia, constituye así la consecuencia lógica de la adopción por el PCE, a partir de su VIII Congreso, de una vía democrática al socialismo. Además, en el plano de las alianzas políticas, supone tener en cuenta el fenómeno de la emergencia de los nuevos movimientos sociales (feminismo, ecologismo, pacifismo, movimientos juveniles y de liberación sexual, etc.) que caracterizan nuestra época. En la etapa actual, del denominado "Capitalismo tardío", ya no basta... para lograr la transformación en profundidad de la sociedad con la tradicional alianza obrero- campesina a la que ya se agregaban los intelectuales progresistas, sino que es necesario aglutinar, en un Bloque Social de Progreso, a las fuerzas innovadoras que han emergido como nuevos movimientos sociales. Producto de esta política de convergencia, asumida por el PCE desde 1983, fue la constitución de IZQUIERDA UNIDA. Desde su fundación, transcendiendo su carácter inicial de coalición electoral, se concibió que IZQUIERDA UNIDA debía de llegar a estructurarse como un movimiento político-social original- diverso de todas las organizaciones políticas existentes en España--y, en consecuencia, apto para realizar nuevas formas de acción política que transcendiese las ya muy desacreditadas formas de hacer política tradicionales. Sin incurrir en el nocivo chovinismo de partido, debe objetivamente reconocerse que el proyecto de constituir IZQUIERDA UNIDA, surgió del PCE y que este partido asumió no sólo el protagonismo inicial sino el mayor costo de la operación política correspondiente. Costo no sólo económico, al asumir el peso de su financiación inicial, sino también político, al conceder a otras organizaciones políticas menores, un peso desproporcionado .al de su fuerza política real en los órganos de dirección de IZQUIERDA UNIDA Y en sus listas electorales. De ahí que pueda justamente se, que la hegemonía del PCE en IZQUIERDA UNIDA, no se ha producido nunca por una dominación impuesta coactivamente, sino mediante la aplicación del concepto gramsciano de hegemonía. Es decir, por su capacidad de dirección derivada del sacrificio que el PCE realizaba de sus intereses partidistas, en aras del interés general de la nueva formación política. Desde esta perspectiva, debe valorarse también, la cesión, por parte del PCE a IZQUIERDA UNIDA, de sus competencias en los planos programáticos, electorales e institucionales.

Después que el PCE decidió, en su XIII Congreso, su mantenimiento y renovación, frente a la miopía política de los que propugnaban su disolución en IZQUIERDA UNIDA Y la constitución de esta en un partido político convencional, subsisten algunas interrogantes:

1. ¿Es IZQUIERDA UNIDA el proyecto estratégico del PCE o, IZQUIERDA UNIDA es un proyecto superior, más amplio, al servicio de un proyecto estratégico global, que no es otro que la transformación social en profundidad y la edificación del socialismo?

2. ¿Queda, o no, la existencia del PCE supeditada a que IZQUIERDA UNIDA esté más consolidada?

3. ¿Es IZQUIERDA UNIDA un movimiento socio-político que, no obstante, funciona como un partido socialdemócrata tradicional con diversas corrientes de opinión?

4. ¿Es el PCE un instrumento para la actuación político-social que actúa prioritariamente en IZQUIERDA UNIDA, o el PCE es sólo un partido-corriente subsumido en IZQUIERDA UNIDA? Es decir, la corriente comunista de IZQUIERDA UNIDA?

El carácter dicotómico de estas interrogantes, no puede ser resuelto desde una perspectiva estática sino dinámica. La relación PCE-IZQUIERDA UNIDA nunca ha permanecido estacionaria, ni puede estarlo, ya que ambas organizaciones políticas, cada una con sus peculiaridades específicas, se encuentran sumidas en procesos políticos muy dinámicos. En consecuencia, sólo desde una perspectiva dialéctica, se pueden resolver realmente (y no en abstracto) tales interrogantes.

Así, respecto al interrogante n° 1, es evidente que IZQUIERDA UNIDA nació como un proyecto estratégico del PCE, destinado a aglutinar fuerzas para la constitución de un Bloque Social de Progreso, y por lo tanto, para crear las condiciones objetivas y subjetivas destinadas a conseguir el ulterior tránsito para una sociedad socialista.

Empero, no es menos obvio, que IZQUIERDA UNIDA puede convertirse en un instrumento superior, por su amplitud y diversidad, que permita aglutinar ese Bloque Social de Progreso. Ahora bien, es asimismo muy probable que ese instrumento superior en el que podría convertirse IZQUIERDA UNIDA no tratase de avanzar hacia la edificación del socialismo sin la función de catalizador o levadura de los procesos políticos moleculares que desempeña el PCE. El propio carácter pluralista de IZQUIERDA UNIDA suscita la posibilidad de que, sin el impulso de su componente socialistacomunista, no rebasase su proyecto reformista los límites del sistema. A su vez, de lograr aglutinar el Bloque Social de Progreso, el salto cualitativo que supondría la nueva formación político-social, podría integrar, superándolas dialécticamente, tanto a IZQUIERDA UNIDA como al PCE. Sin embargo, este evento se daría sólo en una fase muy avanzada del proceso de transformación social del sistema (4).

El interrogante n° 2, puede ser resuelto en forma muy sencilla. La existencia del PCE, no depende de la consolidación de IZQUIERDA UNIDA sino de la soberana decisión de los militantes comunistas. Esa fue la posición de su Secretario General, Julio Anguita, cuando en su informe al XIII Congreso del PCE, decía, tras el epígrafe "El PCE del futuro": "Desde la necesidad de la existencia de un Partido que organice y aglutine a los comunistas españoles: el PC, desde la voluntad que muestren el conjunto de hombres y mujeres pertenecientes al mismo, y que no pueden ver usurpada su decisión por grupos o por decisiones tomadas fuera del Partido". (5)

Respecto al interrogante nº 3, el propio carácter de movimiento socio-político de IZQUIERDA UNIDA'" que constituye su originalidad más específica -hace que las corrientes organizadas en su seno, no funcionen como las de un partido socialdemócrata. Los partidos socialdemócratas, surgen como organizaciones ideológica y políticamente homogéneas. Posteriormente, como consecuencia de fenómenos como el surgimiento de la denominada "aristocracia obrera", de la tradeunización sindical, de las influencias nacionalistas externas, etc., se produce en ellos el revisionismo de sus principios ideológicos y la cristalización de corrientes políticas organizadas. Por el contrario, IZQUERDA UNIDA, al convertirse en movimiento político- social--.después de superar la fase de "coalición electoral" permite, por su flexibilidad organizativa, que en su seno surjan corrientes políticas que son la expresión natural de su propio pluralismo fundacional.

Contrariamente a los partidos políticos tradicionales, donde las corrientes políticas cristalizadas pueden constituir un elemento de disgregación, en IZQUIERDA UNIDA la diversidad de corrientes puede contribuir a su enriquecimiento político y a su desarrollo cuantitativo.

Con la interrogante nº 4, entramos en el núcleo fundamental del complejo problema suscitado por las relaciones entre el PCE e IZQUIERDA UNIDA. Tanto de las resoluciones del XIII Congreso del PCE, como del texto del "Manifiesto del PCE para la izquierda", se deduce, en efecto, que el PCE es un instrumento para la transformación social que actúa prioritariamente en IZQUIERDA UNIDA. Sin embargo, también es cierto que PCE no renuncia a su voz y acción propias ante la sociedad y el tejido social concreto, a través de su actividad en el movimiento obrero, los nuevos movimientos sociales, etc. Todo ello difundiendo su mensaje específicamente comunista, lo mismo que otras organizaciones o corrientes de IZQUIERDA UNIDA. pueden difundir su voz socialdemócrata, libertaria, cristiana de izquierda, sin entrar en contradicción, por su carácter plural, con el proyecto global de IZQUIERDA UNIDA.

Desde la perspectiva organizativa, y de las normas de funcionamiento interno de IZQUIERDA UNIDA, este complejo problema de las relaciones del PCE con IZQUIERDA UNIDA, puede quedar resuelto por el planteamiento que en el "Manifiesto del PCE para la Izquierda" se hace, al precisar que "El PCE apuesta por la culminación del proceso de asunción plena de soberanía por parte de IZQUIERDA UNIDA. Por lo tanto, propone:

"Que todas las corrientes que puedan organizarse en IZQUIERDA UNIDA. acepten democráticamente las decisiones que IZQUIERDA UNIDA adopte, también democráticamente, en sus Asambleas y órganos de dirección. Los modos y maneras con que las corrientes puedan manifestar sus opiniones, es una cuestión que IZQUIERDA UNIDA tendrá que decidir. Un principio debe quedar meridianamente claro: una persona un voto, en el momento de elegir o tomar una decisión. La coherencia o incoherencia de una corriente interna de un colectivo de IZQUIERDA UNIDA, es un problema singular, no de IZQUIERDA UNIDA." (6)

Considerando estos factores históricos y funcionales, no tiene sentido la tesis de que IZQUIERDA UNIDA deba fagocitar al PCE. La soberanía plena de IZQUIERDA UNIDA no se afirmará hurtando la soberanía de las plurales y diversas expresiones orgánicas que en su seno se articulan unitariamente.

En el caso de constituirse IZQUERDA UNIDA corno un partido político homogéneo, mediante la autodisolución de los partidos que la integran, desaparecería su original carácter de movimiento político-social articulado de forma flexible y su capacidad de conectar eficazmente con los nuevos fenómenos y movimientos sociales. EN consecuencia, al privar a los nuevos movimientos sociales, y demás expresiones sociales de la izquierda, de su necesaria autonomía, cercenaría su desarrollo e impediría su vinculación a IZQUIERDA UNIDA. De ahí que IZQUIERDA UNIDA deba desarrollarse corno un movimiento socio-político donde puedan actuar en común formaciones políticas comunistas, socialistas, republicanos, libertarias, de izquierda cristiana, vinculadas a los nuevos movimientos sociales, etc. y miles de personas de izquierda sin afiliación alguna. Sin ello, no Podría lograrse una nueva forma de acción política, basada en la participación, en la elaboración colectiva y en la síntesis desde la pluralidad, que se pretende aún programáticamente. En ese sentido, se puede considerar que el PCE e IZQUIERDA UNIDA no son alternativos sino complementarios. La renovación y el fortalecimiento del PCE, iniciadas en su XIII Congreso, -y no en la mera prolongación incambiada de su estructura y situación anteriores- constituye la mejor ayuda a la consolidación y desarrollo de IZQUIERDA UNIDA.

La relación entre un PCE renovado y reforzado y una IZQUIERDA UNIDA plural, que aglutine y desarrolle el conjunto de la izquierda transformadora, resultó bien definida y precisada en el XIII Congreso del PCE, tanto en el informe de Julio Anguita, corno en el "Manifiesto del PCE para la Izquierda". De esta definición se deduce, que una de las tareas fundamentales del PCE, estaba precisamente en impulsar el desarrollo de IZQUIERDA UNIDA. Sin embargo, corno queda claramente establecido, en los citados documentos congresuales, la voz y actuación del PCE no se agota en impulsar el desarrollo de IZQUIERDA UNIDA. ASí, en el "Manifiesto del PCE para la Izquierda", se dice explícitamente, "El PCE tiene además, corno partido hijo del movimiento obrero, un papel de seguimiento, elaboración y propuesta, con referencia a los problemas de estudio del mundo del trabajo, de acuerdo con los miembros del PCE que trabajan en el movimiento sindical." y, seguidamente, se agrega:

"Seguimiento, incentivación y sistematización, de las aportaciones que los miembros del PCE realicen en diferentes movimientos sociales. Las cuales constituirán un enriquecimiento de la política de IZQUIERDA UNIDA" (7).

NOTAS:

(1) "Congreso extraordinario del PSOE. 1921. Nacimiento del Partido Comunista Español." Colección "Lee y discute". Editorial ZERO. Madrid, 1974. Página 3.

(2) "Historia del Partido Comunista de España" (Abreviada). Editions Sociales. Paris, 1960. Página 35.

(3) OPS Cid. Página 225.

(4) José Maria Laso Prieto, "Reflexiones sobre el Partido Comunista de España". Material editado como complemento de una charla desarrollada en el Pabellón Asturiano de la Fiesta del PCE en la Casa de Campo. Madrid, 1993. Página 19.

(5) Información del Comité Federal del PCE. Especial XIII Congreso. Número 1. Madrid, junio 1992.

(6) Ibidem, página 71.

(7) Ibidem, páginas 71 y 72.

[1] LASO PRIETO, José María: “La aportación del Partido Comunista a la historia de España”. En BUENO, Manuel, HINOJOSA, José y GARCÍA, Carmen (Coords.): Historia del PCE. I Congreso 1920-1977. Volumen II. Fundación de Investigaciones Marxistas, 2004, pp. 625-633

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