El Socorro Rojo Internacional y su intervención en España

TALLER DE HISTORIA DEL PCE "MARUSIA"

Laura María Branciforte (1)


EL MOPR: SU FUNDACIÓN Y ESTRUCTURA

La Organización Internacional para la Ayuda a los Revolucionarios, conocida en la Unión Soviética a través de las siglas MOPR (2), tuvo su difusión con el nombre de International Red Aid (3) (I.R.A.) y también como Rote Hilfe. Los inicios del Socorro Rojo Internacional, organismo auxiliar de la Comintern, se remontan al año 1922. Hay que mencionar, sin embargo, que según las memorias de Elena Stasova (4), vicepresidenta y luego presidenta del S.R.I. desde 1927 hasta 1938, existían ya desde 1920 grupos dispersos y no organizados con la finalidad de ayudar a “las víctimas de la reacción”. A tal propósito Stasova nos habla de un Socorro Rojo en Alemania, de una Cruz Roja política en Polonia, de otra organización en Bulgaria, del Comité de defensa de los revolucionarios húngaros de Viena y también de grupos de apoyo a los detenidos políticos y a las víctimas del fascismo presentes en muchas localidades italianas.

Por lo que se refiere a la fundación del S.R.I. en 1922, es sobre todo gracias a documentos escritos por y para la celebración de su décimo aniversario, que llegamos a tener noticias de esta organización. En un libreto con carácter propagandístico (5) se relaciona su fundación con la necesidad imperante de darle vida y se adjudica la iniciativa a un grupo de “viejos y experimentados bolcheviques rusos” (6). Estas noticias coinciden sólo parcialmente con otras indicaciones bibliográficas, como por ejemplo, las de Edward Carr y Martin Ryle. Parece ser que el S.R.I. según estos últimos textos mencionados, tuvo su origen, hecho que nunca se vuelve a señalar en los panfletos y propaganda oficial, por una iniciativa “a favor de las víctimas del terror de la burguesía en Polonia y fue llevada a cabo por destacados polacos del partido comunista ruso” (7), entre ellos Julián Marchlewski, líder de la Sociedad Rusa de Antiguos Bolcheviques (8) y ante dicha Sociedad presenta, el 13 de septiembre de 1922, la resolución para la creación del S.R.I. Por ello, esta iniciativa polaca se podría vincular a la acción previa desarrollada por la Cruz Roja Política (9) y organizada por el partido bolchevique durante los años de la clandestinidad. El S.R.I. quedó establecido formalmente el 29 de septiembre bajo el liderazgo de Marchlewski y Lepeshinsky.

El S.R.I. se puso en marcha el 17 Diciembre de 1922 cuando se creó una oficina central cuando mantuvo su primera reunión, sin embargo la primera celebración a nivel nacional del MOPR de toda la Rusia Soviética tuvo lugar el 30 de enero de 1924 y en ella participaron 50 delegados provenientes de toda la URSS. Es, de todas formas, sólo durante la I Conferencia Internacional del S.R.I., desde el 14 hasta el 16 de julio de 1924, que quedó establecido lo que se refiere a su organización. En ella participaron 108 delegados de los cuales dos tercios venían desde fuera de la Unión Soviética. En esta Conferencia se estableció su propio esquema organizativo, basado en el modelo centralizador de las principales instituciones bolcheviques (Comintern y PCUS), con un congreso internacional, un comité ejecutivo y un presidium (10). Quedaba organizado como una estructura radial, bajo la dirección y el control soviético.

Si es en 1922 cuando se decidió establecer una organización permanente, es en el V Congreso de la Comintern, en 1924, que se realiza el cambio definitivo cuando, desde el plan más programático, se pasa a la praxis organizativa del S.R.I. Es concretamente en la “Resolución adoptada en el V Congreso Mundial de la Internacional Comunista (agosto-septiembre de 1924)”(11) que se establecen las características fundacionales, los fines y la tipología, o más bien la presunta falta de una tipología específica, de los afiliados del S.R.I. La Internacional Comunista adopta: “la resolución que fija la posición y las tareas de los partidos comunistas frente al S.R.I.” (12), hecho que implicará una fuerte, aunque no exclusiva, relación entre las secciones de la Comintern y la organización de las del S.R.I. Es un año, 1924, durante el cual la definición de la función del S.R.I. se puede enmarcar dentro de las nuevas líneas generales de la política soviética en el ámbito internacional, y que hace del S.R.I. una potencial y poderosa arma para la organización del Frente Único. Un instrumento útil para ganar las simpatías no sólo de los afiliados comunistas, sino también de las masas más lejanas al mundo comunista.

Por lo que se refiere a la organización fuera de la Rusia Soviética, las secciones del S.R.I. reflejaban, como es previsible, la organización central de la misma forma que aquellas del partido comunista reflejaban la de la Comintern. Las Secciones son nacionales con un Comité Central frente al cual deben responder los Comités Regionales y Locales (13). La unidad básica en cada País debe ser el Grupo, integrado por los obreros en las empresas, fábricas, talleres, oficinas, etc…., lo mismo que en las empresas agrícolas.

Resulta de especial interés en el análisis de los orígenes del S.R.I. podernos referir al primer llamamiento, o como se define en el mismo documento, al “Primer manifiesto del Socorro Rojo Internacional” (14) del 29 de diciembre de 1922. Queda aquí claro, hecho que no dejará duda alguna en el transcurso de nuestro análisis del S.R.I., que la Comintern así como el PCUS estaban involucrados como elementos constituyentes del S.R.I. tal y como se lee en su “manifiesto”: “En la Unión Soviética, con el apoyo de la Internacional Comunista y del C. C. del partido Comunista Ruso ha sido creada la organización del Socorro Rojo Internacional“ (15), sin embargo, eso no nos obliga a ver en el análisis de la labor realizada por el S.R.I , una total y perfecta coincidencia entre la política cominterniana y las orientaciones de los mismos.

Desde un inicio en este llamamiento aparece la total disyunción de los discursos propagandísticos del S.R.I. frente a la actual realidad soviética, que se articula entre la necesidad de reconocer los confines limitados del mundo socialista actual, y las exiguas esperanzas de expansión de su modelo. En dicho documento aparecen términos que se refieren a una “revolución inminente y mundial” a una “aguda lucha de clases”, que seguramente no son espejo de la incertidumbre y de las necesidades actuales de la política exterior soviética más conciliadora a finales de 1922. Una política revolucionaria que viaja sobre niveles de muy bajas expectativas y esperanzas. Un mes antes de este llamamiento, en el III Congreso de la Comintern, un Lenin ya gravemente enfermo, pronunciaba su último discurso, que tampoco dejaba espacio a muchas ilusiones revolucionarias. Reconozco, por lo tanto, que se podría ver en el S.R.I., especialmente en este momento, una especie de vía de escape a las restricciones impuestas por la diplomacia occidental, siempre pronta a bloquear la propaganda y la difusión del modelo soviético, a los discursos de la política exterior soviética.

No tan distintos, sino más radicales respecto a los años del llamamiento del S.R.I. (1922) son los discursos y la retórica soviética presentes en la propaganda expresada en 1924 en la “Declaración de la primera conferencia internacional del S.R.I.” (16). En 1924 se asiste a la difusión e inserción del S.R.I. y en general de la Unión Soviética, en el marco internacional, será un año clave para el reconocimiento oficial del gobierno soviético por parte de Gran Bretaña y de muchos otros gobiernos europeos (17). Desde 1924, tras la muerte de Lenin, sabemos que Stalin empezó a ejercer con más fuerza su poder, y que se pueden notar cambios y variaciones en la política exterior, más proclive hacia las potencias capitalistas con el fin de robustecer los flujos comerciales y fortalecer al mismo tiempo su posición internacional y la estabilidad del Estado soviético. Sin embargo, el lenguaje presente en los folletos y libros editados por el S.R.I. no parece seguir esta línea de moderación.

Se ven ya establecidos muy claramente los objetivos programáticos del S.R.I., sus intentos de ir más allá de la exclusiva y genérica ayuda a “todos” los “simpatizantes con la causa de la lucha revolucionaria”, hecho que nos permite superar las acusaciones dirigidas al S.R.I., a menudo reiteradas, de querer mostrarse como una organización apolítica y apartidista, de infiltrarse mezquinamente a través de su red en la sociedad y en los partidos, cuando en realidad sus fines desde este primer manifiesto están ampliamente expresados y declarados. El S.R.I. en esta declaración se refiere a sí misma como la “retaguardia roja”, definición que ha sido utilizada a menudo en la bibliografía de forma despectiva para nombrar al S.R.I. De ella se dice, por ejemplo, que fue el término con el cual “le ha designado toda la prensa soviética” (18), pero en realidad esta afirmación no es de la prensa soviética sino que es la forma de autodefinirse del mismo S.R.I. desde el Congreso de 1924 y posiblemente desde antes.

El hecho de que las finalidades del S.R.I. no sean solo de tipo filantrópico está claro desde el inicio y la acción filantrópica nunca parece estar desvinculada de aquella política. El mismo Zinoniev en 1925 afirma: “el MOPR no es una organización filantrópica ni una institución dedicada a la caridad; debe considerarse como un eslabón en la cadena del movimiento proletario internacional” (19). Sorprende por eso leer en N. Rodinevitch y E. Comín que la Comintern enmascaraba sus finalidades de penetración política a través de fundaciones filantrópicas (20), entre las cuales menciona al S.R.I. Más bien creo que en ningún momento de sus programas el S.R.I. se presentase exclusivamente con estas finalidades caritativas o que haya querido esconder sus fines políticos concretos.

Sería imposible seguir, dentro de esta comunicación, todos los cambios que caracterizan el S.R.I. con relación a los diferentes momentos políticos, y sobre todo con relación a las diferentes políticas de frente único desarrolladas desde 1924 hasta el cambio de rumbo de 1934, con el acercamiento a una política frente populista, sin embargo, antes de dejar el marco internacional del S.R.I. es interesante mirar al año 1932 cuando se celebrará en Moscú, el Congreso Mundial del S.R.I. (21), del 10 al 25 de noviembre, con ocasión de su X aniversario “de existencia y combates”.

La situación del S.R.I. en 1932, respeto a sus inicios, se presenta de forma muy diferente a la Sociedad de Viejos Bolcheviques. Ahora se habían formado en el extranjero 66 secciones (22), una expansión cuya fundación sabemos que incluye entre estas secciones, aquella española, aunque no se cite en este documento, dado que hasta 1934 no constituirá una prioridad para la Comintern. El Estatuto del S.R.I. en su texto definitivo (23) refleja la total centralización y dependencia de las secciones del S.R.I. a la matriz y la publicación de un “Modelo de Estatuto para las Secciones de Socorro Rojo Internacional” (24) es el síntoma de este afán de expansión siempre bajo una atenta dirección. Un Estatuto que repite los contenidos que, ya a nivel general, se han pronunciado en muchas directivas sobre la organización y el carácter del S.R.I..

EL S.R.I. había alcanzado niveles mundiales, una expansión que se puede explicar en el marco del internacionalismo comunista y de la internacionalización de la solidaridad ahora mucho más fuerte y reconocida en el mundo laboral, social e intelectual. Capaz de suscitar a través de las campañas internacionales (por ejemplo, entre muchas, Sacco y Vanzetti, Gramsci, y posteriormente Ernesto Thaelmann, Ana Pauker) un amplio interés. Una organización que se fue estableciendo por medio de las secciones nacionales del Socorro Rojo Internacional y de la otra grande organización de “solidaridad” que fue la S.O.I. (Socorro Obrero Internacional) fundada siempre por la Comintern en Berlín (25) en el año 1921.

A pesar que el S.R.I. fue una directa emanación de la Comintern tuvo el enorme valor que, además de constituir un red política internacional, forjó de todas formas la internacionalización de la solidaridad, no solo entre el proletariado sino también entre la población en general. Un internacionalismo de la solidaridad que perteneció a los intelectuales del todo el mundo, a la gente común y fue desarrollado no solo para llevar a cabo sus finalidades políticas inmediatas sino por la necesidad y posibilidad de prestar ayuda en años cruciales y dramáticos del periodo de entreguerras. El S.R.I. no fue un arma exclusiva de la política exterior soviética sino que un instrumento efectivo de acciones solidarias de utilidad social, cultural y humanitaria.

LOS ORÍGENES DE LA ORGANIZACIÓN EN ESPAÑA

El análisis de los de los orígenes y de la difusión del Socorro Rojo en España se basa en una amplia documentación que se presenta a través de un estudio hasta ahora no acabado. La reconstrucción se basa en fuentes orales, hemerográficas y documentales, y en las publicaciones editadas por el mismo S.R.I. (libros, folletos, manifiestos y similares) halladas en los Archivos Nacionales en España (26). También nos apoyaremos en algunas, aunque numéricamente muy escasas, referencias bibliográficas sobre el S.R.I. (27) y en el precioso soporte de la prensa española de aquel entonces, de manera especial en las revistas Ayuda, Semanario del Socorro Rojo Internacional, Vanguardia y el Boletín del Comité Ejecutivo Nacional del S.R.I. de España .

La fecha de los inicios de la organización del S.R.I. en España es algo controvertida, y oscila entre el año 1923 y el año 1926. Como se lee textualmente en uno de los documentos: “El Socorro Rojo empezó a dar señales de vida en España a mediados del año 1926. No funcionaba como tal organización, sino como un organismo encargado única y exclusivamente de recaudar fondos” (28). En apoyo a esta fecha de inicio de las actividades del S.R.I. tenemos otro documento (29) que habla de la existencia de “núcleos del S.R.I. en España desde 1926” aunque luego añada “hasta el año 1929 no se formalizó una verdadera dirección nacional” (30). En otros documentos en 1938 y publicados con ocasión de la celebración de la Conferencia Nacional de la Solidaridad (1 y 2 de noviembre) sus inicios se adelantan hasta el año 1923. En estos últimos folletos se celebran los quince años de la Sección española del Socorro Rojo Internacional, por lo tanto, podemos deducir que la fecha de sus inicios, aunque de forma esbozada correspondería a 1923: “Se cumplen en el mes de noviembre quince años de la creación del Socorro Rojo en España” (31).

Se puede constatar la difícil vida que tuvieron estos nacientes núcleos del S.R.I. cuya origen coincide con los primeros años de la Dictadura de Primo de Rivera, y estuvieron por lo tanto sujetos a la misma y dura represión anticomunista. En noviembre de 1924 el S.R.I. sufrió la detención de casi todo el personal del “Comité Central dimisionario, de la Comisión Provisional y de los principales dirigentes comunistas de Barcelona y Vizcaya” (32). Algunos de estos dirigentes eran y coincidían con los del S.R.I., que por lo tanto estuvo gravemente afectado a causa de estas detenciones masivas y perdió la ya exigua y débil posibilidad de crear una verdadera dirección nacional.

Además el S.R.I. sufrió dificultades debidas a las fuertes divisiones que existían en su seno, por la falta de decisión en la organización y centralización de las diversas y todavía numéricamente reducidas secciones a nivel local. Unas divisiones debidas a la situación interna del partido comunista, que en 1925 después de las detenciones, a pesar que tuvo una nueva dirección (33), siguió con las incertidumbres internas y con aquellas relativas a la forma de dirigir e implantar en el territorio nacional el S.R.I. Era un momento en el que además, desde 1924, la Comintern, sobre todo como consecuencia del V Congreso, empujaba con sus proclamas hacia la “bolchevización” y hacia una mayor centralización de todas las secciones nacionales desde Moscú.

Es paradójico y al mismo tiempo sorprendente la posibilidad de analizar las primeras actividades clandestinas del S.R.I. a través de la amplia documentación sobre la labor de detención efectuada por el “Juzgado de Instrucción Especial Anticomunista” (34), dirigido por el juez Salvador Alarcón Horcas (35), que tenia competencia en todo el territorio nacional. En estos juicios encontramos noticias sobre el S.R.I. cuyas actividades se incluían en la persecución de acciones ilícitas del partido Comunista de España. Son documentos que se refieren a expedientes policiales (36) y causas penales contra algunos organizadores de las actividades del S.R.I. y contra los poseedores de cualquier tipo propaganda de la organización. Encontramos entre los distintos documentos requisados cartas de los afiliados a la sección española del Socorro Rojo Internacional en las cuales, sobre todo, se evidencian las dificultades de organización del S.R.I. y de su estructuración a nivel de Comité Locales.

Es sobre todo desde 1926 que se pide con más fuerza una organización centralizada, desde que a mediados de año, con la instalación clandestina del P.C.E. en Bilbao, aumentan los problemas de praxis organizativa. Las primeras quejas con respecto a la organización se encuentran reflejadas en la correspondencia entre los dirigentes (37) y existen también quejas hacia el Comité Central en cuanto a lo que se refiere a la falta de dinero: “¿En estas condiciones que puede hacer ese comité cuando hoy por hoy no nos bastamos a nosotros mismos y la ayuda internacional apenas es conocida para nuestra sección de España? (38).

Encontramos ulteriores huellas de las actividades del S.R.I. en otra documentación requisada, que contiene subvenciones y donativos al S.R.I., informes financieros, paquetes con impresos del S.R.I., folletos de filiaciones del S.R.I., carnets, hojas de contabilidad de los Comités Locales del Socorro Rojo Internacional. Es por ejemplo de 1923 una comunicación que Andrés Nin dirige a Ramón Lamoneda sobre las subvenciones concedidas por parte de la sede central del S.R.I. (39) a la sección española y de 1926 un documento en el cual se menciona, entre los gastos de la “Sección Española de la Internacional Comunista” un “Informe Financiero” (40) correspondiente a enero de 1926 en el cual entre los distintos conceptos aparece la indicación de unos donativos al S.R.I.

Igualmente es de gran relevancia otro documento encontrado entre aquellos que fueron requisados por la “División de investigación social” con fecha 3 de Marzo de 1928 en el cual se lee: “La Unión de las Republicas soviéticas, está representa da en su sección española, por dos organismos del Partido Comunista: Uno, Partido Comunista propiamente dicho; y otro , Federación de las Juventudes comunistas, apareciendo fusionados al primero, la Sección española del Socorro Rojo Internacional (41). Un documento que nos demuestra la importancia que tuvo el S.R.I. a lado del Partido y de las Juventudes desde los primeros años de implantación del Comunismo en España en su faceta no solo asistencial sino política, como un elemento clave de la política Cominterniana.

A pesar del carácter todavía muy exiguo del P.C.E. y del S.R.I. en aquellos años , y que al final de la dictadura el número de los afiliados al partido y al S.R.I. (42) era insignificante, este último se fue arraigando y creciendo hasta que alrededor del año 1927 que llegó a organizarse en todo el territorio español con diversas Federaciones regionales (43). Es en condiciones políticas diferentes, que el S.R.I. encontrará en 1934 su momento de mayor fuerza y expansión, cuando durante la rebelión de Asturias supo, frente a una reducida actividad de asistencia por parte del partido socialista, “aprovechar” del ámbito de la ayuda y apoyo a las víctimas de la represión. Se puede leer en un documento que “el S.R.I. en 1934 empezó a jugar un papel enorme en nuestro país, cuando se desencadenó el terror radical-cedista” (44), es decir, cuando estableció sus bases en España.

Era un momento en el que desde la proclamación de la República hasta octubre de 1934, el P.C.E. vivía en un estado no del todo favorable en el que como comenta Rafael Cruz fue “tolerado legalmente”, hasta que desde octubre de 1934 hasta febrero de 1936 se pasó a la ilegalidad” (45). Ante estas limitaciones impuestas al partido comunista, el S.R.I. pudo seguir desarrollando su propaganda y sus actividades sin grande impedimentos y a lo mejor con mayor libertad de acción al no ser directamente perseguible.

Fue en este momento, que el S.R.I. en España expandió su red de solidaridad internacional y experimentó sus modalidades de acción, posteriormente desarrolladas por el Socorro Rojo Internacional durante la Guerra Civil. El S.R.I. se reveló seguramente, como un eficaz canal político complementario al del partido y por lo tanto de la política cominterniana. Una difusión que se sitúa en un momento en el que el P.C.E. contaba en 1932 con 12.000 afiliados y en 1934 con 14.000, número exiguo respecto al partido socialista y cuyas características hacían ver que no eran todavía las de un partido de masas. El S.R.I. durante el mismo año contaba con un número de afiliados superior al del partido (se habla de 33.100 afiliados y de 194 Comités) (46), a pesar que no podemos confiar del todo en estas cifras, que son parte de la propaganda del S.R.I.. Sin embargo estos números nos demuestran, aunque en términos solo generales, la difusión que tenía ya el S.R.I. en 1932.

Es además en 1934 que las consignas de la Comintern cambiarán y la rígida política del frente único por la base ya no será la táctica seguida “trasformándose en unidad de acción con los grupos-dirección y base” (47). Hay que incluir este cambio después de 1933 en la necesidad de crear un frente orgánico antifascista que llevará desde 1934 a firmar los primeros pactos de unidad de acción en Francia (27 de julio) y en Italia (17 de agosto), y a la entrada de España en septiembre, en las Alianzas obreras.

El S.R.I. juega entre 1933 y 1935 un papel importante en la construcción de la unidad de acción y en la dirección de los frentes populares. Es por lo tanto en esta política que se iba concretizando con los pactos de unidad de acción, que se puede explicar la inserción y la actuación del S.R.I. en el Comité Nacional de Ayuda a las Víctimas de la represión de Octubre. Un comité formado por socialistas, comunistas y miembros de los sindicatos de UGT, CGTU y autónomos (48). En la redistribución general de los cargos (49) la Tesorería fue confiada al S.R.I., función que le aseguró un papel determinante en las decisiones de la distribución de las ayudas a través de los máximos representantes del P.C.E. (y de los altos funcionarios de la Comintern) y acentuó el potencial de captación que tuvo en aquellos años, aunque es sólo con la Guerra Civil que finalmente se concreta la posibilidad de transformar al S.R.I. en un movimiento antifascista de masas.

La propuesta del P.C.E. fue la de formar un Comité de Ayuda como un verdadero órgano de frente único de solidaridad y no sólo como un “comité de socorro”, pero tuvo un carácter menos unitario de lo que el P.C.E. hubiera deseado. Lo que si consiguió el P.C.E. fue, de todas formas, un acercamiento a una parte de la población española políticamente desamparada. Desde 1934 de la coordinación de las ayudas se ocupará el S.R.I., dirigiéndolas a las familias de los represaliados y a la de los refugiados políticos, así como se encargará de la concesión del derecho de asilo (principalmente hacia la Unión Soviética) y de la asistencia jurídica para aminorar las penas.

A pesar del alcance político que el S.R.I pudo conseguir desde 1934 y que sus actividades quedaban limitadas en el marco de los organismos auxiliares de la Comintern, lo que me gustaría subrayar es la gran labor de solidaridad que el S.R.I. estuvo desarrollando tanto en España como en el exterior. El sentido de esta solidaridad superó las rígidas barreras de la Internacional y se concretó en una red de solidaridad internacional que frente a las directivas oficiales aunó bajo su marco una amplia población llegando más allá de los ideales y limitaciones políticas.

LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL EN MADRID

Ha sido muy interesente ver de que forma la solidaridad internacional se ha hecho realidad en mis investigaciones a través de dos mujeres, ambas provenientes de ámbitos muy distintos y expresión de dos diferentes generaciones, que han trabajado contemporáneamente para el S.R.I. en Madrid, y en general a lo largo del territorio español, durante la Guerra Civil. Una es Flor Cernuda que ha sido y sigue siendo mucho más que una preciosa fuente oral y la otra el célebre personaje Tina Modotti.

Los lugares de la organización de la solidaridad del Socorro Rojo Internacional todavía, hoy en día, son reconocibles en Madrid. Por ejemplo, ha sido testigo de mucha de las actividades desarrolladas por el S.R.I. el antiguo e imponente Hospital de Maudes (50), que durante la Guerra Civil fue conocido como el Hospital Obrero de Cuatro Caminos, un antiguo Hospital privado para tuberculosos que el gobierno republicano había incautado con el fin de atender a los milicianos heridos. Otro ejemplo sería el de la calle Velázquez, número 73, esquina Padilla, donde se encontraban las oficinas del Comité Ejecutivo Nacional y el Comité Provincial del S.R. en Madrid, así como los comedores del S.R.I., tal y como nos comenta Flor Cernuda (51), que a la edad de 18 años trabajó en Madrid para el Comité Ejecutivo Nacional del Socorro Rojo y que es expresión, con su vida, de la importancia de la labor de solidaridad y de manera especial de aquella labor que se organizó en España durante los años de la Guerra Civil.

Pasando ahora a Tina Modotti hablaremos, a pesar de su excepcional trayectoria vital, sólo de su experiencia en España (52). Tina Modotti, de origen italiano es expresión de una movilidad excepcional debido primero a su precoz emigración a Estados Unidos y luego por elección personal, se vuelve “por adopción” ciudadana mexicana, donde se reafirma como fotógrafa de renombre durante los años veinte (muere en México D.F. en 1942 a la edad de 42 años). Es un personaje por todos conocido en México, Italia, Estados Unidos y Alemania, países en los cuales vivió y donde fue expresión del internacionalismo comunista de los años veinte y treinta del siglo pasado. Llegará y residirá en España durante los años de la Guerra Civil trabajando en la organización de la sección española del Socorro Rojo Internacional como funcionaria de la Comintern. Aquí es reportera para la revista Ayuda. Semanario del Socorro Rojo Internacional y desempeñará muchas funciones a favor de la causa republicana a la cual se dedicó enteramente.

Para la revista Ayuda, escribe bajo distintos pseudónimos, aunque gracias al conocimiento previo de uno de ellos a su llegada en España, María del Carmen Ruiz Sánchez (53), nombre que utilizaba para firmar los artículos rubricándolos con “María” (54) o “Carmen”, nos ha permitido seguir sus huellas. No nos demoraremos en el análisis de sus artículos pero si que los utilizaremos para seguir las huellas de Tina Modotti por España.

Tenemos noticias, a través de algunas biografías, del hecho que Modotti intentó entrar en España por Asturias, en Octubre de 1934, con un pasaporte falsificado que la identificaba como guatemalteca (55), pero no lo logró. Sin embargo, otras biografías hablan de su presencia en Asturias, y por lo tanto que logró llegar (56), hecho que es bastante difícil de confirmar, aunque puede existir dicha posibilidad. Lo que sí es cierto, es que en Gijón queda uno de los únicos rastros de su presencia en España gracias a la solitaria, pero significativa, calle a ella dedicada (57).

Es a partir del mes de julio de 1936 que empezamos a tener noticias de los lugares donde estuvo Tina Modotti, o mejor dicho “María”, nombre con el que se le conoció en Madrid durante toda su estancia en España. De este hecho tenemos confirmación gracias también a las dedicatorias que le dirigieron después de su muerte muchos españoles, o algunos de los que aquí combatieron a su lado (María Teresa León (58), Cruz Díaz, Margarita Nelken, Constancia de la Mora, ...) y también gracias a Flor Cernuda que nos cuenta: “yo la conocí como María y de vez en cuando yo veía que en algunas ocasiones igualmente la llamaban Tina pero no sabía porque, ni me paraba a pensarlo [...] yo a María sí la veía muy a menudo y no me pregunté nunca de su identidad, supe quien era mucho después.”

Tina Modotti llegaba a España, a Madrid el 19 de julio de 1936, y se reunió con Vittorio Vidali, su compañero sentimental, que a su vez había llegado el 17 de julio con el rango operativo de Comisario político del Quinto Regimiento, cuyo cuartel general estaba en Cuatro Caminos, conocido como el “Comandante Carlos J. Contreras”. Modotti encontró de inmediato una amiga casi inseparable, Matilde Landa (59), pareja de Paco Ganivet, a la cual el Partido acababa de reclutar para coordinar la campaña de amnistía para los presos políticos y que fueron quienes les hospedaron a su llegada mientras que después, como nos confirma Flor Cernuda, estuvieron hospedados “en la calle Príncipe de Vergara, número 36 donde tuvimos al principio el dormitorio y luego nos cambiamos a Lista número 25 allí, en Lista, es donde teníamos las habitaciones de dormir y las habitaciones estaban cerca y oía hasta hablar a Tina y a Carlos”.

La primera actividad de María (60), junto a Matilde Landa, a una joven cubana, María Luisa Lafíta y a Mary Bingham Urquidi (61), una enfermera inglesa, se desarrolló en el “Hospital Obrero” de Cuatro Caminos (62). Tina Modotti fue absorbida enteramente por su trabajo en el hospital donde, cubrió diferentes y variadas funciones, entre ellas vigilar la cocina en caso de posibles intentos de envenenamientos a los enfermos, el cuidado de algunas personas de mayor relevancia, entre ellos a Dolores Ibarrurri, en el momento en que ingresó en el hospital aquejada de una hepatitis.

Es en el mes de diciembre cuando por primera vez aparece un artículo suyo (63) que se refiere a una visita a un taller de costura del S.R.I. de Alicante realizada en diciembre de 1936. El artículo fue escrito en un momento en el que Modotti tuvo que enfrentarse con la difícil situación de un Madrid, que estaba bajo la amenaza del asalto rebelde y trasladar, aunque contra su voluntad, las oficinas del S.R.I. a Valencia, ciudad relativamente más segura por el momento, donde se habían refugiado momentáneamente el gobierno y las embajadas extranjeras.

En el mes de febrero de 1937 con el avance de las tropas fascistas italianas sobre el puerto de Málaga, Tina junto a Matilde Landa se enfrentaron a una nueva situación, llevando, gracias a la intervención en la Guerra Civil del famoso médico canadiense Norman Bethune, una unidad móvil de transfusiones (64)  para ayudar a la trágica evacuación de los refugiados a lo largo de Almería (65). Allí la unidad se concentró en el rescate de mujeres y niños, a los que llevaban a la cabeza de la columna. Esta experiencia dejó una huella imborrable en Tina, y como cuenta Vidali, cuando se reencontró con María en Almería y dijo a Vidali: “La guerra es odiosa, pero esta masacre de mujeres, niños y viejos es el hecho más horrible. Nunca hubiera pensado que podría ser tan fuerte y no perder la cabeza en una locura colectiva de esa magnitud” (66).

Con respecto a lo que se conoce, 1937 fue el año de mayor entrega de Tina Modotti al Socorro Rojo, situada en aquel entonces en Valencia, se volvió el contacto principal en España del S.R.I. María era también el enlace del Socorro Rojo para canalizar los alimentos a los republicanos, tenía que vigilar que las ayudas llegaran intactas, lo que en aquellos días resultaba difícil por la imposibilidad de seguir la pista de los envíos, como también tenía que garantizar su adecuada distribución. Durante este año de estancia en Valencia, su función fundamentalmente se volvió la de representante oficial del S.R.I. que la lleva a cumplir funciones principalmente diplomáticas. Tina se convirtió en este momento en la “decana” virtual del Socorro Rojo Internacional (67) en España, lejos de Madrid y del trabajo en el hospital, se la describe “siempre vestida de negro, con ropa sencilla pero elegante, mientras atendía en su oficina de Socorro Rojo”.

A través de otros dos artículos de 1937 (68), sabemos que estuvo involucrada en una tarea importante y muy delicada: la evacuación de los niños de España. Era el momento en el que, alrededor del día 21 de marzo, salía desde Valencia el buque Cabo de Palos con rumbo a la Unión Soviética (que llegó el día 30 del mismo mes al puerto de Yalta) (69). Esta expedición fue la primera de otras tres evacuaciones que se sucedieron, organizadas por el Consejo Nacional de la Infancia Evacuada, y que partieron hacía Francia, Inglaterra, Bélgica, la Unión Soviética y México. La difícil situación de las calles de ciudades como Bilbao, Gijón, Madrid o San Sebastián en 1937 y el imperativo de “salvar a la infancia” resonaba siempre por todas partes, naturalmente en la prensa y por supuesto lo encontramos reflejado en el artículo de Tina.

Siguiendo las huellas de Tina, hemos visto cómo en estos años además que como periodista y supervisora para Ayuda seguía, mientras, desarrollando varios encargos entre Madrid y Valencia para el S.R.I. En el mes de julio desempeñó el papel de organizadora en el II Congreso Internacional de los Intelectuales en la Defensa de la Cultura (70) contra el fascismo que se desarrolló entre Valencia y Madrid (71). Allí entró en contacto con un mundo para ella familiar, entre ellos muchos corresponsales, intelectuales, fotógrafos extranjeros, cómo Robert Capa y Gerta Taro entre otros, los cuales, descubriendo su identidad profesional, la incitaron a volver a la fotografía, pero su respuesta fue seca y tajante: “no, no puedo hacer dos trabajos a la vez” (72).

En el mes de diciembre de 1937 se encuentra un documento de gran relevancia que nos atestigua la importante y extenuante labor de “María” al lado de la amiga y compañera de trabajo Matilde Landa. Es una carta (73) escrita por Luis Zapirain, en calidad de Secretario de la Organización del S.R.I. de España y dirigida a Isidoro Acevedo. En esta carta en la cual Luis Zapirain quiere poner al día a Acevedo sobre “las últimas cuestiones” lo informa de que: “Matilde ha caído enferma por cansancio y como en cierto tiempo tuvo una pequeña lesión en un pulmón, por si acaso ha ido a un sanatorio, por una temporada; María ha estado enferma hasta hace unos días en que ha empezado otra vez a trabajar, cogiendo la dirección de la delegación que tenemos en Barcelona”.

El 8 de octubre de 1938 después del tratado que exigió a todas las tropas extranjeras abandonar España, Tina viajó a Barcelona donde asistió a la salida de los voluntarios: “no es justo que termine así”. Ella misma el 25 de enero de 1939, día en el que cayó la ciudad de Barcelona, tuvo que pasar por el éxodo caótico e infernal hacia la frontera y por la dolorosa despedida de su querida amiga Matilde Landa, quien poco después de su regreso a Madrid fue detenida y moría en la cárcel (74). Después de la caída de Gerona, el 8 de febrero, Tina se unió a la ola de refugiados que cruzaban los Pirineos hacia Francia y a Vittorio Vidali.

(1) BRANCIFORTE, Laura María: “El Socorro Rojo Internacional y su intervención en España”. Congreso Internacional La Guerra Civil Española, 1936-1939, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2006


(2) En Rusia las iniciales MOPR indicaban tanto a la sección soviética como a la organización internacional, nosotros para una mayor claridad nos referiremos con las siglas MOPR a la sección soviética y con las siglas S.R.I. a la Internacional.

(3) El nombre de Socorro Internacional quedó limitado en Gran Bretaña a los presos de la lucha de clases, y se le conocía como “International Class War Prisoners”; en los Estados Unidos se le conocía como “International Labor Defense”; RYLE, J.M. “International Red Aid and a Comintern strategy” 1922- 1926 en International Review of Social History, XV (1970), pp. 47. En Polonia, se le conocía como Cruz Roja Política de Polonia, CARR, H. E. (1976), El socialismo en un solo país, III Las relaciones exteriores, II parte. op. cit. p. 948

(4) STASOVA, E. D., (1973), Compagno Absoljut, Roma, Ed. Riuniti, op. cit. p. 232.

(5) S.R.I., (1932?), Diez Años de S.R.I. ed. Combate, Barcelona. Libro que muy probablemente es la versión española del texto Ten Years of International Red Aid mencionado en CARR, E. (1976) en El socialismo en un solo País 1924-1926. op. cit. p. 44.

(6) “No es posible aplazar la obra de la organización de la ayuda de los combatientes de la revolución, por tiempo indeterminado. Esto ha obligado a un grupo de viejos y experimentados bolcheviques rusos (sociedad de viejos bolcheviques) a tomar la iniciativa en lo que respecta a la creación de una organización de esta naturaleza. En la Unión Soviética”. S.R.I., (1932?), Diez Años de S.R.I, op. cit. p. 13-14.

(7) Ryle habla de un “Polish Bureau of the Russian Comunist Party”, que en respuesta a la petición de ayuda por parte del Partido comunista Polaco formaron una “Commission to Aid Politica Prisoners in Poland” En CARR, E.H., (1976) El socialismo en un solo País 1924-1926, op. cit.

(8) Una necesidad que derivaba de la voluntad de defender en Polonia aquella parte de la población rusa (ucranianos y bielorrusos), que después del tratado de Riga había sido englobada en los confines polacos, aquella parte que podríamos definir de la antigua Rusia Blanca.

(9) NATOLI, C. “Tra solidarietà e rivoluzione: il Soccorso Rosso Internazionale” en TOFFOLETTI, R., (coord.) (1995), Tina Modotti una vita nella storia, Ed. Arti Grafiche friulane, Udine.

(10) “Declaración de la Conferencia Internacional del S.R.I. (14-16 de Julio)” en S.R.I., (1932?), Diez Años de S.R.I. ed. Combate, Barcelona.

(11) “Resolución adoptada en el V Congreso Mundial de la Internacional Comunista” en S.R.I., (1932?), Diez Años de S.R.I. Ed. Combate, Barcelona op. cit. 374 – 375.

(12) Ídem, op. cit. 374.

(13) Que son de tipo territorial y se basan en la ciudad, aldea, distrito; están compuestos por lo menos por 3 miembros y en tanto que sea posible organizan la división del trabajo en: dirección general, tesorería, propaganda, ayuda material y ayuda jurídica.

(14) “Primer manifiesto del Socorro Rojo Internacional” en S.R.I. (1932?) Diez Años de S.R.I, op. cit. p. 11.

(15) S.R.I., (1932?), Diez Años de S.R.I, op. cit. p. 14.

(16) Ídem, op. cit. p. 15.

(17) El reconocimiento oficial por parte británica e italiana hizo que otros estados europeos diesen al Gobierno Soviético su reconocimiento “de iure”: empezando por Austria a la que en las siguientes semanas se añadieron Grecia, Noruega, Suecia y Francia.

(18) RODINEVITCH, N. Y COMÍN, E., (1941), La internacional Comunista o Comintern y sus organizaciones auxiliares, Ed. Españolas, Madrid, p. 76

(19) En CARR, E.H., (1976), El socialismo en un solo País 1924-1926. vol. 3. Las relaciones exteriores. segunda parte, op. cit. p. 951.

(20) “La III Internacional Comunista o Komitern busca los procedimientos de penetrar en las masas obreras por todos los medios imaginables, y uno de los más cuidadosamente desenvueltos son los de las fundaciones “filantrópicas”, que bajo el pretexto de ayuda a los núcleos revolucionarios externos extiende sus redes por todas clase de entidades [...] esta es la razón de ser del Socorro Rojo Internacional.” RODINEVITCH, N. Y COMÍN, E., (1941), La internacional Comunista o Comintern y sus organizaciones auxiliares, op. cit. pp. 75-76.

(21) “Resolución del Presidium del C.E. del S.R.I. del 2 de febrero de 1932 sobre la convocación del Congreso Mundial” en S.R.I. (1932?) en Diez Años de S.R.I, op. cit. p. 35.

(22) El 27 de septiembre de 1928 había sido aprobado por el Secretariado del C.E. del S.R.I.

(23) Basado en las decisiones del 2º Plenum del C.E. de agosto de 1928 “Estatuto del Socorro Rojo Internacional” en Diez Años de S.R.I, op. cit. p. 53.

(24) “Modelo de Estatuto para las Secciones de Socorro Rojo Internacional” en Diez Años de S.R.I, op. cit. p. 59.

(25) NATOLI, C. “Tra solidarietà e rivoluzione: il Soccorso Rosso Internazionale” en TOFFOLETTI, R. (coord.) (1995), Tina Modotti una vita nella storia, op. cit. pp.193-211 y CARR, E.H. (1976) El socialismo en un solo País 1924-1926. Vol. 3. Las relaciones exteriores, II parte pp. 943-948

(26) Los Archivos visionados son: Biblioteca Nacional, Archivo Nacional, Archivo del Partido Comunista Español, Archivo de la Fundación Pablo Iglesias, Archivo del AGA; Archivo de la Guerra Civil en Salamanca.

(27) S.R.I., (1932?), Diez Años de S.R.I. ed. Combate, Barcelona. RYLE, J.M. “International Red Aid and a Comintern strategy” 1922- 1926 en International Review of social history, XV (1970), pp. 44-45, NATOLI, C. “Tra solidarietà e rivoluzione: il Soccorso Rosso Internazionale” en TOFFOLETTI, R., (coord.) (1995), Tina Modotti una vita nella storia, op. cit. pp. 193-211, amplias referencias se encuentran en STASOVA, E. D., (1973), Compagno Absoljut, Roma, Ed. Riuniti.

(28) Resoluciones del Primer Congreso Nacional de la S.E. del Socorro Rojo Internacional. Socorro Rojo Internacional Madrid, 1937(?), op. cit. p. 3.

(29) Normas para el funcionamiento del Socorro Rojo de España, Socorro Rojo Internacional, Comité Ejecutivo, 1937 (?).

(30) En realidad existía un Comité provisional del S.R.I. desde 1925, como se puede leer en este documento. “Camaradas Quintín Viloria, Gaspar Garrote y Álvarez Roca”. Queridos camaradas: El Comité Ejecutivo del Partido Comunista ha decidido designaros para constituir el Comité Central provisional del Socorro Rojo Internacional (Sección Española). El camarada Quintín Viloria debe proceder a convocar a los camaradas Garrote y Roca. Enviadnos alguna dirección para la correspondencia del S. R. En breve os enviaremos material para comenzar vuestro trabajo. Saludos fraternales.” AHN. Tribunal Supremo, Fondo Reservado, exp. 32, caja nº 4.

(31) Conferencia Nacional de la Solidaridad. 1 y 2 de noviembre de 1938. Normas para activistas. Socorro Rojo de España, Madrid, op. cit., p. 1.

(32) El Comité Central dimisionario estaba compuesto por Lamoneda, Torralba Beci, Juan Andrade, Emeterio Chicharro, etc.. y por su secretario general Cesar Rodríguez González véase ESTRUCH, J., (2000), Historia oculta del PCE, Temas de Hoy, Madrid. Por lo que se refiere a la Comisión Provisional, esta estaba compuesta por Maurín, en representación de la federación Catalano - Balear, González Canet por los militantes de Valencia Y Daniel Martín Sastre por el Norte, cambio que duró muy poco dado que desde el 24 de noviembre la nueva dirección fue detenida así como el secretario general del partido Oscar Pérez Solís y los principales dirigentes comunistas de Barcelona y Vizcaya. GONZALEZ CALLEJA, E., (1999), El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis (1917 – 1931). Biblioteca de Historia, CSIC, Madrid, op. cit. p. 418.

(33) Compuesta por Gabriel León Trilla, Luis Portela y José Bullejos, nueva dirección que residía de forma intermitente en París durante la Dictadura.

(34) “para la instrucción de sumarios por propaganda y maquinaciones comunistas y por conspiración para la rebelión,”. GONZALEZ CALLEJA, E. (1999) El máuser y el sufragio. op. cit. p. 282 y 419.

(35) Es interesante también ver a través de las causas penales instruidas por “Don Salvador Alarcón Horcas, magistrado, Juez Especial con jurisdicción en todo el territorio Nacional para instrucción de sumario” conocer los nombres de los perseguidos “por conspiración para la rebelión y otros delitos contra otros” entre los cuales están “José Bullejos Sánchez, conocido por B. Pascal, natural de Romilla, Manuel Roldano Jiménez, Vicente Arroyo Pérez, las mismas acusaciones se versaron contra Bullejos, Antonio García Murillo, Jesús Hernández tomas, José Luis Gallo Unamuno, Enrique Telleche Leizaga”. AHN. Tribunal Supremo, Fondo Reservado, exp. 32, caja nº 3.

(36) AHN. Expedientes policiales, H-7388, H-213, H-13685, Socorro Rojo Internacional – Reuniones y mítines, H-13686.

(37) “[...] No se debe olvidar que debemos considerar ante todo el trabajo efectivo ... que es el desarrollo de la sección española, dejando de lado las divergencias particulares que son de carácter secundario. Como un buen militante comunista que no se desaliente [....] es preciso de acuerdo con los camaradas de B.P. que se prepare el cambio de residencia y que se empiece la reorganización de los comités regionales”. Carta del 28–2-1927. Firmada por A. Dujardin y dirigida a Sorel. AHN. Tribunal Supremo, Fondo Reservado, exp. 32 caja nº 8

(38) Carta dirigida a los “Camaradas del Comité Regional de Cataluña” firmada en fecha Bilbao, 31 de julio de 1926, exp. 34, caja nº 1.

(39) Se lee con fecha 4-12-1923: “El sindicalista peligroso, residente en Rusia, Andrés Nin, escribía desde aquel punto a Ramón Lamoneda, participándole la concesión de una subvención mensual de 500 dólares, otorgada por el Comité Internacional del Socorro Rojo, al de Madrid”. P. 2 AHN. Tribunal Supremo fondo Reservado exp. 31.

(40) AHN, Tribunal Supremo fondo Reservado exp. 32, caja 2.

(41) AHN. Tribunal Supremo, Fondo Reservado, exp. 32, caja nº 4.

(42) Callejas habla de uno 300 militantes presos en octubre de 1930 y de 120 afiliados en toda España en 1931, mientras que en 1932 se habla por el S.R.I. de 194 Comité locales y 33.100 afiliados. Datos que por lo que se refiere al S.R.I. no siempre son de fiar dado el carácter propagandístico de los escritos publicados por la organización. GONZALEZ CALLEJA, E. (1999), El máuser y el sufragio, op. cit. p. 419 y Normas para el funcionamiento del Socorro Rojo de España, Socorro Rojo Internacional, Comité Ejecutivo, 1937 (?) . p. 5

(43) Las Federaciones eran ocho: la Valenciana, la Andaluza, la Galaica, la Catalana, la Vasco Navarra (la más numerosa), la Castellana, la Asturiana, la del Duero. Carta al Bureau Latino del S.R.I. en AHN. Tribunal Supremo, Fondo Reservado, exp. 32 caja nº4.

(44) Ídem.

(45) La represión republicana antes de 1936 utilizaba algunos mecanismos como, por ejemplo, la Ley de Defensa de la República de 1931 que convertía en letra muerta la Constitución en el terreno de las libertades públicas, y la Ley del Orden Público de 1933 que posibilitaba la restricción de muchos derechos políticos y civiles elementales y la actualización militarizada de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. CRUZ, R., (1987), El Partido Comunista de España en la II Republica, Alianza editorial, Madrid, op. cit. p. 53.

(46) Normas para el funcionamiento del Socorro Rojo de España, Socorro Rojo Internacional, Comité Ejecutivo, 1937 (?) op. cit. p. 6. datos que coinciden parcialmente por ejemplo con otra fuente bibliográfica en la cual en 1932 se informa que el SRI contaba con 35.000 afiliados individuales y más de 320.000 adheridos colectivos. GINARD Y FERON, D., (2005) Matilde Landa. De la Institución libre de enseñanza a las prisiones franquistas, Flor de Viento Ediciones, Barcelona.

(47) CRUZ, R., (1987), El Partido Comunista de España en la II Republica op. cit. 176-177.

(48) “Informe general de la situación de la sección española del SRI después del movimiento ...”, p. 4 (AHP.C.E. R - XIV); en CRUZ, R.(,1987), El Partido Comunista op. cit. p. 53-56.

(49) Chacón, dirigente de la Federación Tabaquera, fue elegido presidente; el resto de lo cargos se repartió entre la OCE (Vicepresidencia), la CGTU (Secretaría), el Partido Socialista (Contaduría) y como vocales, las Juventudes Comunistas, las Socialistas, la Izquierda Republicana y la Izquierda Radical Socialista. “Informe general de la situación de la sección española del S.R.I. después del movimiento”, p. 4 (AHPCE R - XIV) en CRUZ, R., (1987), El Partido Comunista de España en la II República, op. cit. p. 53-56.

(50) CIUDAD JIMENEZ, A., (2001), El hospital de Maudes. La adaptación de un edificio a través de la historia, Comunidad de Madrid

(51) Para mayor brevedad, a propósito de la vida de Flor Cernuda, véase BRANCIFORTE, L. (2005), “Flor Cernuda”, Perimmagine, periodico di informazione culturale, “Comitato Tina Modotti”, Udine.

(52) Para una visión más general sobre la vida de Modotti véase entre las numerosas biografías escritas, la de TOFFOLETTI, R. (2001), Tina Modotti, Arte Vita Libertá, op. cit.; HOOKS, M. (1998), Tina Modotti. Fotógrafa y revolucionaria, Ed. Plaza & Janes, Barcelona; para una mayor profundización sobre su vida en España, BRANCIFORTE, L. (2006), “Tina Modotti: una intensa vida entre Europa y América” en Studia Histórica, Salamanca, (en prensa).

(53) El que “María”, “María Ruiz Sánchez”, “Carmen Ruiz Sánchez” fuera efectivamente una sola persona, lo prueba una carta de 15 de diciembre de 1936 firmada por “Schneider” y dirigida a Matilde Landa, que con respecto a una delegación noruega recién llegada a España dice: “Estos camaradas fueron recomendados por nuestra Embajada en París a nuestra camarada María (Carmen Ruiz) y, en caso que ella no estuviera, a mí. Como María estaba ausente, mi hija y yo les servimos de intérpretes […]. Noticia presente en BARCKHAUSEN–CANALE, C., (1990) Verdad y leyenda Tina Modotti, Ed. Casa de las Américas, México, op. cit. p. 268.

(54) Nombre bajo el cual operó Modotti en estos años en España, siguiendo el consejo de Isidoro Acevedo, que fue el que lo eligió, un nombre muy común, sencillo, y fácil de recordar. Véase VIDALI, V., Retrato de mujer, (1984), op. cit. p. 35.

(55) Me refiero, por ejemplo, a la ya mencionada biografía de Margaret Hooks.

(56) Posibilidad avalada por Ángel de la Calle en sus comics (Modotti. Una mujer del siglo XX, Ed. Sinsentido, Ayuntamiento de Gijón, Consejería de la mujer, Vol. I-II) que la representa como una realidad aportando hechos y contactos que pudo tener Modotti en Asturias en 1934, y también en otras biografías como en la de ARGENTIERI, L., (2005), Tina Modotti, Fra arte e rivoluzione, Franco Angeli, Milano, op. cit. p. 228 donde afirma: “La pareja había ido ya a España en el otoño de 1934, bajo el consejo de Togliatti, cuando el Socorro Rojo había logrado recolectar 5 millones de francos franceses [...] Vidali había viajado con un pasaporte a nombre de Charles Duval, canadiense de Québec, comerciante [...]”. La autora a pesar de hablar de la entrada de la pareja en Asturias no nos da luego ninguna noticia sobre Tina Modotti.

(57) Véase DE LA CALLE, Á.,(2005), Modotti. Una Mujer del siglo XX, Ed. Sinsentido, Ayuntamiento de Gijón, Consejería de la mujer, Vol. I.

(58) María Teresa León escribió en 1971 en su exilio argentino: “Quiero que un día, un joven grabe en las rocas de la Sierra de Guadarrama el nombre que nadie puede borrar de nuestra memoria: Tina Modotti. Nuestra María.” BARCKHAUSEN-CANALE, C., (1998),Tina Modotti, Ed. Txalaparta, Tafalla, Navarra, p. 166.

(59) Por lo que se refiere a la figura de Matilde Landa y de su relación de trabajo y de amistad con Modotti véase la biografía ya mencionada de David Ginard y Feron.

(60) Utilizaremos indistintamente el nombre de Tina Modotti, de María o de Carmen Ruiz para referirnos a ella.

(61) BINGHAM URQUIDI, M., (1975), Misericordia en Madrid, México D.F.

(62) CIUDAD JIMÉNEZ, A. (2001), El Hospital de Maudes. La adaptación de un edificio a través de la historia. Comunidad de Madrid.

(63) María, “Visita a un taller de costura” ¡Ayuda! Semanario de solidariedad, Año I-Núm. 33, Madrid, 12 de diciembre de 1936, p. 6.

(64) Es gracias a él que las transfusiones de sangre en el frente pasaron a ser un punto de referencia en la historia médico-militar de la Guerra Civil, Bethune después de España trabajó en China, donde murió. A propósito de Bethune véase TED ALLEN Y SYDNEY GORDON, (1952) The Scalpel, The Sword. The Story of Dr. Nornman Bethune, Toronto, Mc-Clelland and Stewart.

(65) Véase en RODRÍGUEZ, S., (2006), El Socorro Rojo Internacional y la Guerra Civil española, Actas del Congreso: “El P.C.E. y la Guerra Civil española”, Salamanca, (en prensa).

(66) VIDALI, V. (1984), Retrato de mujer, op. cit. p. 39.

(67) HOOKS, M., (1998), Tina Modotti. Fotógrafa y revolucionaria, op. cit. p. 230.

(68) Carmen Ruiz, “¡Lo que debemos a la solidaridad internacional!” ¡Ayuda! Semanario de la solidaridad, Año II-Núm. 48, Madrid, 27 de marzo de 1937, p. 2. y Carmen Ruiz, “En defensa de nuestros niños”, ¡Ayuda! Semanario de la solidaridad, Año II-Núm. 46, Madrid, 13 de marzo de 1937, p. 3.

(69) La evacuación estaba formada por 70 niños que procedían de Madrid, Málaga, Almería, Játiva, Oliva, Gandia y algunos pueblos de la comarca valenciana, y había sido organizada por el Ministerio de Sanidad DE VILLARD, M.J., PAZOS, A., CASTILLO, S., MEDINA, U. (2001), Los niños españoles en la URSS (1937-1997) narración y memoria. Ariel, Barcelona, p. 11-12.

(70) El Congreso se desarrolló desde el 4 de julio en Valencia para luego trasladarse el 6 de julio a Madrid, (cuando empezó la batalla de Brunete) y volver a Valencia entre el 9 y el 11, el mismo 11 y el 12 en Barcelona, para terminar en París. Véase SCHNEIDER, L. M. (1978), Inteligencia y guerra civil española. II Congreso Internacional de Escritores antifascistas (1937) Vol. I, Ed. LAIA B, Barcelona.

(71) “Los intelectuales del mundo con Madrid”, ¡Ayuda! Semanario de la solidaridad, Año II-Núm. 65, Madrid, 25 de julio de 1937, p. 7.

(72) HOOKS, M. (1998), Tina Modotti. Fotógrafa y revolucionaria, op. cit., p. 232.

(73) Carta de Luis Zapirain a Isidoro Acevedo, 2 de diciembre de 1937, Socorro Rojo Internacional, Comité Ejecutivo Nacional (S.E.), Valencia. Archivo del Partido Comunista español (APCE).

(74) Después de permanecer recluida tres años y medio murió de forma incierta: “se arrojó voluntariamente o cayó del techo y murió”. HOOKS, M., (1998), Tina Modotti. Fotógrafa y revolucionaria, op. cit., p. 235.






























































































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