Homenaje a las 13 Rosas

TALLER DE HISTORIA DEL PCE "MARUSIA"

EN RECONOCIMIENTO Y HOMENAJE A LAS 13 ROSAS Y LOS 43 JÓVENES DE LA JSU FUSILADOS

"Las Trece Rosas"


El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mayoría menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este. Conocidas como las “Trece Rosas” su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.
Dos días antes habían sido juzgadas en el tribunal de las Salesas, junto a cuarenta y cinco compañeros más del PCE y de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Se las acusaba de intentar reconstruir a las JSU, así como de intervenir en "actos de sabotaje e intentos de complot". La sentencia fue implacable, siendo condenados a muerte cincuenta y siete de los cincuenta y ocho acusados: “Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (...) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (...) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (...) a la pena de muerte”. [1]
Todo comenzó a finales de marzo, tras la entrada de las tropas de Franco en Madrid. Con la mayoría de los dirigentes encarcelados o en el exilio, un grupo de jóvenes, hombres y mujeres, se hizo cargo de la JSU y el partido, con la intención fundamental de ayudar a los camaradas presos y a sus familias y esconder a los perseguidos.
Poco pudieron hacer, salvo la creación de algunos grupos. En mayo de 1939, casi todos los integrantes del Comité Provincial de la JSU y parte de los dirigentes del recién reorganizado PCE en Madrid habían sido ya detenidos, al igual que miles de personas cuyo único delito era ser “rojas”.
Una de las acusaciones que se les imputaron a los jóvenes de la JSU detenidos fue la colocación de unos pasquines en algunas calles madrileñas con anterioridad a la celebración del día del desfile de la Victoria que decía: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
A las cuatro de la madrugada del día cinco de agosto, un camión viejo y destartalado se detenía ante la puerta de la cárcel de Ventas. Poco después salieron las trece jóvenes que desde hacía varias horas permanecían en capilla. Según comentaría María del Pilar Parra, una presa que se encontraba en aquel momento asomada a la ventana: "Pasaban repartidores de leche con sus carros. La Guardia Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos; tres guardias civiles escoltaban a cada pareja. Las presas fueron subidas en grandes camiones. Desde donde yo estaba, en el cuarto piso, no se las podía ver con claridad. Pero parecían tranquilas. Llevaban la cabeza muy levantada". Primero fueron fusilados los hombres y posteriormente las mujeres. Los tiros de gracia de "Las trece Rosas" se oyeron hacia las ocho.
Sobre la mesa del despacho de Carmen Castro, directora de la cárcel de Ventas, quedaron las solicitudes de indulto que cada una de las condenadas había redactado el día 3, al volver de la vista en las Salesas, para pedir clemencia al Caudillo, y que la directora no había querido tramitar.


[1] Junto a las “Trece Rosas” fueron juzgados y fusilados el 5 de agosto de 1939: Joaquín Álvaro Blanco, Felipe Arranz Martín, Delfín Azuaga Yonte, Federico Bascuñana Sánchez, David Bedmar Arcas, Enrique Bustamante Sánchez, Domingo Cándido Luengo Fernández, Vicente Criado Pérez, Máximo de Diego de Diego, Esteban Dodignon Gómez, Adolfo Domínguez Palazuelos, Jorge Escribano Rilova, Celedonio Fernández Galán, Francisco Fernández González, Ramón Fernández Peña de Secade, Antonio Fuertes Moreno Peñuelas, Enrique García Mazas, Ignacio González Hernández, Pascual González Pérez, Manuel González Pérez, José Gutiérrez González, Isidro Hernández de la Fuente, Adolfo Latorre Toledo, Pedro Lillo Carballo, Antonio López del Pozo, Carlos López González, Fernando López González, Vicente Martín Acirón, Julio Martínez Pérez, Francisco Montilla Torres, Rubén Muñoz Arconada, Rafael Muñoz Coutado, Luis Nieto Arroyo, Francisco Nieto Vaquerizo, Gil Nogueira Martín, Valentín Ollero Paredes, José Pena Brea, Romás Prieto Martín, Severino Rodríguez Preciado, Gregorio Sandoval García, Luis Sanabria Muñoz, Enrique Sánchez Pérez y Francisco Sotelo Luna. Todos ellos formaban parte tanto del PCE como de la JSU.

Barrero Aguado, Carmen
Modista. Cuarta de los nueve hijos de una modesta familia del barrio de Cuatro Caminos. La muerte de su padre hizo que Carmen tuviera que ponerse a trabajar con doce años. Afiliada al PCE en diciembre de 1936, estuvo trabajando en talleres de intendencia en Valencia. Formó parte de la dirección del partido comunista en Madrid, tras la detención de Matilde Landa. Encargada de elaborar un plan de trabajo político destinado a las mujeres, el programa la señala como una mujer interesada no sólo por la creación de espacios exclusivamente femeninos y especializados en tareas de solidaridad y asistencia (como la propuesta de creación de la "Unión de Mujeres contra la Guerra"), sino por el desarrollo político de las militantes (nombramiento de una responsable femenina en el Comité Provincial del partido, así como en cada uno de los sectores, por ejemplo). Utilizaba la identidad falsa de Carmen Iglesias Díaz, siendo conocida en el partido como "Marina". Tenía 24 años cuando, el 17 de mayo de 1939, ingresó en la cárcel de Ventas.
Barroso García, Martina
Modista. En enero de 1937 entró en la JSU; hasta finales de 1938 estuvo confeccionando ropa para los soldados en uno de los talleres de la Unión de Muchachas; posteriormente trabajó en un comedor social hasta el final de la guerra. Al acabar ésta formó parte de un grupo de la JSU en Chamartín de la Rosa, dirigido por Sergio Ortiz, del que también formaron parte Ana López, Victoria Muñoz, Elena Gil, Luisa Rodríguez y Antonia Torres. Tenía 22 años de edad cuando ingresó el 6 de junio de 1939 en la cárcel de Ventas. Fue enviada al departamento habilitado para menores de edad. Carmen Machado evocaba así el momento en que Martina Barroso, Anita López y Victoria Muñoz volvieron de juicio, ya sentenciadas a muerte: "Ellas fueron a juicio el día tres; cuando vinieron por la noche, era muy tarde, vinieron con pena de muerte, y entonces se vio rápidamente que aquel asunto era muy serio y, además, muy rápido por la forma en que se las había juzgado, sumario de urgencia… Como mi letra era clara, la noche del cuatro estuvimos haciendo instancias, porque todavía el gobierno de Franco en Burgos y aquella mañana del cinco tenían que venir muy temprano familiares de estas chicas para ir a llevarlas rápidamente, solicitando el indulto".
Brisac Vázquez, Blanca
Hija de un próspero empresario francés, era la mayor de tres hermanas. Casada con Enrique García Mazas "Aguado", a quien conoció en la banda de música del cine Alcalá, donde tocaban para amenizar las películas mudas; Blanca tocaba el piano y Enrique el violín. Tras su boda, trabajó como costurera en su casa. Tras la guerra, Enrique "Aguado", del sector Sur de la JSU, fue uno de los encargados de la recolección de armas perdidas durante la guerra civil o que algún camarada pudiera tener en su casa. Blanca tenía veintinueve años y un hijo, Enrique, cuando ingresó en la cárcel de Ventas el 24 de mayo de 1939. Al parecer la primera descarga dejó con vida a Blanca Brisac, que gritó pidiendo auxilio hasta que fue rematada. Su marido había sido detenido con ella y condenado a muerte en el mismo proceso, siendo fusilado unas horas antes que Blanca. Ambos fueron acusados de intentar reconstruir la JSU, así como de intervenir en "actos de sabotaje e intentos de complot". Según el testimonio de Manuela de la Hera, en su casa se celebraban "(…) reuniones clandestinas a las que acuden individuos afiliados al Partido Comunista, en las que tratan de preparar un complot para atentar contra el Generalísimo en el día que se verifique el desfile en Madrid". La hipótesis del atentado fue finalmente descartada por las autoridades judiciales, ya que no figura en el texto de la sentencia dictada el 3 de agosto.
Carta de Blanca Brisac a su hijo: “Querido, muy querido hijo de mi alma. En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo, hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.
Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.
Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.
Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinitud de besos el beso eterno de tu madre."
Bueno Ibáñez, Pilar
Natural de Sos del Rey Católico, Zaragoza. Tenía veintiséis años, viviendo desde los cuatro en casa de sus tíos, en la calle Príncipe de Vergara. Modista de profesión, trabajaba en un taller que cosía para gente “bien” por un escaso jornal que la obligaba a prolongar su jornada en casa si quería llegar a fin de mes, ya que la muerte de su tío había convertido su salario en el único ingreso de la familia. Nada más iniciada la guerra, Pilar se ofreció voluntaria para trabajar como voluntaria en una de las numerosas casas-cuna que se abrieron en la ciudad para acoger a los niños huérfanos y atender a los hijos de los milicianos que iban al frente. El 25 de noviembre de 1936 ingresó en el PCE. Empezó a llevar las cuentas del Radio Norte, siendo elegida para formarse como dirigente en la Escuela de Cuadros del partido, de donde salió como secretaria de organización del Radio Norte (zona de Cuatro Caminos). Al acabar la guerra entró en contacto con Federico Bascuñana, trabajando con éste en la dirección del sector Norte (zona de Cuatro Caminos). En una reunión celebrada en un descampado, cerca del depósito de aguas del Lozoya, a la que asistió entre otros Enrique Castro, se decidió crear un Comité Provincial, determinándose que el sector Norte, ante la desorganización existente, asumiera sus funciones. Pilar fue nombrada responsable de organización del Comité de Madrid, encargándose de elegir enlaces y dirigentes para los sectores. Una labor complicada por la feroz represión que vivía la ciudad. Su domicilio se convirtió en el centro de reunión de la nueva dirección del partido. Fue detenida el 15 de mayo de 1939 junto a Federico Bascuñana, ingresando en la cárcel de Ventas dos días más tarde.
Conesa Conesa, Julia
Natural de Oviedo. Modista. Ingresó en las Juventudes Socialistas Unificadas a finales de 1937. Gran aficionada al deporte, llegó a ser secretaria deportiva del Sector Oeste. Durante la guerra trabajó como cobradora de tranvías. Fue detenida, junto a un numeroso grupo de militantes de la JSU, acusado, entre otras cosas, de la colocación de pasquines en algunas calles madrileñas con anterioridad a la celebración del día del desfile de la Victoria que decían: "Menos Viva Franco y más pan blanco". Ingresó con 19 años en la cárcel de Ventas el 18 de mayo de 1939. Según señala Hernández Holgado, en el auto-resumen de fecha 7 de julio se menciona, como cargo en su contra, el de "haber sido cobradora de tranvías durante la dominación marxista". El 4 de agosto, Julia Conesa mandó una carta a su madre en la que la pedía que fuera a las Salesas a ver las "tablillas de penados" y solicitara cuanto antes el indulto, en compañía de las madres de sus amigas Adelina García y Julia Vellisca. También la pedía avales que adjuntar a las firmas de vecinos que testificaran su buen comportamiento, y solicitara la revisión de causa para las tres. Si bien aún se estaba a tiempo a tramitar el indulto, lo cierto es que ni la directora de Ventas, Carmen Castro, llegó a cursar las instancias de indulto entregadas al capellán, ni se esperó el enterado de Franco, el cual se firmó el día 13 de agosto, ejecutándose la sentencia el día 5.
Adiós de Julia Conesa a su familia: “Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Cuidar a mi madre. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente.
Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada.
Adiós, madre querida, adiós para siempre.
Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar.
Besos para todos, que ni tú ni mis compañeras lloréis.
Que mi nombre no se borre en la historia.”
García Casillas, Adelina
Modista. Amiga de Julia Conesa, pertenecía a la JSU desde primeros de 1937. Ingresó con 19 años en la cárcel de Ventas el 18 de mayo de 1939. A pesar de contar con menos de 21 años no fue a parar al departamento habilitado para menores, creado a iniciativa de María Sánchez Arbós. Encargada de repartir las cartas entre las presas.
Gil Olalla, Elena
Ingresó en la JSU en 1937. Al finalizar la guerra se encontraba en Murcia, regresando a Madrid a primeros de abril de 1939. Su amigo Rafael Muñoz Coutado la propuso trabajar para el partido, integrándose, junto a Ana López, Victoria Muñoz, Luis Rodríguez y Martina Barroso, en uno de los grupos creados por la JSU en Chamartín de la Rosa, al frente del cual se encontraba Sergio Cruz. Tenía veinte años cuando ingresó en la cárcel de Ventas, el 3 de junio de 1939. A pesar de tener menos de veintiún años no fue destinada al departamento habilitado para menores de edad en la cárcel.
González García, Virtudes
Modista. Se afilió a la JSU en agosto de 1936; fue secretaria femenina del club "Pablo Vargas" antes de pasar a la Comisión de Organización de Comité Provincial. Tras el golpe del coronel Segismundo Casado, no dudó en echarse a la calle en compañía de su amiga María del Carmen Cuesta y explicar a los jóvenes de los pueblos de los alrededores de la capital que era necesario seguir luchando por la República y oponerse a la rendición que planteaba Casado. El 27 de marzo de 1939 fue elegida para el Comité Provincial de la JSU madrileña, con Severino Rodríguez de secretario general. En abril de 1939, con José Pena al frente, el Comité Provincial de la JSU estaba dividido en seis sectores: Norte, Sur, Chamartín, Este, Ventas y Oeste. Valentín Ollero, novio de Virtudes, fue nombrado responsable del Radio Oeste, actuando Virtudes González como enlace entre su novio y Severino Rodríguez, secretario de organización. Tenía diecinueve años cuando ingresó en la cárcel de Ventas el 17 de mayo de 1939. A pesar de tener menos de veintiún años no fue destinada al departamento habilitado para menores de edad en la cárcel. Novia de Valentín Ollero, encausado y fusilado en el mismo proceso, quien dirigía el sector Oeste. Mientras estuvieron encarcelados mantuvieron contacto por escrito, confiando ella en verle antes de la ejecución. Sin embargo, cuando llegaron las chicas al cementerio, los chicos ya habían sido fusilados.
López Gallego, Ana
Natural de La Carolina, Jaén. Estudió en la Escuela Nacional de Castillejos, en el barrio de Tetuán. Seis años de enseñanza primaria antes de aprender corte y confección. Militante de la JSU, durante la guerra fue secretaria femenina del Radio de Chamartín de la Rosa. En febrero de 1937 conoció a Francisco Agudo, en una de sus visitas al frente para aprovisionar de ropa a los jóvenes que luchaban contra el fascismo. El 1 de abril de 1939, el batallón San Quintín entraba en Madrid por Chamartín y acampaba frente a su casa. Fueron días de miedo y angustia. Sin nada que comer, su padre recogía llantas de coche, y ella y sus hermanos iban al frente a por tablones para hacer leña, o aguardaban largas colas para conseguir una barrita de pan y una sardina del Auxilio Social. Amiga de Martina Barroso salían cada tarde a pasear por el barrio, y fue así como se encontraron con Julián Muñoz Tárrega, al que conocían de la JSU. Entusiasmado, Julián les contó que la JSU volvía a funcionar en el barrio y les pidió que se incorporaran al grupo que dirigía Sergio Ortiz en Chamartín de la Rosa, del que también formarían parte Luisa Rodríguez, Victoria Muñoz y Elena Gil Olaya. El 6 de junio de 1939 ingresó en la cárcel de Ventas con veintiún años.
López Laffite, Joaquina
Natural de Trubia, Asturias, donde estaba destinado su padre, comandante del Ejército. La más pequeña de cuatro hermanos huérfanos de padre y madre desde 1931. Se afilió a la JSU en septiembre de 1936, ocupando los puestos de secretaria de cultura del sector Este y ayudante del secretario administrativo del Comité Provincial. El 23 de marzo de 1939, Ignacio Gallego, uno de los dirigentes de la JSU que aún permanecían en Madrid, dejó las riendas de la organización en manos de Severino Rodríguez, siendo nombrada Joaquina responsable de Agitación y Propaganda. Tras la llegada de José Pena a Madrid, en abril de 1939, éste asumirá la dirección, con Joaquina López como secretaria femenina y encargada de los enlaces. Con el objetivo de adquirir fondos para hacer frente a los diferentes gastos que tenían, Severino Rodríguez, Joaquina López, Sinesio Cavada, Rubén Muñoz y Nieves Torres planearon asaltos a varios cines, como el de Tetuán y el Europa o a la estación de Cuatro Caminos para quedarse con la recaudación. El intento que estuvo más preparado fue el atraco a una tienda de combustibles de la calle Dulcinea para apoderarse de la recaudación. Justo en el momento de entrar en el establecimiento reconocieron a varias personas sospechosas, decidiendo no seguir, ante el temor a ser denunciados. Fue detenida el 18 de abril de 1939, junto a sus tres hermanos, su cuñada y una amiga que había ido a verla: Concepción Pérez. Tenía veintitrés años cuando ingresó en la cárcel de Ventas, donde también se encontraban sus hermanas Lola, condenada a veinte años de reclusión y María a seis.
Manzanero Salas, Dionisia
Natural de Madrid. Tercera de los seis hijos de una familia del barrio de Cuatro Caminos. Su padre era militante de la UGT. Durante la guerra, hizo de todo en la retaguardia, desde prestar auxilio a familias necesitadas, o hacer de enfermera en el hospital de las Brigadas Internacionales, a empuñar un rifle en el frente, en el batallón Octubre. Se afilió al PCE en abril de 1938, después de que un obús matara a su hermana Pepita y a otros niños que jugaban en un descampado próximo a su domicilio. Trabajó para el partido como mecanógrafa en el sector de Chamartín de la Rosa. Amiga de Pilar Bueno, al acabar la guerra colaboró con ella, actuando como enlace entre los dirigentes del partido que se quedaron en Madrid. Tenía veinte años cuando ingresó en la cárcel de Ventas el 17 de mayo de 1939.
Carta de Dionisia Manzanero a su familia: “Queridísimos padres y hermanos. Quiero en estos momentos tan angustiosos para mí poder mandaros las últimas letras para que durante toda la vida os acordéis de vuestra hija y hermana, a pesar de que pienso que no debiera hacerlo, pero las circunstancias de la vida lo exigen.
Como habéis visto a través de mi juicio, el señor fiscal me conceptúa como un ser indigno de estar en la sociedad de la Revolución Nacional Sindicalista. Pero no os apuréis, conservar la serenidad y la firmeza hasta el último momento, que no os ahoguen las lágrimas, a mí no me tiembla la mano al escribir. Estoy serena y firme hasta el último momento. Pero tened en cuenta que no muero por criminal ni ladrona, sino por una idea.
A Bautista le he escrito, si le veis algún día darle ánimos y decirle que puede estar orgulloso de mí, como anteriormente me dijo.
A toda la familia igual, como no puedo despedirme de todos en varias cartas, lo hago a través de ésta. Que no se preocupen, que el apellido Manzanero brillará en la historia, pero no por crimen.
Nada más, no tener remordimiento y no perder la serenidad, que la vida es muy bonita y por todos los medios hay que conservarla.
Madre, ánimo y no decaiga. Vosotros ayudar a que viva madre, padre y los hermanos. Padre, firmeza y tranquilidad.
Dar un apretón de manos a toda la familia, fuertes abrazos, como también a mis amigas, vecinos y conocidos.
Mis cosas ya os las entregarán, conservar algunas de las que os dejo.
Muchos besos y abrazos de vuestra hija y hermana, que muere inocente.” Dioni.
Muñoz García, Victoria
Pertenecía a la JSU desde 1936. Al acabar la guerra su amigo Julián Muñoz Tárrega la incorporó al grupo que dirigía Sergio Ortiz en el sector de Chamartín de la Rosa, del que también formaron parte Ana López, Elena Gil, Luisa Rodríguez y Martina Barroso. Victoria era la hermana de Gregorio Muñoz "Goyo", responsable “militar” del sector, y no costó mucho convencerla. Tenía dieciocho años al ingresar en la cárcel de Ventas el 6 de junio de 1939. Su hermano Juan había muerto en comisaría a consecuencia de las palizas recibidas y su otro hermano, Gregorio, había sido fusilado el 18 de mayo.
Rodríguez de la Fuente, Luisa
Modista. Ingresó en la JSU al declararse la guerra, colaborando en trabajos de retaguardia. Al acabar la guerra se encontró un día con Julián Muñoz mientras paseaba por la que había sido Avenida de la Libertad, en el barrio de Tetuán, junto a su amiga Antonia Torres. Julián les informó que la JSU se había vuelto a organizar, animándoles a unirse al grupo dirigido por Sergio Ortiz en Chamartín de la Rosa, del que también formaría parte Ana López, Victoria Muñoz, Elena Gil, y Martina Barroso. Fue detenida el 28 de abril de 1939, denunciada por el agente de Policía Manuel Fernández, que conocía de su filiación comunista durante la guerra. Según sus declaraciones, Julián le habría ofrecido el cargo de jefe de un grupo del sector de Chamartín de la Rosa, para el que tenía que buscar a cinco jóvenes dispuestos a formar parte de él. Cuando fue detenida tan sólo había tenido tiempo de convencer a su primo Isidro Hernández de la Fuente, secretario del Círculo de Vicente Barrios. Tenía dieciocho años al ingresar en la cárcel de Ventas en mayo de 1939.
Torres Llera, Antonia
Militaba en la JSU desde octubre de 1936. Al acabar la guerra formó parte de un grupo de la JSU en Chamartín de la Rosa, dirigido por Sergio Ortiz, junto a Ana López, Victoria Muñoz, Elena Gil, Luisa Rodríguez y Martina Barroso. Tenía dieciocho años al ingresar en la cárcel de Ventas el 3 de junio de 1939. Fue una de las 57 personas condenadas a muerte en la causa 30.426, contra José Pena Brea y cincuenta y siete más. Fue la número catorce. Se salvó de ser ejecutada el 5 de agosto de 1939, junto al resto de sus compañeros. En el parte de ejecución figuraba, por error, como Antonio Torres Yera, debiéndose comprobar su auténtica identidad. Fue fusilada el 19 de febrero de 1940 en el cementerio del Este, siendo enterrada en el mismo.
Álvaro Blanco, Joaquín.
Formaba parte de la organización comunista en Madrid. Ayudante de Sinesio Cavada, jefe militar del Comité Provincial de la JSU. Actuó dentro de las filas de la FET y JONS a favor de la JSU. Tenía un certificado de haber estado en la cárcel “durante el dominio rojo por haber robado una máquina de escribir”. Detenido en mayo de 1939.
Arranz Martín, Felipe.
Miembro de la JSU en Chamartín de la Rosa, Madrid. Formaba parte de un grupo que tenía como misión la recogida de armas. Detenido en mayo de 1939.
Azuaga Yonte, Delfín.
Miembro de la JSU madrileña. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”. Muchos de ellos habían formado parte durante la guerra del Círculo Aida Álvarez, una de las numerosas organizaciones culturales de la JSU.
Bascuñana Sánchez, Federico.
Treinta y dos años. Casado. Metalúrgico. Vivía en una de las primeras casas de la calle Orense. Miembro de la dirección del sector Norte del PCE, zona de Cuatro Caminos. Enlace entre la JSU y el PCE, colaboró con Francisco Sotelo "Cecilio" en la reorganización del PCE en Madrid, junto a Luis Sanabria y Pilar Bueno, una de las “Trece Rosas”, a cuya casa solía ir a comer. A finales de abril, la estructura del PCE aparecía configurada con Francisco Sotelo y Luis Sanabria a la cabeza, Carmen Barrero como responsable femenina y Federico Bascuñana y Pilar Bueno encargados de la organización en Madrid. El primero como enlace con la JSU y la segunda como responsable de crear los radios o sectores. Tras la llegada de Enrique de Castro a Madrid ocupó la secretaría del Comité Provincial. Fue detenido el 15 de mayo de 1939.
Bedmar Arcas, David.
Durante la guerra fue secretario de organización de batallón y brigada, y después del 21 Cuerpo de Ejército. Secretario de organización de la JSU del sector Norte, con José Pena como secretario general del Comité Provincial. Detenido en mayo de 1939.
Bustamante Sánchez, Enrique.
Secretario de propaganda del sector Norte de la JSU madrileña, con Faustino Jiménez como secretario general. Detenido en mayo de 1939.
Criado Pérez, Vicente.
Miembro de un grupo de la JSU del sector de Chamartín de la Rosa, Madrid, dirigido por Ricardo Gómez, el cual tenía como misión la recogida de armas. Detenido en mayo de 1939.
Diego de Diego, Máximo de.
Miembro de uno de los grupos de la JSU del sector de Chamartín de la Rosa, Madrid, el cual tenía como misión la recogida de armas. Detenido en mayo de 1939.
Dodigmon López, Esteban.
Integrante del sector Sur de la JSU, formó parte de un grupo al que se encargó la recolección de armas. Fue detenido, junto a Enrique García Mazas, Blanca Brisac y otros, acusados de preparar un complot contra Franco el día del desfile de la Victoria. Tras prestar declaración en las dependencias que la División de Investigación Política tenía en la calle Almagro, ingresó en la cárcel de Yeserías.
Domínguez Palazuelo, Alfonso.
Miembro de la organización clandestina del PCE en Madrid. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
Escribano Rilova, Jorge.
Miembro del PCE madrileño. Colaboraba en el sector Oeste de la JSU para los trabajos clandestinos y en la búsqueda e introducción de nuevos individuos a la organización. Detenido en mayo de 1939.
Fernández Galán, Celedonio.
Secretario general de la JSU en el sector de Ventas, con José Pena como secretario general del Comité Provincial de la JSU madrileña. En las semanas que estuvo en este puesto organizó tres escuadras con militantes como Hernando Guerra Micó, Mauricio Robledo o Ginés Sarabia. Detenido en mayo de 1939.
Fernández González, Francisco.
Miembro de un grupo de la JSU en el sector de Chamartín de la Rosa, el cual tenía como misión la recogida de armas. Se les acusó de querer acabar con la vida de Franco sin hacer ningún tipo de especificación ni preparación alguna. Detenido en mayo de 1939.
Fernández Peña de Secade, Ramón.
Enlace entre la dirección de la JSU madrileña y los sectores Este, Ventas y Oeste. Detenido en mayo de 1939.
Fuerte Moreno Peñuelas, Antonio.
Integrante de la organización clandestina de la JSU madrileña. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”. Muchos de ellos habían formado parte durante la guerra del Círculo Aida Álvarez, una de las numerosas organizaciones culturales de la JSU.
García Mazas, Enrique "Agudo".
Treinta y cinco años. Casado con Blanca Brisac Vázquez, una de "Las Trece Rosas", con la que tenía un hijo de once años. Músico y miembro del Sindicato de Profesores de Orquesta. Se conocieron tocando en la banda de música que, a pie de pantalla, amenizaba las películas mudas que se proyectaban en el cine Alcalá. Tras casarse se fueron a vivir al barrio Maravillas. Para ganarse la vida, Enrique tocaba el violín en el café Europeo, en la glorieta de Bilbao, y Blanca cosiendo en casa. El alzamiento cogió a Enrique en el balneario de Corconte, en Santander, al que acudía cada verano a tocar con la orquesta de los hermanos Aquino. Estuvieron a punto de ser fusilados pero finalmente quedaron libres, regresando Enrique a Madrid. Al ser estrecho de pecho no fue movilizado al frente, pero quedó adscrito como platillero a la banda de música del Regimiento de Ingenieros, acudiendo de vez en cuando a tocar en algún desfile militar o con motivo de algún mitin republicano. Ingresó en el PCE unos meses después de que estallara la guerra, porque así se lo recomendó Esteban Dodignon y Juan Canepa, presidente y secretario, respectivamente del sindicato. El fin de la guerra hizo que perdiera el contacto con Canepa, hasta que a primeros de abril éste se puso en contacto con él para que le ayudara a encontrar algún trabajo. Integrante de la JSU del sector Sur. Formaba parte de un grupo, encargado de la recolección de armas y la constitución de un depósito. Fue acusado por Manuela de la Hera, cuñada de Juan Canepa, de que en su domicilio se celebraban reuniones clandestinas a las que acudían individuos del Partido Comunista, entre otros Juan Canepa, que preparaban un complot contra Franco el día del desfile de la Victoria. Como consecuencia de la denuncia fueron detenidos Enrique y Blanca, así como Juan Canepa, Esteban Dodignon, la familia García Batanero y una sobrina de ésta que vivía en su casa, Victoria Batanero, y el marido de ésta, Domingo Cándido Luengo. Trasladados a las dependencias con que contaba la División de Investigación Política en la calle Almagro, todos ellos negaron las acusaciones. Juan Canepa, en cuya casa encontró la policía varias armas, se suicidó en los calabozos. La familia García Batanero, así como su sobrina, Victoria, fueron puestos en libertad, siendo trasladados Enrique y Esteban a la cárcel de Yeserías y Blanca a la de Ventas.
González Hernández, Ignacio "Rubio".
Miembro de la JSU madrileña. Detenido en la primavera de 1939, fue acusado de colocar pasquines en las calles de la capital con anterioridad a la celebración del día del desfile de la Victoria, con el lema: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
González Pérez, Manuel.
Miembro de la JSU madrileña. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”. Muchos de ellos habían formado parte durante la guerra del Círculo Aida Álvarez, una de las numerosas organizaciones culturales de la JSU.
González Pérez, Pascual.
Miembro de la JSU madrileña. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
Gutiérrez González, José.
Durante la guerra perteneció a una brigada de guerrilleros en el frente de Guadarrama, pasando varias veces a la zona Nacional disfrazado de Guardia Civil. Responsable militar del sector Norte. Con el fin de conseguir fondos para hacer frente a los diferentes gastos que tenían, la dirección de la JSU planeó la realización de varios atracos, entre ellos al cine Tetuán, en el que intervendrían Sinesio Cavada, José Martín Yuste y José Gutiérrez , y el Europa o a la estación de Cuatro Caminos para quedarse con su recaudación. Detenido en mayo de 1939.
Hernández de la Fuente, Isidro.
Primo de Luisa Rodríguez de la Fuente, una de las “Trece Rosas”. Secretario del Círculo de Vicente Barrios. Integrante de un grupo de la JSU en Chamartín, cuyo secretario general era Manuel González Gutiérrez, que tenía como misión la recogida de armas. Se les acusó de querer acabar con la vida de Franco sin hacer ningún tipo de especificación.
Latorre Toledo, Adolfo.
El 31 de marzo de 1939 regresó a Madrid desde Valencia. Jefe de un grupo de la JSU madrileña en el sector Norte –Lorenzo Rincón, Francisco Nieto y Marcelino Martín- cuya misión era recorrer los frentes de guerra de los alrededores de Madrid por si quedaba algo de material bélico abandonado. Detenido en mayo de 1939.
Lillo Carballo, Pedro.
Miembro de la JSU madrileña. Detenido la primavera de 1939 fue acusado de colocar pasquines en la calle de la capital con anterioridad al desfile de la Victoria, con el lema: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
López del Pozo, Antonio "Gordo".
Veinte años. Camarero. Voluntario en el batallón de milicias "Las Águilas" durante la guerra. Afiliado a la JSU desde febrero de 1937. Secretario de organización del Comité Provincial de la JSU madrileña, al que Ignacio Gallego, antes de exiliarse, dejó encargado la preparación de la organización juvenil. Con Severino Rodríguez aparece como secretario de Agit-Prop. José Pena Brea, secretario general de la JSU, le encargó de los servicios especiales: el contacto con las demás organizaciones antifascistas y la búsqueda de personas que pudieran introducirse en la Falange y favorecer a la JSU o al PCE. Fue detenido el 12 de mayo de 1939.
López González, Carlos.
Hermano de Fernando López. Miembro de la JSU madrileña. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
López González, Fernando.
Hermano de Carlos López. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
Luengo Fernández, Domingo Cándido.
Natural de Jaraíz de la Vera, Cáceres. Casado con Victoria Batanero Henche, 28 años. Estudiaba para practicante, alcanzando durante la guerra el grado de capitán de Sanidad Militar del Ejército de la República. La guerra le llevó a Madrid. Vivían en casa de Celestino García Novoa, tío de Victoria, en la calle Lope de Vega. Apenas si salían a la calle por miedo a ser detenidos. Miembro de la JSU madrileña en el sector Sur, formaba parte de un grupo dedicado a la recolección de armas. Fue detenido, junto a Enrique García Mazas, Blanca Brisac y otros, acusados de preparar un complot contra Franco el día del desfile de la Victoria. Tras prestar declaración en las dependencias que la División de Investigación Política tenía en la calle Almagro, ingresó en la cárcel de Yeserías.
Martín Acirón, Vicente.
Integrante de la organización clandestina de la JSU, participando en sus actividades. Detenido en mayo de 1939.
Martínez Pérez, Julio.
Argentino nacionalizado español. Veintidós años. Comunista. Ingresó en el cuerpo de carabineros al poco de estallar la guerra. Luchó en varios frentes, entre ellos el de Brunete. Tras contactar con Rafael Muñoz Coutado "Falín" se incorporó a un grupo de la JSU en Chamartín de la Rosa encargado de la recogida de armas. Días más tarde, Joaquín Ferreira, un antiguo compañero carabinero, le ofreció un fusil para la organización. Lo que Julio Martínez no sabía es que Joaquín era uno de los muchos policías que en aquellos días se hacían pasar por “rojos” para localizar y detener a los comunistas que quedasen libres en Madrid. Julio Martínez mordió el anzuelo y se convirtió, sin saberlo, en uno de los hilos que iba a llevar a la madeja de la JSU. Detenido en mayo de 1939.
Montilla Torres, Francisco.
Voluntario del Ejército republicano. Amigo de Rubén Muñoz Arconada, quien se alojaría en su casa tras salir del campo de concentración de Chinchón. Responsable del sector Este de la JSU madrileña, dirigida por José Pena. Detenido en mayo de 1939.
Muñoz Arconada, Ruben.
Veintitrés años. Hasta el 5 de abril de 1939 estuvo internado en el campo de concentración de Chinchón. Su hermano, Felipe, había sido el primer líder de la JSU en Madrid tras la unificación de las juventudes socialistas y comunistas. Secretario de organización del Comité Provincial de la JSU madrileña, con Severino Rodríguez, tras el nombramiento de José Pena como nuevo secretario general de la JSU pasó a desempeñar el cargo de secretario de agitación y propaganda, para lo que contaba con tres multicopistas, una de ellas en su casa. Dadas las dificultades para desarrollar su trabajo en esos momentos se le pidió que ayudara a Severino Rodríguez en la creación de células, encargándose del sector Norte. Fue detenido el 12 de mayo de 1939.
Muñoz Coutado, Rafael "Falín".
Veintidós años. Durante la guerra luchó en la sierra, en el batallón , perdiendo la pierna izquierda, siendo posteriormente elegido concejal del Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa en representación de los jóvenes comunistas. Incorporado por Gregorio Muñoz y José Bustillo, formó parte de un grupo de la JSU en Chamartín de la Rosa que tenía como misión la recogida de armas. Detenido en mayo de 1939.
Nieto Arroyo, Luis.
Integrante de la organización clandestina del PCE en Madrid. Detenido en mayo de 1939.
Nieto Vaquerizo, Francisco.
Formó parte de un grupo de la JSU en el sector Norte, encargado de recorrer los frentes de guerra en torno a Madrid y recuperar el material bélico abandonado. Detenido en mayo de 1939.
Nogueira Martín, Gil.
Formó parte de un grupo de la JSU en el sector de Chamartín de la Rosa, Madrid, que tenía como misión la recogida de armas. Se les acusó de querer acabar con la vida de Franco sin hacer ningún tipo de especificación. Detenido en mayo de 1939.
Ollero Paredes, Valentín.
Novio de Virtudes González García, una de las “Trece Rosas”. Responsable del sector Oeste de la JSU madrileña con José Pena como secretario general. Colaboraban con Valentín, militantes como Jorge Escribano Rilova y Fermín Guerrero. Detenido en mayo de 1939.
Pena Brea, José.
Veintiún años. Empleado de seguros en Madrid. Ingresó en la Juventud Comunista en 1935, desempeñando el cargo de secretario de organización de varios sectores antes de la guerra. Durante ésta fue secretario general del radio 1 (Este), ubicado en el Palacio de March, secretario general del Comité del Frente de Brunete y del de Guadalajara, miembro del Comité Provincial de Madrid y de la Comisión Ejecutiva de Euzkadi, secretario de cuadros y administrativos de la Comisión de Educación al soldado del Ejército del Centro y del Ejército de Extremadura, secretario de la Escuela Nacional de Cuadros dirigentes "Trifón Medrano" y secretario de Educación Técnica del Ejército del Centro. Tras intentar salir por el puerto de Alicante, fue uno de los miles de republicanos internados en el campo de concentración de Los Almendros, de donde será conducido a la plaza de toros, primero, y al cuartel de Benalua, después, para ser “clasificado”. El 7 de abril quedó en libertad, marchándose a Madrid, donde llegó tres días más tarde. Tras reunirse con Severino Rodríguez, secretario general de la JSU, y ponerle éste al tanto de la situación, todo el Comité Provincial acordó nombrar a José Pena secretario general de la organización, pasando Severino a ocupar el puesto de secretario de organización. Su primer objetivo fue contactar con el partido, para lo que Severino le facilitó un enlace, Federico Bascuñana, el cual vivía en una de las primeras casas de la calle Orense, donde era muy conocido. Pena intentó que Bascuñana le facilitara un contacto directo con la dirección del PCE, pero Bascuñana se negó por razones de seguridad. Detenido en la madrugada del 11 de mayo de 1939, fue llevado a la comisaría de Puente de Vallecas donde le interrogaron hasta conseguir que les hablara del PCE y la JSU. El juicio tuvo lugar el 3 de agosto en las Salesas, siendo condenados a muerte 57 de los 58 procesados por un “delito de adhesión a la rebelión”. Aquel mismo día se celebraba en la Iglesia de Jesús una misa por el eterno descanso del comandante Isaac Gabaldón, su hija y su conductor, asesinados en extrañas circunstancias por el llamado “Grupo de Audaces” de la JSU el 29 de julio en Talavera de la Reina. En represalia por ello, fue fusilado dos días más tarde, junto a las “Trece Rosas” y cuarenta y dos compañeros más, en las tapias del cementerio madrileño del Este.
Prieto Martín, Román.
Miembro de un grupo de la JSU del sector de Chamartín de la Rosa, Madrid, encargado de la recogida de armas. Se les acusó de querer acabar con la vida de Franco sin hacer ningún tipo de especificación. Detenido en mayo de 1939.
Rodríguez Preciado, Severino "Gordito".
Natural de Almagro, Ciudad Real. Diecinueve años. Vaciador de profesión. La guerra le llevó a Madrid. Pocos días antes de su final fue nombrado máximo responsable de la JSU en la capital. Al finalizar la guerra, la primera decisión que tomó fue intentar contactar con los amigos y compañeros que aún conservaban la vida y no habían sido hechos prisioneros. La estación de metro de Goya, el bar Chumbica, junto a la de Cuatro Caminos, y la Mallorquina, en la Puerta del Sol, eran zonas habituales de encuentro. Un piso en la calle Coloreros y otro en la de Dulcinea pasaron a ser lugares de reunión. Intentó contactar con el PCE a través de Juan Canepa pero no le encontró, consiguiéndolo finalmente a través de Federico Bascuñana. Miembro del Comité Central del PCE, dirigido por Enrique Castro, en representación de la JSU. Tras la llegada de José Pena a Madrid, Severino le propuso como nuevo Secretario de la JSU, pasando a desempeñar el cargo de secretario de organización y encargado de extender la JSU por los barrios. Fue detenido el 13 de mayo de 1939. Se derrumbó en los primeros interrogatorios, confirmando los nombres dados por José Pena y añadiendo otros, ofreciéndose finalmente a colaborar.
Sanabria Muñoz, José Luis.
Treinta y dos. Afiliado al PCE al estallar la guerra. Fue uno de los pocos que no se movió de Madrid durante toda la contienda. Trabajó como mecanógrafo en la Comisión de Agitación y Propaganda del sector Norte. Utilizaba dos identidades falsas, José Luis García y Joaquín Falcó. Contacto de Francisco Sotelo Luna , colaboró con éste en la reorganización del PCE en Madrid, junto a Federico Bascuñana y Pilar Bueno, una de las “Trece Rosas”, a cuya casa solía ir a comer. A finales de abril, la estructura del PCE aparecía configurada con Francisco Sotelo y Luis Sanabria a la cabeza, Carmen Barrero como responsable femenina y Federico Bascuñana y Pilar Bueno encargados de la organización en Madrid. Miembro de la dirección del PCE en Madrid, junto a Enrique Castro y Carmen Barrero. Detenido en mayo de 1939.
Sánchez Pérez, Enrique "El Cardiaco".
Militante de la JSU madrileña. Detenido en mayo de 1939, junto a otros muchachos de la JSU a los que acusaron de tramar un complot y colocar pasquines en las calles de la capital, días antes del desfile de la Victoria, con la leyenda: “Menos Viva Franco y más pan blanco”. Muchos de ellos habían formado parte durante la guerra del Círculo Aida Álvarez, una de las numerosas organizaciones culturales de la JSU.
Sandoval García, Gregorio.
Militante de la JSU madrileña. Detenido en la primavera de 1939, fue acusado de colocar pasquines en las calles de la capital con anterioridad al día del desfile de la Victoria, con el lema: “Menos Viva Franco y más pan blanco”.
Sotelo Luna, Francisco "Cecilio".
Natural de Sevilla, donde se afilió al PCE en 1933. Cuarenta años. Al estallar la guerra huyó oculto en el buque carbonero Luis Adaro, que le llevó a Asturias, marchando más tarde a Francia. Regresó a España, primero a Barcelona y en septiembre de 1936 a Madrid, donde se enroló en el batallón “Voluntarios Andaluces”, con el que luchó en el frente hasta abril de 1937. De vuelta a Madrid trabajó como ordenanza en la sede del Comité Central del PCE, en la calle Serrano, 6. Al final de la guerra su quinta fue movilizada, volviendo al frente. La derrota le llevó a Alicante con la intención de embarcarse, quedando, como tantos otros atrapado. Preso en el campo de concentración de Albatera, fue encargado por Jesús Larrañaga y Casto García Rozas, máximos dirigentes del partido en el mismo, de escapar y dirigirse a Madrid para hacerse cargo del mismo tras la detención de Matilde Landa. El primer contacto en la capital fue Luis Sanabria Muñoz quien mantenía relación con un grupo de Cuatro Caminos que se habían salvado de las detenciones practicadas por la policía tras la caída de Matilde de Landa. El más destacado era Federico Bascuñana, quien actuaba como enlace con los jóvenes de la JSU. Dado que carecía de una vivienda fija, se alojó en casa de Pilar Bueno, una de las “Trece Rosas”, donde también acudían a comer Luis Sanabria y Federico Bascuñana. En uno de sus paseos se encontró con Carmen Barrero Aguado , otra de las “Trece Rosas”, a la que había conocido en Valencia, incorporándola a la organización como responsable femenina. La estructura organizativa del PCE quedaba configurada a finales de 1939 con Francisco Sotelo y Luis Sanabria a la cabeza, Carmen Barrero como responsable femenina y Federico Bascuñana y Pilar Bueno encargados de la organización en Madrid. Fue detenido el 15 de mayo de 1939, junto a la mayoría del Comité Provincial de la JSU y parte de los dirigentes del PCE madrileño.

BIBLIOGRAFÍA

FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, CARLOS: "Madrid clandestino. La reestructuración del PCE, 1939-1945". Fundación Domingo Malagón. Madrid, 2002
FONSECA, CARLOS: “Trece rosas rojas. La historia más conmovedora de la guerra civil”. Ediciones Temas de Hoy. Madrid, 2004
HERNÁNDEZ HOLGADO, FERNANDO: "La prisión de Ventas: de la República al franquismo, 1931-1941". Marcial Pons Historia. Madrid, 2003
NÚÑEZ DÍAZ-BALART, MIRTA Y ROJAS FRIEND, ANTONIO: “Consejo de Guerra. Los fusilamientos en el Madrid de la posguerra (1939-1945)”. Compañía Literaria. Madrid, 1997






1 comentario:

  1. Hola busco familiares de Rafael Muñoz Coutado "Falin" soy sobrino nieto

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