De la Unión de Juventudes Comunistas a la Juventud Socialista Unificada

TALLER DE HISTORIA DEL PCE "MARUSIA"

Carlos Alejo Casado Gómez (1)

INTRODUCCIÓN

En la historia contemporánea de España existen aún importantísimos temas que apenas han sido estudiados, en mi opinión, porque se les considera de una importancia secundaria. Este podría ser el caso de la historia del asociacionismo juvenil político.

Habitualmente, se tiende a identificar mecánicamente la línea política y la actividad que han desarrollado las organizaciones juveniles políticas, con la línea del partido al cual están ligadas. Esto se ha demostrado en la historia de España como un grave error; quizá el ejemplo más claro sea todo el proceso de formación de la Juventud Socialista Unificada.

El objeto de este estudio es fundamentalmente poner de manifiesto la importancia de la juventud en la historia de España, hasta ahora bastante relegada al olvido. Sirvan como ejemplos, la creación del PCE que surge merced a una escisión socialista, concretamente de su rama juvenil, o la fuerte influencia que la Federación de Juventudes Socialistas tiene en el proceso de radicalización del PSOE entre 1934 y 1937. Y por último, quizá el ejemplo más claro sea el proceso de creación de la JSU, donde la fuerza de dos organizaciones débiles, poco implantadas y en su estructura bastante sectarias, se transforma en el gran aglutinador de la juventud española de izquierdas, creciendo su número de afiliados en progresión geométrica entre los años 1934/37, para llegar a movilizar y organizar a miles de jóvenes en sus filas a inicios de la guerra civil.

Pretendo explicar la formación de la JSU partiendo fundamentalmente del tronco comunista, es decir, de la historia de la Unión de Juventudes Comunistas hasta que llega a convertirse en JSU. He elegido esta estructura debido a que es innegable que la iniciativa del proceso de unidad la llevó aquélla impulsada por la Internacional Juvenil Comunista y además, porque la historia de la UJC hasta 1934 es aún más desconocida desde el punto de vista historiográfico, que la historia de la FJS. (2)

1. EL MOVIMIENTO JUVENIL DE IZQUIERDAS ANTES DEL NACIMIENTO DE LA UJC: LA FJS

Las Juventudes Socialistas existen realmente en España desde los primeros años del siglo XX. En agosto de 1907 una delegación asistió a una Conferencia Internacional celebrada en Stuttgart, donde se dio a la FJS un programa de reivindicaciones que intentarían poner en práctica en España. Las medidas que proponía la recién nacida Internacional Juvenil Socialista son de carácter netamente de izquierdas pero lejanas de la vía insurreccional que se impondría en estas organizaciones a partir de la Revolución rusa. Podría decirse que son medidas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los jóvenes obreros, pero de ellas no se extrae un llamamiento a la revolución.

El trabajo de la FJS en España se centra especialmente en lo relativo a las condiciones de trabajo de los jóvenes obreros. Propone medidas de jornada máxima, de prohibición del trabajo nocturno, de descanso dominical y de creación de una inspección de trabajo especialmente dedicada a la juventud obrera. Para el fomento de la enseñanza para jóvenes obreros y aumento del nivel cultural, proponen incluir la enseñanza dentro del horario laboral, hacerla obligatoria, supresión del castigo corporal por parte de los maestros, etc.

Otro campo en el cual trabaja activamente la FJS es el antimilitarismo, sobre todo a partir de 1909 con el estallido del conflicto de Marruecos. Cuando el gobierno se propone el embarque de los reservistas, el PSOE y la UGT hacen un llamamiento a la huelga general que se producirá el 2 de agosto, sobre todo centrada en Barcelona. Ya el día 10 de julio, por lo tanto, antes de la huelga, la FJS había hecho público un manifiesto contra el embarque y contra la guerra imperialista. Además, la represión ejercida contra los huelguistas y los posteriores encarcelamientos, dieron a la FJS un nuevo frente de lucha que se centraba en la petición de amnistía.

La 1ª Guerra Mundial también será un momento en el cual los jóvenes socialistas tendrán ocasión de poner de manifiesto su antimilitarismo, y cómo no, su internacionalismo. En la guerra los que se enfrentaban no eran Estados, sino los obreros de estos Estados entre sí. Es de destacar en este punto, que frente a la actitud guerrerista del PSOE que se alineó claramente con los aliados, la FJS fue capaz de tener un criterio independiente, llevando a cabo campañas contra la guerra como tal y en solidaridad con los jóvenes socialistas movilizados en Europa, como es el caso del alemán Karl Liebknecht, fundador de la Internacional Juvenil Comunista, y que fue encarcelado por el Káiser por negarse a incorporar a filas. Apreciando estas diferencias políticas entre la FSJ y el PSOE, ya en 1914, es posible entender posteriormente la formación del PCE debido a una escisión de estos mismos jóvenes socialistas.

Ante la escasez aludida, he utilizado fuentes orales: entrevistas con Segis Álvarez, militante en su día de la UJC, fue miembro de su Buró Político y participó al más alto nivel en la Comisión Nacional de la Unidad; y Tuñón de Lara, historiador y miembro del Comité Central de la UJC, de la JSU y dirigente de la FUE.

2. LA REVOLUCIÓN SOVIÉTICA. EL NACIMIENTO DEL PCE Y LA UJC

La creación de la Internacional Comunista en el mes de marzo de 1919 fue el pistoletazo de salida para la creación de partidos y organizaciones juveniles comunistas en todo el mundo. En diciembre de 1919 el Congreso de la Federación de Juventudes Socialistas decide adherirse a la III Internacional. El Partido Comunista de España es hijo de la Revolución Socialista Soviética, como todos los partidos comunistas del mundo, y como todos los partidos comunistas surge de una escisión socialista.

La fascinación producida por la Revolución rusa en los jóvenes socialistas, hace que éstos apuesten claramente por la vía insurreccional de carácter bolchevique, pues esta fórmula había demostrado su eficacia en Rusia. Los jóvenes socialistas pensaban que en el PSOE la tendencia era similar por lo que no dudaron en adherirse a la III Internacional, suponiendo que el partido haría lo mismo en cuanto reuniese cu congreso. Pero esto no fue así.

El 7 de marzo de 1920, la FJS decide emprender la creación en España de un partido comunista adherido a la III Internacional. Unos 10.000 militantes de la FJS pasaron a formar parte del recién nacido Partido Comunista Español. Sólo la Federación bilbaína, fuertemente influida por Indalecio Prieto, rehusó de participar en la escisión.

Cuando el 9 de abril de 1921 se reúne el Congreso del PSOE que debía decidir su adhesión a la III Internacional, la mayoría del Congreso no la apoyó a pesar de que hay un fuerte sector partidario de ésta. En regiones como Vizcaya, Asturias o Madrid (donde hay mayor tradición de lucha obrera) es donde más eco tienen las posturas partidarias de la III Internacional. Los socialistas descontentos con la postura tomada, deciden llevar a cabo una nueva escisión creando el Partido Comunista Obrero de España, que en breve tiempo se fundiría con el Partido Comunista Español dando lugar ese año al Partido Comunista de España.

Pero ya antes de 1921 existía, al menos formalmente, la Unión de Juventudes Comunistas (UJC). El 21 de julio de 1920, el Partido Comunista Español emite en su publicación El Comunista, una resolución del Comité Nacional en la cual se manifiesta la voluntad de creación de una organización juvenil comunista, bajo las siglas UJC. Es razonable pensar que no le sería difícil al Partido Comunista Español la organización de unas juventudes comunistas, ya que el propio partido acababa de nacer como escisión de la FJS, con lo cual la edad media de sus militantes era extremadamente baja.

Tras el Congreso del PSOE que genera la escisión de la que surge el PCOE, se produce el Congreso de la FJS (reorganizada tras la escisión que dio lugar al Partido Comunista Español). En este Congreso se plantea de nuevo la adhesión a la III Internacional y, a diferencia de su partido, la mayoría del Congreso de la FJS es partidario de la adhesión, con lo cual el PSOE se queda por segunda vez sin juventudes, ya que éstas abandonan el Partido para adherirse al recién nacido Partido Comunista Obrero de España. Tomaron el nombre de Federación de Juventudes Comunistas de España.

El 14 de noviembre de 1921 se unieron los dos partidos comunistas, dando lugar al PCE (Sección española de la III Internacional). Este mismo mes las dos federaciones juveniles comunistas se fusionaron, dando lugar a la Unión de Juventudes Comunistas de España. Se nombró Secretario General a Tiburcio Pico, sustituido por Luis Portela en la Conferencia Nacional de Unidad, celebrada el 22 de diciembre de 1921.

Sobre el carácter que tienen estas primeras Juventudes Comunistas, es clarificador el documento o resolución del Comité Nacional del Partido Comunista Español publicado por el nº 13 de “El Comunista” del 21 de julio de 1920, bajo el título de “Bases para la creación de una organización juvenil comunista”. La iniciativa de crear la organización surge de los órganos del Partido, no se trata de un grupo de jóvenes comunistas que se agrupan para crearla. Esta decisión tiene como objetivo servir de “correa de transmisión” de las ideas del partido a la juventud: “la juventud obrera y campesina debe ser terreno predilecto de las propagandas del partido comunista”. No habla de la propaganda de la juventud comunista, sino la del partido. Se considera a la juventud comunista como “su más valiosa auxiliar”. El concepto de auxiliar viene a expresar una dependencia y un papel en cierto modo secundario o de apoyo.

La misión de la futura UJC era claro: “combatir a los partidos burgueses y a sus serviles lacayos, los socialistas de la II Internacional (...), contra los anarquistas que combaten al Estado soviético...”. De esta primera época son términos que veremos aparecer con frecuencia en escritos y publicaciones comunistas, como “socialfascistas” y “anarcotraidores”.

La creación de la UJC se produce a instancias de la Internacional Juvenil Comunista, de la que pasa a ser su sección española. También se regulan en este punto, las relaciones entre la juventud comunista y el Partido con estas palabras: “Para las relaciones colectivas entre el Partido y las Juventudes, se establece un principio esencial: Independencia y contacto estrecho y ayuda mutua entre ambos. Al efecto, se adopta el sistema de que un representante del Comité Nacional del Partido, forme parte con su voz y voto de la Federación de Juventudes y viceversa...”. (3)

Este punto muestra una cierta contradicción con puntos anteriores, pues postula la independencia de la UJC, cuando anteriormente la trataba como “auxiliar” y “la mejor forma de hacer llegar la propaganda ideológica del partido a los jóvenes”. Además no es propio de organizaciones independientes que miembros de la una tengan voto en la otra.

La edad máxima de permanencia en la UJC queda en los 25 años. Además precisa la obligatoriedad de pertenecer a un sindicato de clase, aunque no se precisa a cuál, ya que por entonces el Partido Comunista no tiene aún una apuesta definida en el terreno sindical, sin embargo es mayoritaria la afiliación a UGT.

En el punto 7º se aprecian dos cuestiones que serán constantes en la línea de la UJC. En primer lugar, la importancia que se da a la presencia de intelectuales o estudiantes en sus filas se plasma en la reserva de un puesto en el Comité Nacional de la Federación a un representante de los jóvenes estudiantes. En segundo lugar, es importante apreciar que desde sus inicios se concibe la Juventud Comunista como una suma de células sectoriales, es decir, se permite trascender la estructura territorial para crear células de estudiantes, de fábricas, etc. La IJC se reúne por primera vez el 26 de agosto de 1919 en Viena. Asisten a esta reunión representantes de Rusia, Alemania, Polonia, Hungría, Italia y Austria. Allí convocan un congreso en Berlín, que hubo de ser clandestino, al que asistieron ya delegados de 14 países, que acordaron la denominación Internacional Juvenil Comunista, para sustituir a la Unión Internacional de Organizaciones Juveniles.

El primer contacto español con la IJC lo llevó a cabo la FJS por medio de una carta fechada el 31 de diciembre de 1919 firmada por el entonces socialista R. Merino García. Pero como es sabido, la FJS emprendía en 1920 una escisión que daría lugar al Partido Comunista Español, y más tarde a la UJC. En 1921, la Unión de Juventudes Comunistas de España envía delegados, ya como miembro de pleno derecho, al II Congreso de la IJC.

3. LA POLÍTICA DE LA UJC ANTES DE LA UNIDAD (1921-1934)

La actividad política de la UJC desde su nacimiento en 1921 hasta el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923, se centra sobre todo en la estructuración formal de la organización, dotándola de órganos directivos, e intentando darse a conocer entre los jóvenes. La UJC es en este período una organización pequeña, muy radical y bastante sectaria. Es comprensible que una organización que proviene de una escisión de otra, tenga una cierta dosis de sectarismo. Es consecuencia lógica de la necesidad de marcar las diferencias con otras organizaciones para explicar la necesidad del nacimiento de ésta.

Las consignas dadas por la IJC marcan una política de gran hostilidad con respecto a otras concepciones de la izquierda que se salen de la ortodoxia del marxismo-leninismo. Los socialistas, los anarquistas y, a la muerte de Lenin, también los trotskistas, son calificados de traidores y enemigos del proletariado. Aunque quizá, los mayores odios de la III Internacional se les llevan los trotskistas, y no por cuestiones ideológicas sino por tratarse de la disidencia más cercana en el tiempo. Así pues, los primeros pasos que da la UJC, es decir, la Sección española de la Internacional Juvenil Comunista, son marcadamente solitarios.

Las reducidas dimensiones de la UJC son explicables porque el PCE que acababa de fundarse, se nutría fundamentalmente de cuadros jóvenes provenientes de las antiguas Juventudes Socialistas. Es decir, en un primer momento los comunistas jóvenes se dedican a la estructuración del partido, dejando en un segundo plano la creación de la Juventud Comunista. Sirvan como ejemplo algunas de las escasas cifras con que se cuenta de 1922: 487 afiliados en Asturias y 761 en Vizcaya, que eran las zonas de mayor implantación comunista. Para hacernos una idea comparativa de la implantación de la UJC en 1922, la FJS anterior a la escisión que crea el Partido Comunista Español, tiene más de 10.000 afiliados, que pasan al Partido pero no a la UJC. Otro dato numérico significativo puede ser la publicación de El Joven Comunista, órgano de prensa de la UJC, con una tirada que llegó a los 15.000 ejemplares en alguna ocasión.

Así pues, la Juventud Comunista ofrece a los jóvenes el gran atractivo de ser la formación política homologada, a través de la IJC, con los jóvenes bolcheviques que habían hecho la primera revolución socialista de la historia. Pero la UJC tiene el problema de ser una organización clandestina la mayor parte del tiempo, con una orientación sectaria y unas estructuras rígidas calcadas del modelo leninista del PCE.

Muchos dirigentes de la UJC critican este periodo calificándola como un partido de jóvenes, no siendo realmente una organización juvenil. A pesar de todo y una vez legalizado el PCE tras la dictadura, la UJC crece velozmente. Sale de la dictadura con unos 400 militantes, bastantes menos que en 1921. Pero en 1931 tiene ya 4.000 afiliados, que crecerán hasta 11.000 en 1933. De todos modos, su implantación no tiene comparación con los más de 50.000 afiliados de la FJS, en ese mismo año.

En esta fase, la actividad lejos de caracterizarse por las grandes movilizaciones, es fundamentalmente interna, alternada con la edición de propaganda y del periódico El Joven Obrero. La labor propagandística se centra en dos temas, la guerra de Marruecos y las condiciones laborales de los jóvenes. En julio de 1922, la UJC publica un manifiesto contra la guerra titulado “La antorcha”.

En el plano más interno la UJC participa en el III Congreso de la IJC, y celebra su I Congreso Nacional el 17 de agosto de 1923, tras una conferencia en diciembre del año anterior, donde se elaboraron los Estatutos y se fijaron los 25 años como edad máxima de permanencia en la UJC. De este primer congreso no se conservan las tesis ni ninguna documentación.

En este periodo también se trata de fomentar las relaciones con otras organizaciones, o al menos se trata de dar esta imagen. El 22 de agosto de 1922, la UJC publica una carta abierta a los jóvenes socialistas y sindicalistas (CNT), en la cual se propone el trabajo en común sobre unos puntos básicos, como son la condena de la guerra de Marruecos y el trabajo de los jóvenes. Pero en mi opinión, el objetivo real de esta publicación no es tanto trabajar en común con las organizaciones de socialistas y anarquistas, sino atraerse hacia la UJC a los afiliados de otras organizaciones, ya que en este periodo es impensable una colaboración con socialistas y libertarios, pues esto iría contra la línea de la Internacional.

Los ocho años de dictadura del general Primo de Rivera dejaron a la recién nacida UJC totalmente exhausta, consecuencia de su obligada clandestinidad y de las persecuciones políticas. Socialistas y comunistas tuvieron posturas bien diferenciadas ante el golpe de estado de Primo de Rivera. Mientras los comunistas, PCE y UJC, y anarquistas llamaban a la huelga general, el PSOE y la FJS pedían calma a la población en espera de ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. En esta ocasión, el tradicional radicalismo de la FJS no fue suficiente para que éstos se salieran de la línea marcada por el PSOE.

La huelga general tuvo escasa y desigual incidencia, destacando el seguimiento obtenido en el País Vasco y Asturias, zonas donde tenían mayor implantación los comunistas, llegando a controlar determinadas ramas de la UGT.

Consolidada la dictadura, fueron prohibidos todos los partidos políticos excepto el PSOE y la Unión Patriótica, grupo de apoyo a la dictadura. Con esta medida el régimen trató de institucionalizar cierta oposición política, reprimiendo duramente otras, como fueron anarquistas y comunistas. En este periodo, la UJC se fue debilitando, debido a dos factores, la represión política y la constante absorción de cuadros dirigentes por parte del partido, que estaba sufriendo muchas bajas a consecuencia de los encarcelamientos. La oposición juvenil al régimen se camufló bajo la forma de asociaciones deportivas, culturales, y sobre todo estudiantiles.

A partir de 1925, hay un creciente descontento en la Universidad debido a que la dictadura había depuesto a varios catedráticos por motivos políticos. Los jóvenes empezaron a movilizarse contra la dictadura, y en defensa de sus derechos como estudiantes. En enero de 1927 se funda la FUE (Federación Universitaria Escolar) como una organización de talante democrático, por lo tanto contraria a la dictadura, y podría decirse que con cierta tendencia de izquierda. La participación de la UJC en la FUE es escasa por no decir nula, si atendemos al exiguo número de militantes que tenía en esa época y a que la gran mayoría son obreros. No obstante, la FUE cuenta con el apoyo y la simpatía de la UJC, como cualquier movimiento contra la dictadura.

Surgen también en este periodo en el seno de las Juventudes Socialistas, los primeros grupos de disidencia, que se organizan en el llamado “Grupo Rebelión”. Este grupo propugnaba en el mismo seno de la FJS, salidas a la dictadura de carácter insurreccional. Es precisamente este grupo quien apoya las sublevaciones de Jaca y Cuatro Vientos. Este tipo de disidencias socialistas coincidente con la estrategia insurreccional de la UJC, explica que años después la UJC y la FJS pudieran llegar a un proceso de unidad. Existe además un fuerte paralelismo entre este Grupo Rebelión y el que se creará más adelante en torno a la revista Renovación, ya que ambos son disidencias izquierdistas y van a coincidir con la estrategia de la UJC.

La República supone para la UJC el primer periodo en que su actividad es completamente legal. Los comunistas, aún siendo firmes defensores de la República, critican que no haya habido ninguna transformación en las estructuras económicas que sustentaron la dictadura. La postura de la UJC y del PCE en este primer período de euforia republicana, no fue generalmente entendido por la población, siendo considerados por muchos como “aguafiestas” cuando no enemigos de la República.

Pero la sociedad española de la República está viviendo un periodo de paulatina radicalización y polarización en los extremos. Se puede decir que el crecimiento de UJC, así como la radicalización de la FJS, avanza de forma proporcional a la expansión de los totalitarismos en Europa. El crecimiento de UJC es especialmente espectacular, teniendo en cuenta que parte de una realidad extremadamente débil, no más de 400 militantes en todo el Estado. En junio de 1931, la Juventud Comunista empieza a publicar Juventud Roja, que tendrá una periodicidad quincenal con más de 15.000 ejemplares.

En 1932 la UJC decide trasladar la sede de su Comité Central a Barcelona, con el fin de hacer de Cataluña su principal baluarte, ya que en esta zona y sobre todo en Barcelona, se produce un rapidísimo crecimiento industrial en este momento.

Este año quizá sea uno de los más decisivos en la trayectoria política de la UJC. Por iniciativa de la Internacional Comunista, el PCE sustituye al secretario general, José Bullejos, y a su equipo de dirección, lo que lleva consigo la sustitución de Olmos, por entonces secretario general de la UJC, por Jesús Rozado. Estas “sustituciones” se explican por la consigna dada por la IC, que postula la colaboración con otras fuerzas políticas de izquierda, sobre todo socialistas, ante la cada vez más fuerte amenaza del fascismo y del nazismo. La Unión Soviética, principal impulsora de la Internacional, temía que si los totalitarismos no eran frenados en sus propios países, acabarían volviéndose contra ella. Como dijimos anteriormente, el sectarismo había llevado al PCE a un fuerte aislamiento con respecto a otras fuerzas políticas, lo cual no beneficiaba a los intereses de la Internacional.

Si hasta 1932 la UJC no se proponía en absoluto la movilización de la juventud, a partir de la superación de los 10.000 militantes, la dinámica es totalmente contraria, la UJC gana cada vez más poder de convocatoria. Prueba de que existe una importante afluencia de militantes de la UJC, es que en 1932, el Comité Central de la UJC decide crear una organización infantil, “Los Pioneros Rojos”, para organizar e ir educando a los niños o jóvenes que aún por cuestión de edad no tienen plena capacidad para la militancia política. Las organizaciones de Pioneros son creadas por gran cantidad de organizaciones juveniles comunistas en todo el mundo, como no, copiando el modelo soviético. Estas organizaciones tienen un claro paralelismo con las organizaciones infantiles fascistas. “Los Pioneros Rojos” de la UJC publican incluso su propia revista con el nombre de Alerta.

También en este año, convoca la UJC el Congreso Nacional de Jóvenes Mineros en Asturias, al cual asisten jóvenes mineros militantes y simpatizantes de la UJC, de Asturias, Vizcaya, León, Cataluña y Andalucía, para poner en común sus problemas y reivindicaciones. Asisten un centenar de delegados, a pesar de que los sindicatos CNT y UGT amenazaron de expulsión a quienes asistieran al congreso.

En el terreno estudiantil, los jóvenes comunistas junto con obreros de izquierda, organizan una corriente dentro de la FUE, que había tenido desde 1931 una progresiva tendencia al apoliticismo, e incluso algunos elementos de derecha y fascistas empezaban a tener peso a la hora de decidir. En este contexto se organiza el BEOR (Bloque Escolar de Oposición Revolucionaria) que nace como una corriente de izquierdas de la FUE. El Congreso de la UFEH (Unión Federal de Estudiantes Hispanos), que era la organización que aglutinaba a las distintas federaciones territoriales que recibían en cada zona el nombre de FUE, se celebró el mes de marzo de 1934. En este congreso el BEOR tuvo un papel protagonista, centrando su lucha en conseguir la puesta en práctica por parte de la FUE de una serie de medidas de lucha contra el fascismo. El BEOR perdió por tres votos una propuesta que pedía que la UFEH se declarase antifascista, y eso teniendo en cuenta que un grupo de estudiantes trotskistas votó en contra de la resolución por puro sectarismo, por provenir del BEOR.

En esta línea de introducirse en los movimientos sociales, la UJC crea la Federación Cultural Deportiva Obrera, con el fin de atraerse a capas de la juventud aún despolitizada mediante actividades recreativas. Esta federación llegó a tener 7.000 inscripciones. Pero sin duda, la lucha prioritaria de la UJC en este periodo es la antifascista, que fue el factor fundamental de coincidencia que llevaría años después a la unidad orgánica entre UJC y la FJS. A la caída de la dictadura, el fascismo empieza a ser una realidad en España. El régimen autoritario de la dictadura es buen caldo de cultivo para el nacimiento de grupos de carácter fascista, que se consolidarán como movimiento de reacción contra la República, que es fundamentalmente progresista.

Todavía durante la dictadura, se crean los “Legionarios de España”, que eran las juventudes del Partido Nacionalista Español, del doctor Albiñana. En 1931 se crean las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), tras la fusión de los grupos dirigidos por Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo. En 1933 nace Falange Española, liderada por José Antonio Primo de Rivera; este grupo publicaba el periódico “Fascio”. Por su parte, la JAP (Juventud de Acción Popular) es una organización de carácter ultraderechista, aunque es discutible si son o no fascistas. Las JAP son en este momento el grupo juvenil más fuerte de la derecha española y, como veremos, adversario frontal de socialistas y comunistas.

Cuando los jóvenes comunistas comenzaron a hacer campaña contra el fascismo, fueron considerados alarmistas por el resto de la izquierda, pero cuando el 10 de agosto de 1932 tiene lugar un conato de alzamiento militar dirigido por el general Sanjurjo, de carácter antirrepublicano e involucionista, la FJS y las juventudes republicanas empiezan a tomar en serio el fenómeno fascista.

La subida de Hitler al poder y la caída del gobierno republicano-socialista en España, son el detonante para que la izquierda española empiece a organizarse ante el peligro de involución. La UJC impulsó la creación del Comité Nacional de Jóvenes contra la Guerra y el Fascismo, en el cual participaban también jóvenes de izquierda no comunistas. En septiembre de 1933, jóvenes españoles de este comité, participan en el Congreso Mundial Juvenil contra el Fascismo. A este congreso asisten también jóvenes libertarios y algunos socialistas.

La UJC había sabido tomar la iniciativa en este tema, consecuencia de lo cual comenzaba a atraerse a jóvenes socialistas y anarquistas. Este comité inicia en España una campaña contra la represión emprendida por el nazismo, pide el boicot a los productos alemanes e italianos, y sobre todo se iniciaron campañas pidiendo la libertad de Dimitrov y Thaelman, dirigentes comunistas encarcelados por los nazis. Las movilizaciones y el boicot contra Alemania e Italia crecen, se convocan paros intermitentes en los trenes que van a estos países, y más de un barco alemán o italiano tuvo serios problemas para ser cargado o descargado por los estibadores españoles.

El gobierno conservador inicia una oleada de represión, más o menos encubierta, contra las organizaciones obreras y la izquierda en general. La democracia española avanza en una espiral de violencia que cristalizará en la Guerra Civil. Las agresiones entre grupos fascistas y de izquierda son constantes. Ambos bandos dicen actuar en legítima defensa y se apresuran a la creación de milicias. La UJC impulsa en este periodo la creación de las MAOC (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas).

Aunque hay que decir que para el fascismo la violencia es la táctica habitual, de hecho tienen una estructura paramilitar, mientras que la UJC o la FJS no se plantean la creación de milicias, hasta no ver clara la necesidad de una respuesta organizada a las agresiones fascistas. Por otro lado, los atentados con armas de fuego, personalizados y premeditados son algo específico de los grupos fascistas, mientras que la violencia de izquierdas suele ser de grupo, y desde luego sin armas de fuego.

La confrontación más importante entre la ultraderecha y la izquierda juvenil, tiene lugar en marzo de 1934, cuando las JAP convocan una concentración en El Escorial para hacer una demostración de fuerza. Se preveía que la concentración fuera bastante numerosa, ya que la JAP había contratado trenes y autobuses para llevar gente al Escorial. Bajo la consigna “Ni pan ni tren para los fascistas”, los jóvenes de izquierda, sobre todo socialistas y comunistas, se unieron por la propia base para impedir la concentración. Pararon trenes, cortaron carreteras y cerraron restaurantes y comercios en Madrid. La concentración fue prácticamente abortada, impidiendo la llegada a Madrid de muchos asistentes. Puede que fuera ésta la primera acción conjunta de jóvenes socialistas y comunistas, que tuvo fuerte influencia en los posteriores congresos de la FJS y la UJC.

LOS CONGRESOS DE FJS Y DE LA UJC

En abril de 1934 tiene lugar el V Congreso de la FJS, marcado por los últimos acontecimientos nacionales e internacionales. La militancia de la FJS se encontraba fuertemente radicalizada, mientras que su dirección encabezada por Mariano Rojo, se identificaba con los sectores más moderados del PSOE. Fue elegida una nueva Comisión Ejecutiva Nacional, en la cual se daba un giro hacia la izquierda. El grupo formado en torno a la revista Renovación toma prácticamente todo el poder de la organización. Así pues, la nueva ejecutiva la componen entre otros: Santiago Carrillo, José Laín y José Cazorla.

Una semana después de que concluyese el congreso de la FJS, se inicia el II Congreso de la UJC, (4) al que asisten algo más de un centenar de delegados de diversas zonas del Estado. El Manifiesto tiene el subtítulo de “¡Por el poder soviético!”, lo que puede darnos una idea de la línea ideológica del Congreso. Existe una gran contradicción interna, ya que se sigue haciendo una fuerte crítica a la FJS y a los libertarios, mientras que al tiempo la UJC aprueba dirigirse a la FJS para poder llevar a cabo acciones conjuntas. Lógicamente, los dirigentes de la UJC están al corriente de lo ocurrido días antes en el congreso de la FJS, pero se analiza como una actuación oportunista. Jesús Rozado en el informe del Comité Central al Congreso, dice refiriéndose a las juventudes socialistas y sus dirigentes: “...obligados a hablar contra la democracia burguesa y por la dictadura del proletariado, para contener la desbandada de sus jóvenes”. También varias intervenciones del congreso acusan a la FJS de que en su congreso, la mayoría tenía más de 30 años.

En lo estrictamente político, se postula la necesidad de que los jóvenes comunistas lleven sus posturas a los sindicatos UGT y CNT. Se hace una crítica a la UFEH en el campo estudiantil, por su apoliticismo, y se reafirma la estructuración sectorial de la UJC, mediante células de fábrica y comités de tajo.

El congreso hubo de suspenderse el 13 de mayo, ya que el ministro de la Gobernación -Salazar Alonso, del Partido Radical- decretó su suspensión, pero como ya se preveía esta medida, la UJC se había hecho con un local para continuar el congreso clandestinamente. Lo que se hizo, eligiendo al nuevo Comité Central, del que destacamos a Jesús Rozado (reelegido Secretario General), Trifón Medrano, Luis Sendín, Lina Odena, Fernando Claudín, Manuel Tuñón y Segis Álvarez.

4.- EL PROCESO DE UNIFICACIÓN

Tras los congresos de la FSJ y UJC, y a pesar de los ataques mutuos, las bases de estas dos organizaciones continúan coincidiendo en acciones concretas, sobre todo de carácter antifascista. El 3 de junio de 1934, de nuevo socialistas y comunistas coinciden para disolver una concentración fascista en el aeródromo “Lorong” de Carabanchel. Además participan en más de una docena de huelgas que tienen lugar entre junio y julio.

Pero sin duda el acto de mayor unidad fue el entierro de la militante de la FSJ Juanita Rico, que había sido asesinada por un grupo fascista. El entierro se convirtió en una auténtica manifestación, donde coincidieron de forma espontánea socialistas y comunistas. Al regreso del entierro, militantes de la FJS y de la UJC en conjunto asaltaron un local falangista.

Los días 14 y 15 de julio se celebraba en Madrid el Congreso Nacional contra la Guerra y el Fascismo, organizado por un comité creado a instancias de la UJC. A este congreso asistieron ya algunos jóvenes socialistas a título personal, a pesar de que la FJS no lo apoyara, e incluso amenazase a sus militantes con la expulsión.

En julio de 1934, y en este ambiente político de fomentar la unidad por la propia base, la UJC hace un llamamiento a la FJS para mantener una reunión en la que se plantean la posibilidad de acciones puntuales conjuntas. Los aspectos sobre los que proponía la UJC llegar a medidas de unidad eran muy concretos y afectaban a ambas organizaciones, como la clausura de publicaciones, de centros obreros y contra la agresión fascista.

En estas primeras conversaciones, a pesar de echarse en cara mutuamente ataques dialécticos anteriores, salen con la voluntad de iniciar un proceso de unidad. El problema mayor está en la estrategia de las dos organizaciones. En primer lugar, es inevitable que se plantee la identificación de la UJC con el PCE, y de la FJS con el PSOE. No obstante, ambas organizaciones son partidarias de la unidad de los partidos, y de una única central sindical. Pero la estrategia del PCE y del PSOE son bastante distintas. Mientras el PCE lidera el “Bloque Popular Antifascista”, junto con la CNT y republicanos, el PSOE apuesta por la llamada “Alianza Obrera”, donde está también la UGT y algunos grupos trotskistas. Aparte de lo curioso de estas alianzas políticas, parecía ser éste un escollo insalvable a tenor de la fuerza con que cada partido defendía su estrategia y alianzas. Sorpresivamente, el 11 de septiembre de 1934, el Comité Central del PCE decide ingresar en la Alianza Obrera, no es ajena a esta decisión la todopoderosa Internacional Comunista. Pero en la calle la unidad va todavía más deprisa.

El 30 de agosto de este año es asesinado Joaquín de Grado, miembro del Comité Central de la UJC. El entierro se convierte en una auténtica manifestación antifascista, con la asistencia de unas 70.000 personas. En el cementerio intervinieron en el mitin de despedida representantes del PSOE y del PCE, que intervenían juntos por primera vez en un acto desde la fundación del PCE.

En cumplimiento de los pactos de unidad de acción entre la UJC y la FJS, en septiembre se convoca un mitin en el Estadio Metropolitano, contra un decreto del gobierno que prohibía la afiliación de jóvenes menores de 23 años a organizaciones políticas. El mitin consiguió reunir unas 100.000 personas. Pero los acontecimientos políticos fuerzan aún más la unidad.

El día 4 de octubre, el Presidente de la República, Alcalá Zamora, entregó el poder a un gobierno en el que figuraban tres ministros de la CEDA. Esta entrada habría de ser la señal para que las organizaciones obreras y la izquierda en general, convocaran una huelga general que tomó en muchos lugares la forma de insurrección armada, como fue el caso de Asturias. La huelga primero y la insurrección asturiana después, acabaron por ser reprimidas, pero la experiencia de lucha en común influyó fuertemente en la unidad de los jóvenes socialistas y comunistas.

Además, cuando la FJS se sentó a analizar el fracaso, no dudó en culpar al PSOE del fracaso de ésta, ya que el PSOE quería hacer una huelga pacífica, que fuera una llamada de atención al gobierno, mientras que la FJS quería sinceramente la revolución. Las relaciones entre el PSOE y la FJS fueron cada vez más críticas y distantes, al tiempo que la FJS se plantea que es imprescindible lograr un proceso de radicalización en el PSOE.

La represión de la huelga fue brutal, con lo cual el gobierno daba a socialistas y comunistas un nuevo punto de lucha en común: contra la represión y por la amnistía de los presos políticos. La UJC y la FSJ participaron juntas en organizaciones humanitarias para atender a los familiares de los represaliados, como es el “Socorro Rojo”.

Por otro lado, la permanencia de jóvenes socialistas y comunistas en las mismas cárceles, les hace avanzar en el proceso de unidad. Fueron encarcelados en la Modelo de Madrid, Santiago Carrillo de la FJS y Jesús Rozado y Trifón Medrano de la UJC, entre otros, donde tuvieron tiempo abundante para discutir el proceso de unidad.

Mientras los máximos dirigentes de las dos organizaciones estaban en la cárcel, otros militantes se reunieron para crear Comités de Enlace, que sirvieron para que las dos organizaciones realizaran la práctica totalidad de su actividad en común. Estos comités nacen con una cierta desigualdad, ya que la FJS había impuesto, para aceptar la creación de estos comités, que los socialistas siempre tuviesen mayoría. La UJC aceptó esta imposición, pero al mismo tiempo esta situación precipita el proceso y la UJC propone ya a la FJS la unidad orgánica. Segura la UJC de que en un congreso de unidad, se impondrían mayoritariamente la línea y los dirigentes comunistas.

Uno de los puntos más palpables del nivel de unidad al que habían llegado la FJS y la UJC, es que por primera vez en la historia un representante socialista acudía a alguna reunión de la Internacional de la Juventud Comunista. Designaron a José Laín, miembro de la ejecutiva de la FSJ, porque se había refugiado en la URSS tras la represión de la huelga de 1934, lo que le sirvió para estrechar lazos con los jóvenes comunistas soviéticos. La IJC, en la misma línea que la Internacional Comunista, resuelve en este congreso proponer la unidad de socialistas y comunistas en una sola organización, crear frentes unitarios antifascistas en todos los países, y concluir con la unidad de las internacionales socialista y comunista.

En diciembre de 1935 la UJC dirige una carta a la FJS en la cual se plantea hacer la unidad orgánica total a ritmo rápido, y crear una gran organización de la juventud bajo los principios del marxismo-leninismo. La FJS es proclive a la unidad, pero ha de solventar algunos problemas, como el de su pertenencia a la Internacional Juvenil Socialista, que no quiere abandonar, sino transformar.

La FJS impone a la UJC unas duras condiciones para la unidad, que no obstante serán aceptadas por los comunistas:

1. La futura organización juvenil unificada será miembro de la Internacional Juvenil Socialista, con el objetivo de hacer girar hacia la izquierda a esta institución. No obstante, se mantendrán estrechas relaciones con la IJC, en tanto no se produzca la deseada unidad de las internacionales.

2. El proceso de unidad orgánica se dará sobre la base de la FJS, aceptándose sus carnés y teniendo la sede en la Casa del Pueblo (socialista). Lo que se explica por los dirigentes socialistas como una estrategia para radicalizar al PSOE. No obstante, se mantendrán relaciones fluidas con el PCE y se aspira a la futura unidad de ambos partidos.

3. Por el momento no se unifican las milicias, existiendo por un lado las MAOC (comunistas) y por otro las milicias socialistas.

Es importante, desde el punto de vista del rigor histórico, tener en cuenta estas imposiciones para darnos cuenta de que la JSU no nace como una organización ligada al PCE. A veces se ha explicado la creación de la JSU como una hábil maniobra comunista para quitar al PSOE sus juventudes. Como podemos ver, no es así en absoluto. Será ya durante la guerra civil cuando la JSU se identifique plenamente con el PCE, pero esto se debe a que el PCE demuestra mucha mayor capacidad que el PSOE para enfrentarse a los acontecimientos en la organización de la defensa de la II República.

Por su parte la UJC también logró hacer valer algunas de sus propuestas en las negociaciones, por ejemplo, frente a la idea de la FJS, de que la JSU había de ser una organización exclusivamente obrera (aquí el radicalismo y el obrerismo de la FJS supera incluso a la UJC), la UJC hace valer la propuesta de que esté abierta a todos los jóvenes antifascistas y de izquierda, incluyendo capas sociales medias y, por supuesto, a estudiantes. También logra la UJC con la unificiación, que se apliquen en España las propuestas de la IJC, frente a las consignas de la Internacional Juvenil Socialista de que no hubiera ningún acercamiento a los comunistas.

El 15 de enero de 1936 los partidos de izquierda y republicanos firman el pacto que dará lugar al Frente Popular, lo que acaba de zanjar las diferencias de estrategia entre socialistas y comunistas. Al mes siguiente, delegados de la UJC y de la FJS marcharon a Moscú para entrevistarse con la dirección de la IJC, y fue precisamente en Moscú (con el significado que esto tiene) donde se firmó el 5 de marzo la fusión de la FJS y la UJC en una nueva organización juvenil unificada aún sin nombre propio.

Este mismo mes, se reunieron conjuntamente en la Casa del Pueblo de Madrid, el Comité Central de la UJC y el Comité Nacional de la FJS para ratificar el pacto, y nombrar una comisión nacional de unificación con el mandato de organizar el congreso de unidad. El congreso de unidad se convocó para los días 5 al 9 de agosto de 1936, pero este congreso no llegó a realizarse, debido al alzamiento militar del 18 de julio. Sí que se celebraron, no obstante, congresos de unificación en determinadas regiones y provincias, ya que el objetivo era que los congresos provinciales y regionales de unificación, desembocaran en el congreso estatal del mes de agosto. El 18 de julio mismo, se estaban celebrando congresos de unidad en Santander, Almería y Alicante, que tuvieron que suspenderse debido a la sublevación militar.

Cuando los dirigentes de la UJC y de la FJS vieron que la guerra iba a impedir la celebración del congreso, decidieron de manera menos participativa, pero más rápida, dotarse de un órgano de dirección que tomó el nombre de Comisión Ejecutiva Nacional, siendo Santiago Carrillo secretario general. Este órgano decidió llamar a la nueva organización Juventud Socialista Unificada (JSU) y a su órgano de prensa Juventud. Culmina así el proceso de unificación de las juventudes marxistas españolas, que aglutinaba a más de cien mil jóvenes. Muchos de ellos murieron en los primeros meses de la guerra civil en defensa de la II República y la libertad.

(1) CASADO GÓMEZ, Carlos Alejo: “De la Unión de Juventudes Comunistas a la Juventud Socialista Unificada”. En BUENO, Manuel, HINOJOSA, José y GARCÍA, Carmen (Coords.): Historia del PCE.I Congreso 1920-1977. Volumen I. Fundación de Investigaciones Marxistas, 2004, pp. 285-297


(2) La bibliografía existente sobre este tema es muy escasa: VIÑAS, Ricard. “La formación de la JSU (1934-1936)”, CASTERAS ARCHIDONA, Ramón. “JSUC ante la guerra y la Revolución”, (Centrada exclusivamente en Cataluña). Por otro lado, en algunas historias del Partido Comunista de España como las de Víctor ALBA o Eduardo COMIN COLOMER, se hace a veces referencia a la UJC y a la JSU, pero no son más que brevísimas referencias. Además, una gran parte de la historia del PCE se sitúa cronológicamente en el período posterior a la guerra civil. De otro lado, la historia del PCE de Eduardo Comin Colomer, a pesar de ser importante por su extensión (3 tomos), no ofrece validez alguna desde el punto de vista histórico-científico, ya que toda la historia del PCE la analiza en clave de “agentes al servicio de la URSS”.
Ha sido fundamental acudir a las fuentes directas. Si en la historia del PCE son escasas las referencias a la UJC y a la JSU, lógicamente son aún más genéricas en Estudios generales de la Historia Contemporánea de España. Quizá sea Tuñón de Lara, el historiador que más referencias hace en sus obras a las organizaciones juveniles políticas, no en vano vivió este período como militante de la UJC y de la FUE.

(3) “Bases para la creación de una organización juvenil comunista”. En El Comunista, de 21 de julio de 1920, Punto 5.

(4) Sobre este II Congreso, hay una discusión historiográfica, ya que Comín Colomer dice que se trata del III Congreso de la UJC, mientras que autores como Ricard Viñas y Manuel Tuñón afirman que se trata del II Congreso.
Yo opino que se trata efectivamente del II Congreso, ya que no se conserva en el archivo histórico del PCE ningún documento que haga referencia a un III Congreso. Además, a Comín Colomer puede que le surja la equivocación debido a que hay una convocatoria del II Congreso en Bilbao en 19 32, congreso que hubo de aplazarse seguramente por la crisis interna que supuso la sustitución del Secretario General del PCE (José Bullejos) y de la UJC (Olmos).
Los congresos de las organizaciones comunistas de la época solían tener todo un ritual de intervenciones y discursos. Abrió el congreso la militante Lina Odena insistiendo en el concepto leninista de “vanguardia del proletariado”. Posteriormente intervino Vicente Uribe, del Comité Central del PCE, que en su discurso se deshizo en elogios a la Unión Soviética y criticó duramente a la Socialdemocracia por colaborar o al menos no enfrentarse al fascismo, como había ocurrido en Alemania y Austria.
Es interesante analizar la ocupación de los delegados, así podemos hacernos una idea del tipo de militancia de la UJC. De un total de 109 delegados, 68 eran obreros industriales, 10 obreros agrícolas, 17 dependientes y empleados, 3 campesinos (no jornaleros), 3 estudiantes, 1 artesano y 7 sin empleo.












































































































































































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